María Luisa Merlo nos habla, emocionada, de Carlos Larrañaga y su hija pequeña

María Luisa Merlo nos habla, emocionada, de Carlos Larrañaga y su hija pequeña

Madre, hija y nieta de actores. María Luisa Merlo nos sorprende con su nuevo reto, deslizarse por la pista de baile de Mira Quién Baila . Con esta experiencia ha vuelto a sus orígenes, ya que la veterana actriz comenzó su carrera como bailarina pero cuenta, apenada, que la situación que se vivía en España por aquel entonces le hizo tomar otro rumbo. Por ello se siente totalmente emocionada con esta oportunidad que le ofrecen, un sueño hecho realidad , afirma la actriz.

Estuvo casada dieciséis años con el también actor Carlos Larrañaga, con el que tuvo tres hijos: Amparo, Luis y Pedro, y con el que mantiene una relación modelo, después de más de treinta años separados. Madre orgullosa y abuela apasionada, esta valenciana se siente feliz al observar cómo su familia continúa con lo que su abuelo y su padre, el actor Ismael Merlo, comenzaron hace décadas.

- ¿Cómo afronta este reto de bailar?

- Muy bien porque si algo me gusta en este mundo es el baile. Voy a realizar un sueño, porque desde que arrancó el programa pensé que yo tenía que estar aquí... Y justo me han llamado para hacerlo. (Ríe) Tengo que tener mucho cuidado con lo que sueño a partir de ahora porque se me está cumpliendo todo... (Risas)

- ¿Qué baile le atrae más?

- Todos me divierten. Me dan más miedo los bailes modernos como el Hip-Hop pero habrá que hacerlo...

- ¿Qué quiere aportar al programa y a sus compañeros...?

- Mi alegría y mi falta de expectativas... Ellos, como jóvenes que son, dicen que vienen a competir, pero yo no. No pienso hacerme expectativas de que voy a ganar, vengo simplemente a pasármelo bomba.

- Si gana, ¿a quién va a ir su premio?

- A los que más me importan, los niños.

- ¿Qué ha dicho su familia al enterarse de su participación?

- Están como locos. Amparo se preocupó al principio por si estaba cansada, porque como compagino los ensayos de baile con la gira en el teatro... Ya le dije que para nada, y me dijo que se alegraba, que eso era porque me divertía. Lo que me divierte no me cansa.

- ¿Cómo se pone usted en forma?

- Voy mucho al gimnasio, nado muchísimo. Me muevo, no paro. A mi lo que cansa es estar quieta.

- ¿Son sus hijos muy críticos con su trabajo?

- No, nosotros lo que hacemos es colaborar juntos en nuestros trabajos. Nos admiramos mucho unos a otros. Yo sé que ellos me admiran mucho y yo a ellos, y a mi nuera Maribel también. Primero como personas y después como profesionales. Me gusta mucho ir a ver sus trabajos.

- Cuándo usted se sienta a ver el trabajo de su familia, ¿qué siente?

- Disfruto como una loca de lo buenísimos que son. No analizo su trabajo, me siento a verles como un espectador normal que les admire.

- ¿A cuál de ellos admira más?

- A todos, pero creo que al que más he admirado ha sido a mi padre. Mi padre y yo aprendimos juntos a no competir entre familia, algo muy difícil cuando todos somos actores. Gracias a él se ha conseguido no competir en esta familia, y eso lo admiro.

- Ahora va a estar usted en Mira Quién Baila y su hijo Luis en El Internado , ¿de verdad que no va a haber cierta rivalidad?

- ¡No! Para nada. Yo prefiero que vaya mejor lo de mi hijo antes que lo mío. Soy madre por encima de todo y de todos.

- Cuando se junta toda la familia, ¿qué hacen?

- Lo que hace cualquier familia. Estamos todos muy unidos y nos juntamos muy de vez en cuando. En esas reuniones familiares se habla de todo menos de trabajo. Charlamos de miles de cosas: de los últimos libros leídos, de lo que nos pasa con nuestros amigos, contamos nuestros viajes,... Como una familia normal.

- De todos sus nietos, ¿no va a continuar ninguno la generación de actores?

