Miguel Ángel Solá es un ejemplo de superación y fortaleza. Se acaba de cumplir un año de su trágico accidente, un suceso inesperado que cambió la vida de este veterano actor argentino. Nadador de aguas abiertas desde joven, Miguel Ángel se encontraba con su esposa, la también actriz Blanca Oteyza, en playas canarias cuando una ola gigante casi le deja en una silla de ruedas. Tras estos doce meses de dura rehabilitación, y gracias al apoyo de su familia y a su vocación, el actor vuelve a la carga.
En esta ocasión se pone en la piel de un Guardia Civil, el Teniente Sierra, para ayudar a Carlos Hipólito y a Luisa Martín a encontrar a su hija en la nueva serie de TVE, Desaparecida .
- ¿Qué significa para usted trabajar en esta serie?
- Es todo un orgullo. Es mi segunda serie aquí en España y encontrarme con estos resultados era insospechado para mi. Es muy bella la actitud de todo el equipo de trabajo.
- ¿Qué nos puede contar de su personaje?
- Es un ser normal, el cual eligió su profesión, que es ser Guardia Civil. Le gusta mucho su trabajo, aunque a veces se desespera pero cree en lo que hace. Un tipo tranquilo y normal que se implica mucho en este caso.
- ¿Se ha preparado de alguna manera especial para ponerse en la piel de un Guardia Civil?
- No, no me gusta copiarme. Si eres testigo del trabajo de alguien, y esa persona lo sabe, actúa y no te dejaría ver su forma normal de trabajar. Lo único que he hecho es observar, pero de una manera muy distante.
- Iba a participar en la serie de José Coronado, R.I.S ... ¿La ha podido ver?
- No, no he llegado a ver ningún capítulo.
- ¿Por qué se decidió a abandonar ese proyecto y comenzar éste?
- El problema con RIS es un problema de último momento. Yo fui incluso a hacer la rueda de prensa pero posteriormente no se solucionó, y mi representante me dijo que así no se hacían las cosas y desestimamos el realizarlo.
- ¿Cuál fue el problema?
- Yo vengo mucho tiempo sin meter ni un centavo en mi casa, por el accidente que sufrí hace un año. Mi representante tenía razón, no puedes firmar un contrato donde no te garantiza que vayas a trabajar, que se vaya a cumplir ese contrato. No se me garantizaba ni un sólo capítulo. Si un directivo llegaba y decía que no le gustaba para ese personaje podía mandarme para casa... Desgraciadamente salió una noticia en un periódico que me trató como Judas y me dolió muchísimo. No se me preguntó nada, no pude explicarme, y este periodista llamó solamente a la productora, me juzgó muy mal.
- Ha pasado ya un año de su accidente...¿Cómo se lesionó?
- Fue por culpa de una ola. Soy nadador de aguas abiertas, o al menos lo era de joven, y nunca he tenido ningún problema con el agua pero me agarró una marea del pino y me quebró los ligamentos del cuello, me quedé boca abajo durante más de un minuto, ahogándome, hasta que me salvó el conserje del Hotel, Martín, él es mi segundo padre a pesar de tener veinte años menos que yo.
- ¿Qué es lo positivo de esa amarga experiencia?
- Lo positivo es que estoy vivo, que mi mujer me sigue amando y puedo disfrutar del cariño de mis hijas. Todo lo que me perdí de mis hijas porque estaba trabajando lo estoy recuperando ahora, desde que pasó, y estuve sin trabajar, investigamos, jugamos y dibujamos juntos en el jardín, las duermo leyéndoles. Mi relación con ellas ha crecido y eso es hermosamente positivo.
- ¿Y ahora cómo se encuentra?
- Tengo mis problemas... Pero estoy mejor, del pronóstico de tetraplejía a como estoy ahora, hay una diferencia muy grande. Sé que hay cosas que nos las voy a recuperar más, que voy a tener que convivir con ciertas cosas durante toda mi vida, y sé que hay dolores que no se me van a aliviar nunca y con la edad irán a peor. Pero bueno, estoy vivo, estoy con mis hijas y con mi mujer, estoy trabajando,... No puedo pedir más.
- ¿Cómo se vive en casa, con dos hijas, una historia como la que va a llevar en la ficción sobre una chica desaparecida?
- Duro, muy duro. Tengo una niña de seis y otra de once. A mi mujer este tema, en un primer momento, no le gustó y me dijo que no quería verlo. Le mostré el primer capítulo y se mantuvo callada una hora y media, alucinada, porque es una serie muy humana. Aunque el tema sea duro la serie es muy buena, no creo que se haya hecho algo igual aquí, y la prueba es que para tener a mi mujer y a mi suegra más de una hora calladas... Es un milagro (risas). Pero bueno, rezando para que nunca tengamos que vivir una situación así.
- El participar en esta serie, con esta trama, ¿hace que cambie la actitud hacia sus hijas?
- Yo no supe lo que era el miedo hasta que tuve a mis hijas, a partir de ahí mi vida cambió. Mi vida siempre ha sido un riesgo absoluto pero desde que están ella he tenido que dejar a un lado mi gusto por el riesgo para protegerlas y educarlas. Así que esta serie no hace que esté más pendientes de ellas, ya lo estoy desde que llegaron.
- ¿Cómo es Miguel Ángel Solá como padre?
- La madraza es mi mujer. Yo soy mucho más mayor que ella y tengo una veta constante de querer seguir siendo el novio de mi mujer y estas dos canallas me trastocan todos mis planes (sonríe). Son hermosas, muy tiernas, tienen una belleza natural que sólo da la edad. Están ahora descubriendo la vida, con los típicos dramas de esos años. No quiero anestesiar esos dramas, no les puedo decir que no sufran por esos problemas, aunque para nosotros sean tonterías pero para ellas es su mundo. Tengo mucha paciencia con ellas, pero el miedo en mi vida llegó con ellas.