LA CASA DE ALBA CONMEMORA EL 500 ANIVERSARIO DEL GRAN DUQUE
La Casa de Alba conmemora el quinto centenario del nacimiento del Gran Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, una figura incómoda y controvertida que ha dado lugar a un sinfín de falsas leyendas. Con motivo de este aniversario Don Jacobo Fitz James, hijo de Doña Cayetana, ha decidido reeditar la biografía que William Maltby escribió sobre su antepasado, la más completa y veraz que existe según el duque. Un volumen que contribuye a esclarecer esa gran falacia que todos conocemos como leyenda negra abordando la vida del duque sin filias ni fobias.
A pesar de los intentos de la casa de Alba por lavar la figura del Gran Duque, Fernando Álvarez de Toledo ha arrastrado siempre sin remisión el papel de malo en nuestra historia, su figura, como pilar dentro del reinado de Felipe II es una de las figuras clave de nuestra leyenda negra. La biografía de Maltby es la primera que sin ser una encargo específico de la familia se aventura a enterrar la leyenda negra sin negar las connotaciones negativas de su figura.
Maltby nos presenta a un hombre contradictorio, víctima de una época de cambios y desequilibrios. Un buen soldado, mal político pero buen diplomático y obre todo un buen gestor en cuanto a administrador de bienes escasos, un hombre que lo entregó todo por su rey sin verse jamás recompensado. Jacobo no duda en afirmar he leído todo lo que existe sobre el Duque y esta biografía es la mejor
Dedicado al negocio editorial desde su casa en el Ampurdán, Jacobo Siruela tras vender ediciones Siruela ha formado la editorial Atalanta junto a su mujer, la periodista Inka Martí. Juntos sacan a la venta diez libros al año, un pequeño y casero negocio que sustentan con entrega y pasión desde hace varios años.
La actual cabeza visible de la Casa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, tercera mujer que hereda el título por derecho propio, es seguramente la española que más tesoros artísticos tiene en propiedad. Sus tres palacios más importantes, el Palacio de Monterrey, la Casa de las Dueñas y, sobre todo, el Palacio de Liria guardan entre sus paredes grandes obras de arte que, lejos de estar escondidas, pueden ser admiradas al menos en el caso del palacio madrileño por los curiosos y los aficionados a la pintura, la escultura o los tapices. Estas colecciones abarcan las más diversas facetas de las artes plásticas, pero el capítulo más importante está formado por las pinturas.
Ha sido precisamente doña Cayetana la propulsora de mostrar determinadas áreas del Palacio de Liria, el edificio histórico de la Casa de Alba que reúne las obras artísticas más valiosas, al público y es la que nos abre hoy sus puertas para poder disfrutar de las salas más vistosas de este palacio y alguna privada donde luce, por ejemplo, su único Picasso, un cuadro que data de 1920 cuyo nombre es Composición cubista . La pintura está colocada en uno de los salones privados del palacio junto a otras obras de maestros de la pintura como Dalí o Renoir.
El edificio
El elegante palacio de Liria es un edificio de planta cuadrilonga (rectangular alargada) que fue construido en estilo barroco clásico bajo la dirección de Ventura Rodríguez entre 1772 y 1780, por encargo del duque de Alba y III duque de Berwick y de Liria, don Jacobo Fitz-James Stuart. Situado entre dos jardines, el delantero, inglés, y el trasero, francés, sus impresionantes fachadas fueron las únicas que resistieron la ruina que provocó la guerra civil en el palacio. Durante este conflicto el palacio sufrió el asalto de las milicias del Partido Comunista, que lo incendiaron. Este hecho provocó la destrucción de la mitad de la biblioteca, de la mayoría de los grabados, pero las pérdidas en las obras pictóricas no fueron demasiado sensibles. Afortunadamente, consiguió recuperarse tanto el archivo de la Casa de Alba como muchos de sus valiosos objetos. Tras el conflicto, comenzó la etapa de reconstrucción del palacio. El XVII Duque, don Jacobo, padre de doña Cayetana, asumió la obligación resumida en la inscripción que figura en la escalera del palacio y que tomó de Cicerón: "Para los dioses inmortales cuya voluntad fue, no sólo el que yo heredara estas cosas de mis antepasados, sino el que se las transmitiera también a mis descendientes". Coraje, sentido histórico, más grandeza...
De la gestión del palacio-museo se encarga actualmente la Fundación Casa de Alba. Hoy, el público puede admirar algunas de sus bellas salas, si bien el sistema de visitas es restringido. Su emplazamiento en una de las vías más concurridas de Madrid, la calle de la Princesa, permite al visitante realizar un increíble viaje en el tiempo sin salir del centro de la capital. Un paseo por sus estancias nos lleva a conocer parte de la historia de España y a aproximarnos al arte europeo desde el siglo XVI hasta hoy.
