Las mujeres tienen mayor fluidez verbal y los hombres más habilidad visuoespacial por su cerebro, según Francisco Rubia

Las mujeres tienen mayor fluidez verbal y los hombres más habilidad visuoespacial por su cerebro, según Francisco Rubia

La estructura cerebral presenta diferencias entre hombres y mujeres por su base neurobiológica, que hace que las mujeres tengan mayor fluidez verbal, mejor cálculo matemático y una rápida percepción y memoria visual, mientras que en los hombres predominan las habilidades visuoespaciales, la motricidad del cuerpo y la agresividad, según destaca en su libro 'El sexo del cerebro' el catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, Francisco Rubia.

De este modo, durante la presentación de su investigación, Rubia explicó que el objetivo de comprobar las diferencias que existen en el sistema nervioso de hombres y mujeres es el de evidenciar tal disparidad y fomentar la complementariedad de ambos sexos. Además, este experto reconoció que la segregación hormonal de andrógenos y estrógenos, así como las diferencias entre sexos en el pasado, tales como la división del trabajo, son las causantes de esta dualidad.

Según Rubia, aunque los factores psico-sociales como la educación y el entorno juegan un papel importante en la formación del ser humano, el cerebro muestra una disposición a determinadas actividades según el sexo. La mayor motricidad y agresividad de los hombres es lo que explica "su mayor disposición al esfuerzo físico y al deporte", mientras que las menores habilidades visuoespaciales de las mujeres explican "su dificultad de orientación con los mapas", explicó Rubia.

No obstante, advirtió de que en las mujeres su disposición del cerebro también se ve afectada por el estado de su ciclo menstrual, de ahí que en los días previos a la ovulación, cuando el nivel de estrógenos es menor, es "más fácil" que las mujeres muestren un cambio de aptitudes y habilidades, según Rubia.

Según sus estudios, el desarrollo del cerebro masculino y femenino depende de la cantidad de andrógenos y estrógenos segregados por el individuo que, en última instancia, determinan la conducta, creencias y decisiones de cada persona.

A este respecto, Rubia también señaló que la atracción de un sexo por otro o por el mismo tiene una predisposición genética que posteriormente el entorno socio-cultural se encarga de fomentar o diluir. No obstante, afirmó que el nivel de homosexualidad y bisexualidad en la sociedad no está creciendo actualmente, "sólo está creciendo el reconocimiento de esta orientación sexual", aseveró.

Las diferencias estructurales de cada cerebro en función del sexo hace que se generen diferencias significativas tanto en la identidad como en la conducta sexual. Estos dimorfismos se establecen por la temprana influencia de las hormonas que actúan sobre los receptores de estrógenos en el cerebro, habiéndose probado que los niveles bajos de andrógenos circulantes en un hombre en una época temprana puede llevar a un cerebro relativamente fenotipicamente femenino.

Por otro lado, la investigación dirigida por Rubia también distingue diversos trastornos en función del sexo, de ahí que los chicos sean "más proclives" al retraso mental y las discapacidades de aprendizaje, como la dislexia.