Lleva trabajando en el mundo de la interpretación desde los once años, pero la gran popularidad le llegó de manos de su personaje, Juan Cuesta en la teleserie Aquí no hay quien viva . José Luis Gil, el presidente de la comunidad de vecinos más famosa del país vuelve a la televisión, esta vez como un concejal inútil que convive con su suegra en La que se avecina . Mientras tanto este simpático actor continuará representando, junto a Carmen Balagué y Silvia Marsó, Tres versiones de la vida , una obra teatral que ha cosechado éxito por toda España y que ahora hace parada en la capital.
- ¿Cómo es el personaje al que interpretas en Tres versiones de la vida ?
- Mi personaje es un astrofísico que está en un momento difícil profesionalmente porque hace tres años que no publica nada, y eso repercute en su relación con su pareja y con su hijo. Hay un cosmólogo de una categoría superior que le puede echar una mano. Sin embargo, este se presenta en casa con su mujer, un día antes de la fecha y cada personaje reacciona de una forma determinada en cada una de las tres versiones.
- Son personajes que se acercan mucho a la realidad, ¿te identificas en algún aspecto?
- Sí. Te reconoces en el agobio por no llegar a algo que tú crees que te mereces y adonde te lleva eso.
- ¿Qué es lo que más te cuesta de la profesión?
- Yo soy una vago por naturaleza así que me cuesta todo mucho. El hecho de madrugar ya me cuesta porque soy un noctámbulo, me gusta acostarme tarde. No salgo pero me gusta estar en casa, por la noche se me ocurre hacer de todo: leer, escribir, meterme en internet o simplemente ver la final de la Super Bowl. Soy un vago crónico y todo me cuesta, afortunadamente hay proyectos como este que te van obligando a hacer cosas y tengo una familia que lo ha asumido hace tiempo y lo entiende.
- Así que nunca te cogerías un año sabático, por si acaso...
- La tentación sería coger un año sabático pero conociéndome sé que eso sería terrible para mí, terminaría durmiendo una siesta por las tardes y un rato por la noche. Acabaría con unos horarios rarísimos y eso sé que no es bueno.
- ¿Estarás en La que se avecina ?
- Sí, hemos estado ya leyendo el guión y teníamos muchas ganas de volver a vernos.
- ¿Seguirás siendo Juan Cuesta?
- No. Los personajes pueden tener similitudes pero cambian por problemas de derechos.
- ¿Cómo es tu nuevo personaje?
- Soy un concejal del ayuntamiento pero concejal de tiempo libre, ocio y entretenimiento, el más inútil que no sirve para nada. Casado, con un niño que es un desastre y con la suegra en casa, que es Emma Penella. Ella se pasó toda la serie diciéndome desde la escalera: váyase señor Cuesta y ahora la tengo metida en casa.
- ¿Vas a tener tiempo para alternar la obra y la serie?
- Grabaré por las mañanas y vendré al teatro por las tardes.
- ¿Cuándo llegas a casa sigues contando chistes y haciendo gracias o te despojas del personaje?
- Yo en casa debo de ser un palo y mis hijos deben de pensar que me dejo todo en los rodajes. Soy una persona con bastante sentido del humor, pero a veces llego a casa con el tiempo justo de darme una ducha, cenar y repasar el guión del día siguiente. Tengo poco tiempo, pero todo el que tengo procuro aprovecharlo para hablar y charlar aunque sea tomándome algo en una cafetería.
- ¿Qué te aportó la serie Aquí no hay quien viva ?
- Muchísimas cosas. A veces me preguntaban que si no estaba harto ya, que si no me suponía un estigma el papel de Juan Cuesta. A mi Juan Cuesta, hasta hoy no me ha dado más que cosas buenas. En Juan Cuesta hay una parte importante de José Luis, junto a los guionistas también es un poco mío.
- Por la calle, ¿le llaman más veces José Luis o Juan Cuesta?
- Pues evidentemente me llaman más veces Juan Cuesta, pero con el paso del tiempo hay muchísima gente que ya me va conociendo por mi nombre, que se interesa por saber quién eres. Incluso me hablan de mi época de doblaje y pienso, si saben esto es porque se han interesado.
- ¿Cómo es José Luis?
- Yo me considero buena gente que creo que no es poco. Ya voy cumpliendo años y a través del tiempo ves cómo has ido reaccionando en la vida y cuando has tenido que superar pruebas difíciles. Entonces llegas a la conclusión de que ¡no eres mala gente!
- ¿Cómo se inició en la interpretación?
- Yo empecé de niño, a los once años. Fui actor infantil en Estudio 1 durante tres o cuatro años. Luego pasé al teatro amateur; entonces no había series de adolescentes. Luego a los dieciocho volví al teatro profesional y haciendo eso me contrataron para hacer doblaje puesto que existía una gran carencia de voces jóvenes cuando venían de América las películas de institutos y Toms Cruises y Tomes Hanks y no había en la profesión mucha gente joven. Eso me supuso en aquella época de incertidumbre en la que además mi padre había fallecido, poder tener un sueldo digno con el que mantenernos mi madre, mi hermano y yo. Así que lo acepté y luego me di cuenta de que era muy interesante lo que hacía.