Interior del palacio
La pasión por el arte, el buen gusto y el amor por lo que les es tan propio quedan reflejados en el interior del edificio. La exquisita decoración, el cuidadoso detalle con que cada una de las piezas es situada, atendiendo a criterios históricos y artísticos, hacen que el paseo por sus salones exceda el ámbito cultural y que el asombro no sea sólo causado por la belleza y grandiosidad de lo expuesto, sino que intervenga una sensación de agradecimiento por el mimo con que se nos ofrecen a la vista.
La pinacoteca del palacio supone repasar, casi sin excepción, la lista de los más importantes pintores europeos. Velázquez, Goya, El Greco, Zurbarán, Ribera, Murillo, Vicente López, Federico y Raimundo Madrazo o Zuloaga, entre los españoles, acompañan a Fra Angélico, Palma "Il Vecchio", Perugino, Rubens, Tiziano, Pablo Veronés, Bonifazio Veronese, Mengs, Brueghel de Velours, David Teniers o Vlieger, entre otros muchos artistas.
La colección de tapices merece especial atención. Desde el que en el vestíbulo principal representa "La lucha de los griegos y las amazonas y la muerte de la reina Pantasilea", la pieza más antigua documentada, hasta los tres tapices que representan La Victoria del Gran Duque de Alba en Gemmingen en 1568 , pasando por los elaborados en Gobelinos, muy especialmente los espectaculares retratos de Napoleón III y la emperatriz Eugenia de Montijo.
Esta visita se enriquece con la contemplación del mobiliario, las colecciones de relojes, de armaduras -a destacar la que perteneció al Conde-Duque de Olivares y que vemos reproducida en el retrato ecuestre que de él realizó Velázquez-, espejos y, en definitiva, del conjunto de excepcionales piezas que guarda este palacio.
Sala de la Duquesa de Alba
La Sala de la Duquesa de Alba, también llamada de Goya, es una de las salas principales del palacio y una de las preferidas de doña Cayetana. La razón principal no es otra que la de albergar uno de los retratos femeninos más importantes de Francisco de Goya, no sólo por su valor artístico sino también por su valor sentimental para el ducado de Alba: el retrato de María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, XIII Duquesa de Alba, representada un día por Goya como La Maja desnuda y La Maja vestida . También se exhiben otras piezas fundamentales en esta sala, como el elegante mobiliario y la excelente serie de miniaturas de retratos franceses desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XIX.
Composición cubista , de Picasso
Pero en esta ocasión doña Cayetana, XVIII Duquesa de Alba, ha querido posar precisamente con una obra del genial Pablo Picasso, pintor malagueño del que se cumple este año el treinta aniversario de su muerte. La duquesa ha querido mostrar por primera vez uno de los cuadros a los que más cariño tiene, un Picasso que data de 1920 cuyo nombre es Composición cubista . La pintura está ubicada en uno de los salones privados del Palacio de Liria junto a otras obras de maestros de la pintura como Dalí o Renoir, por lo que el público no puede admirarlo. El cuadro pertenece a la familia desde hace veinticinco años y la propia duquesa confiesa que pertenece a una de sus épocas preferidas del pintor.
Cayetana Fitz-James Stuart considera al creador del cubismo uno de los pintores más grandes que hayan existido , al mismo tiempo que califica a su obra como una auténtica maravilla . De hecho, ella misma, o mejor dicho su imagen, podía haber formado parte de la historia de la pintura contemporánea de haber aceptado la oferta de Picasso de plasmar su retrato en un cuadro. Finalmente, Doña Cayetana, dieciocho veces Grande de España y representante de un total de cuarenta y seis títulos nobiliarios entre ducados, marquesados, condados y vizcondados, declinó la oferta.
Jacobo Siruela es cosciente del cuidado y esmero que ha puesto su madre a la hora de cuidar el patrimonio familiar y no sólo cuidarlo sino incrementarlo a lo largo de los años pero aprecia la falta de una aportación bibliográfica en la familia, por ese motivo ha dedidido escribir una guía que ayude al conocimiento y la apreciación del Palacio de Liria por parte de sus visitantes. Se trata de una pequeña guía a la que seguirán tres amplios libros monográficos sobre tres de las posesiones familiares de mayor importancia: el Palacio de Liria de Madrid, el palacio de Dueñas en Sevilla y el de Monterrey en Salamanca.
-¿Por qué ha decidido reeditar la biografía de William Maltby y no cualquier otra sobre el Gran Duque?
-Se trata de un libro escrito hace veintidos años, yo he dedidido rescatarlo porque me parece la mejor biografía del Gran Duque, la más completa. William Maltby tardó doce años en escribir este libro, aquí sabemos exactamente cuanto tiempo pasa cada historiador investigando y Maltby estuvo mucho tiempo consultando fuentes.
