MADRID (EUROPA PRESS)
El mismo día en el que se cumplía una semana de la muerte de Rocío Jurado, José Ortega Cano y sus hijos pequeños, José Fernando y Gloria Camila, dejaron por unas horas su domicilio de la Moraleja rumbo a Chipiona. Con este viaje, el diestro quería enseñar a los niños el lugar donde está enterrada su madre.
Ya en la localidad gaditana, José, Fernando y Gloria se alojaron con unos amigos mexicanos en el hotel en el que el torero y su familia estuvieron durante los actos fúnebres por Rocío. Lo cierto es que Ortega Cano aún no ha reunido fuerzas para entrar en 'Mi abuela Rocío', la casa que la chipionera tenía en su tierra y en la que tan buenos tiempos han pasado.
A la salida del hotel, José Ortega Cano concedió sus primeras palabras a la prensa desde la muerte de su mujer. "Lo estoy pasando muy mal. Cada día me acuerdo más de Rocío", confesó el diestro, quien señaló que sus hijos son su mejor apoyo en este momento y que ellos también están pasando por momentos difíciles. Además, no dudé en agradecer a la prensa el trato que está teniendo con su familia.