HA CUMPLIDO 65 AÑOS, PERO NO PIENSA EN LA JUBILACIÓN
Para ella su padre siempre ha sido un ejemplo a seguir. Maria Luisa Merlo, a sus 65 años se ha convertido en icono de madurez artística y humana. Confiesa que se encuentra feliz y estable gracias al cariño de los suyos: ser madre es lo mejor que me ha pasado . Innovadora y creativa, esta moderna mujer adelantada a su tiempo, continúa su labor profesional muy atareada con el rodaje de una serie para televisión, y aclara: No actúo en la continuación de Aquí no hay quien viva y mi hijo tampoco . Lo que está claro es que no importa dónde trabaje, pues seguro que, como todo lo que hace, será un éxito.
¿Qué opina de este homenaje que TVE le hace a su padre?
Para mí ha sido maravilloso estar colaborando en este documental desde el principio. Es muy bonito poder participar en el homenaje a mi padre, pero también es fantástico contribuir al reconocimiento de otros grandes actores que marcaron una época en este país. Creo que es una labor que se debe extender a todos los artistas, y no sólo hay que homenajear a título póstumo.
¿Por qué decidió que su camino en la vida estaba en los escenarios?
Como bien sabes provengo de una generación de actores, y esto marca mucho a la hora de decantarte por una profesión. Aunque siempre lo tuve claro. Cuando era pequeña me encantaba acudir a los rodajes de mi padre, así que no me planteé la posibilidad de tomar otro camino a nivel profesional. Lo que está claro es que siempre quise ser artista, me preparé durante muchos años en Verona para ser bailarina, y con 18 años comenzó mi carrera como actriz.
¿Qué recuerdos tiene de su infancia?
Lo que más recuerdo es cuando estaba entre bastidores viendo como actuaba mi padre, para mí eso era lo mejor, adoraba ver a mi padre en su trabajo. Siempre le he admirado mucho como hombre, como persona y como actor. Nos tocó vivir una etapa muy difícil de este país, con la guerra, la posguerra y luego la dictadura, pero mi padre era un hombre de gran categoría humana que supo evadirnos de todas esas penurias.
¿Cómo era en su niñez?
De niña era igual de solitaria e independiente que ahora. Curiosamente ahora es cuando más me reencuentro con la niña que fui, es como si hubiera habido en medio unos años en los que no era yo.
¿Con qué etapa de su vida se quedaría?
Mi vida entera me parece un proceso muy completo. Siempre me he entregado mucho a todo lo que he hecho, y he vivido cada etapa con intensidad, por ello no puedo elegir un momento aislado. Ahora con 65 años, echo la vista atrás y me siento orgullosa de lo que me ha tocado vivir.
¿A qué se dedica en estos momentos?
Estoy trabajando en el rodaje de una serie de televisión, y en contra de lo que se pueda pensar no actúo en la continuación de Aquí no hay quien viva , y mi hijo tampoco.
¿Cómo le gustaría que la recordaran?
Más que como actriz, me gustaría que me recordaran como el ser humano que soy. El ser actriz es una faceta más de mi vida, pero yo siempre me he ocupado de trabajarme más al ser humano que hay dentro de mí.
¿Qué le parece que sus hijos, Amparo y Luis, hayan seguido los pasos profesionales de la familia?
A ellos les sucedió lo mismo que a mí. No se plantearon trabajar ni dedicarse a otra cosa. Ellos componen la cuarta generación de actores, al menos por parte de mi familia, así que hubiera sido horrible por mi parte que les quitara esa idea de la cabeza. Estoy muy orgullosa de que hayan decidido continuar con nuestra particular tradición familiar.
¿Qué es lo mejor que le ha pasado en la vida?
Ser madre, sin duda.
Sus temores...
Temo todo aquello que no puedo controlar, las cosas externas como la mentira, la manipulación, el calentamiento global... Esto último lo temo no por mí, si no por las generaciones que vienen detrás. Sin embargo del interior de mi persona nada me asusta.
Tres deseos...
El primero, que no haya un sólo niño con hambre en el mundo; En segundo lugar, que la vacuna del SIDA pueda llegar a todos los rincones de la tierra y el tercero, que mi familia siga tan bien como hasta ahora, no pido más.
Su refrán favorito...
No suelo utilizar frases hechas. Voy por la vida actuando en función de mis valores y acepto las cosas con naturalidad, tal y como se presentan. Creo poco en el contenido de las frases hechas y los refranes, no siempre aciertan. Prefiero trabajarme mis virtudes y corregir mis defectos, los refranes son muy relativos.