-¿Qué destacaría de la figura del Gran Duque?
-Su lealtad, su tremenda energía y su gran inteligencia práctica. La leyenda negra abusó de él. Por eso, he querido rescatar esta magnífica biografía del historiador norteamericano William Maltby que lo retrata adecuadamente: con todas sus luces y sus sombras. No se trata de ensalzar al duque en su quinto centenario, sino de arrancarlo del mito para devolverlo a la Historia, porque allí el personaje cobra identidad.
-Ahora está usted al frente de Atalanta...
-Sí, vendí Ediciones Siruela hace unos años y creé la editorial Atalanta junto con mi mujer. Los dos juntos con la ayuda de una secretaria sacamos a la venta unos diez libros al año desde nuestra casa en el Ampurdán.
-¿Qué significado tiene el negocio editorial para usted?
-Los libros son la pasión de mi vida, a cualquiera que le plantees el negocio editorial diría que es un suicidio, aquí se está por pasión, igual que un jugador de la ruleta.
-¿Para cuándo un libro escrito por la propia Casa de Alba?
-El año que viene. Mi madre ha conservado muy bien nuestro patrimonio, incluso lo ha incrementado a lo largo de los años pero falta una aportación bibliográfica. El palacio de Liria se visita todos los viernes pero no hay nada que lo explique y me siento en la obligación morar de hacerlo, prontó sacaré a la venta una guía sobre el palacio y más adelante espero coordinar la labor de varios historiadores para editar tres monográficos de los Palacios de Liria, Monterrey y Dueñas.
-¿Tiene predilección por alguno de los tres palacios?
-Cada uno de ellos es un mundo. Pero, quizá Liria, porque es el espacio mítico de mi infancia, y Dueñas, sean mis preferidos. Dueñas es un remanso de paz. Recuerdo como se emocionó Italo Calvino cuando se lo enseñé en 1983. Me sugirió que invitase durante un mes a un escritor y a cambio escribiésemos cada uno un cuento para luego publicarlos en un libro. Una idea preciosa que nunca llegó a realizarse.
-¿Hay algo común a todos sus miembros que defina el carácter de la familia Alba?
-No. Decir lo contrario sería empezar a inventar falsos estereotipos, y bastantes tiene ya la familia.
-En la guía del Palacio de Liria que va a escribir, ¿Qué será lo más destacado?
-Creo que la breve historia de la familia es lo más interesante. El resto, la descripción de todo lo que hay en los salones, o la historia del edificio, es algo puramente informativo, un trabajo más convencional. Pero la larga e intrincada historia de la familia es bastante interesante y sorprendente porque vas viendo y entendiendo el paso del tiempo y la gran vitalidad familiar que siempre se renueva de vez en cuando. Quizá algún día me decida a escribirla más en serio.
-¿Tiene especial cariño a algún lugar del Palacio?
-Tengo especial cariño al jardín. Lo disfruté mucho los años que vivía allí. Es un jardín que arregló en los años veinte nada menos que Forestier.
-¿Cuál es su pintura favorita?
-Bueno, el Goya de Cayetana y el paisaje de Rembrandt no están nada mal.
-Desgraciadamente este palacio sufrió un grave incendio, ¿se perdieron muchas cosas en aquel entonces?
-Quedaron solo las cuatro fachadas. Una gran tragedia, pero mi familia, con mi madre en cabeza, lo reconstruyó entero, sin ninguna ayuda estatal, incrementando, además, el patrimonio artístico. En el incendio se perdieron pinturas y muebles de valor, toda la biblioteca, gran cantidad de grabados extraordinarios y una parte del archivo. Afortunadamente el administrativo.
-En esa pasión por los libros a través de Atalanta, ¿Qué títulos tiene pendientes de editar?
- Ahora acaba de salir un libro delicioso del Wilde oral, con todos sus aforismos y con 28 cuentos inéditos orales, se entiende, que recogían sus amigos en sus diarios. Un maravilloso ensayo de Iva Morris sobre la corte japonesa de los Heian en la cual se escribió el Genji monogatari, en donde un ministro caía en desgracia si había escrito un mal poema o descuidaba su atuendo. Ha sido la corte más refinada del mundo. Y para navidad un libro una obra curiosísima: para ver, escuchar y leer. Es el primer libro multimedia. Lo ideó un famoso alquimista del siglo XVI, y tiene sus textos, que ni los eruditos entienden, sus maravillosos grabados y sus 50 partituras que han sido interpretadas en un CD para que el lector las pueda escuchar. El libro se llama, La fuga de Atalanta y con ello celebramos los dos años de la editorial. Pero, por el momento, no me voy a fugar de la edición.
-¿Podría elegir un sólo título de su biblioteca?
- La primera edición de Pedro Páramo .