Luis García Berlanga, uno de los grandes directores de la historia del cine español, ha atravesado recientemente un delicado estado de salud que le ha obligado a permanecer hospitalizado, pero afortunadamente se encuentra mucho mejor. El realizador, nacido en Valencia el 12 de junio de 1921, se rompió hace unos meses la cadera y desde entonces ha sufrido varios achaques que le han retirado de la vida profesional. En los últimos tiempos Berlanga ha estado volcado en su labor como presidente de La Ciudad de la Luz , los estudios cinematográficos que se levantan en Alicante y en los que se ha empleado con tesón, pero ha tenido que dejarlo, igual que su carrera como director de cine. Berlanga rodó su última película en 1999 ( París Tombuctú ), junto a su gran amiga Concha Velasco, y sólo en 2002 dirigió un cortometraje, El sueño de la maestra , protagonizado por Luis Martín.
Retirado de la vida social, hablamos con el gran director, creador de títulos como Bienvenido Mr Marshall (1952), Plácido (1961), El Verdugo (1963) y La Vaquilla (1985), quién no atraviesa su mejor momento anímico.
Ha estado trabajando activamente en La Ciudad de la Luz y en la Asociación de los Tacones de Aguja. ¿No piensa en la jubilación?
Um.... No, yo lo que pasa es que si me voy dando cuenta de esa jubilación biológica que va apareciendo. Últimamente, yo diría que desde hace unos meses, he doblado ya la esquina, por lo menos, de dejar depositadas algunas cosas que probablemente ya no volveré a ver. Me he metido ya en otra calle. Hay gente que lo ha hecho muy bien y se ha ido dejando escrita una novela, pero yo no. Noto que todo lo que me va pasando, cómo me voy diluyendo, despejando... cosas que piensas transformarlas en poemas, pero no lo hago ya. Empiezas a pasar una reja o una esquina, que al doblarla ya no es la calle que has estado viendo, sino otra calle que va absolutamente en declive. Estas cosas en realidad son banales, no tienen categoría de superproducción.
UNA CURIOSA ANÉCDOTA EN PARÍS
Dígame una anécdota de su carrera
Una de las anécdotas más divertidas de mi carrera tuvo lugar en París, donde rodé Tamaño natural y estando allí, en uno de los hoteles más importantes, de repente, entro en la habitación y veo una lápida de mármol en la pared que ponía Aquí murió Miguel Primo de Rivera y la verdad es que verlo durante un mes todas las noches fue una experiencia... Me quedé en esa habitación y esta es una noticia absolutamente inédita que sólo le he contado a mis allegados.
¿Por qué se hizo cineasta?
Yo en realidad no me hice cineasta porque quisiera serlo de joven. Yo lo que realmente quería ser era arquitecto, pero cuando me enteré que había que hacer dos años de Ciencias Exactas entes de entrar en la Facultad de Arquitectura... Yo no hubiese pasado ni un día de Ciencias Exactas. También quise ser escritor... Pero siempre ha estado, por encima de todo lo demás, el erotismo, pero eso no era una profesión.
¿Pero se podría haber dedicado a hacer cine erótico?
Lo que pasa que a mí el cine erótico... Yo hice una película o dos, como la última, que tenía un porcentaje muy grande de erotismo.
EL PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS ES EL MÁS IMPORTANTE QUE TENGO
¿Qué película le ha dado mayor satisfacción?
No he tenido nunca una contabilidad para poder ordenar todo lo que mis películas me han dado y escalonarlas como la mejor o la peor... Quizás, por decir alguna, que sí que la hice con la sensación de que estaba haciendo algo bastante importante y sobre todo por el nacimiento de un solo plano, fue la escena final de la película El verdugo . Construí una imagen a partir de una historia real, que ocurrió en Valencia. Me quedé fascinado de cómo resolví aquel final.
¿Y de los premios?
Yo creo que el Premio Príncipe de Asturias es el más importante que tengo. Pero los premios, que he tenido demasiados y casi todos son horribles, los agradezco mucho, pero no es el premio en sí lo que más te puede gustar y desear de este oficio. Forman parte de la vanidad. Aunque sí tengo una vanidad, que voy a reconocer: últimamente se utiliza mucho el término berlanguiano y dentro de poco va a salir en el diccionario buñuelesco y me gustaría que en la posteridad pudiera pertenecer yo también al diccionario como palabra.