- Alguno de ellos lo hará. Por ahora Carlos es productor, como su padre; Ismael lo duda un poco; Jaime quiere ser especialista como su tío Ángel, el marido de Amparo, y también le gustaría ser periodista; y el pequeño es un superdotado porque tiene ocho años y toca el piano espectacularmente... Todos artistas de una manera u otra, alguno seguro que sigue la generación de actores. Yo estoy encantada con ello.

- ¿Y Maribel no se anima a darle un nieto?

- No quiere por ahora. Está emprendiendo una gran carrera internacional y no se lo puede plantear ahora mismo. La verdad es que no se sus razones reales porque tampoco pregunto, por eso estamos tan unidos... No me gusta meterme en su vida. Si Maribel no quiere tener hijos por ahora me parece perfecto.

- ¿Qué balance hace de su larga carrera?

- Ha habido de todo, pero positivo. Ahora mismo tengo la misma ilusión que aquella niña que iba a la academia de baile, estoy muy contenta. Yo empecé como bailarina y lo dejé porque en España, en aquellos tiempos, no había campo. Por eso me hace tanta ilusión estar en este programa. Tengo ahora la misma ilusión de hacer las cosas que cuando tenía veinte años... Hubo una época en la que no me divertía porque hacía trabajos alimenticios, los que hacía para dar de comer a mi familia; ahora me divierto porque sólo tengo que mantener a María Luisa Merlo... (ríe) Hago lo que me divierte porque hubo un momento en el que tuve ganas de marcharme.

- Entonces, ¿ya no piensa en retirarse?

- No, pero si quiero ir poco a poco distanciándome. Cuando termine la obra de teatro que estoy haciendo, que durará dos años más, me plantearé seis meses sabáticos para pensar qué voy a hacer. Tengo muchas ganas de vivir, de viajar, de ver museos...

- ¿Eso es lo que más le gusta, viajar y ver cosas?

- Sí, soy muy curiosa y es de la manera en que mejor me lo paso. Decía Jacinto Benavente que la vejez es falta de curiosidad... Yo debo estar jovencísima porque sigo siendo muy curiosa, (ríe) que no cotilla...

- De todas las experiencias vividas, ¿cuál le ha marcado más?

- El ser madre, sin duda. Es el único sentimiento que tengo claro en la vida. El tema de las parejas, los fracasos, no han tenido la culpa ellos... Yo no estoy hecha para la pareja, yo soy más de hijos y de mucha gente alrededor. Necesito dar mucho amor y mucha alegría, pero que no me toquen las narices queriéndome absorber. Nadie me puede querer para él sólo, porque no puede ser (ríe), yo no me puedo entregar a una sola persona.

- Y con su público, ¿cómo se lleva?

- Fenomenal. La gente me habla por la calle, me llevo muy bien.

- ¿Y con su ex marido, Carlos Larrañaga?

- Bien, siempre hemos tenido una muy buena relación. Lo único malo es que me he sentido acosada por la prensa por asuntos suyos y, claro, si hablo más de la cuenta él se enfada. Eso estropea la relación tan buena que tenemos.

- ¿Cómo se mantiene una relación tan sana después de treinta y un años separados?

- Lo aprendí de mis padres, que estaban separados desde que yo tenía nueve años. Mi madre, después de estar treinta años separada, se murió de la mano de mi padre. Y él la lloró como se llora a un mejor amigo. Y yo seguramente lo que estoy haciendo es esa imagen que vi desde pequeña, así que supongo que por eso nos llevamos tan bien, pero tengo yo más que ver en esa buena relación que Carlos (ríe).

- ¿Por qué se vuelca usted más que él?

- Porque yo le quiero mucho y cuando hay algún roce no le doy ninguna importancia... Es el padre de mis hijos y nos conocemos desde que yo tenía tres años y él ocho.

- ¿Ha podido conocer a su hija recién nacida?

- No, aún no he podido. Estoy fuera con la obra de teatro y ellos se han ido a vivir fuera... No ha habido ocasión. Espero conocerla pronto porque es una auténtica monada.

- Sus hijos ya habrán conocido a su nueva hermana, ¿cómo se sienten?

- Si. Están emocionados, encantados. Pero en este momento la pueden disfrutar poco porque cada uno está con su trabajo... Pero están muy ilusionados.