Hablar de Nati Mistral es hablar de una de las grandes de la escena española. Debe su apellido a la escritora Gabriela Mistral, de la que su madre era gran admiradora. Ha triunfado en teatros nacionales e internacionales con obras como "Divinas palabras", "Medea" o "La Celestina" y ahora vuelve a los escenarios junto a Paca Gabaldón en "Tras las huellas de Bette Davis". La cantante y actriz ha demostrado con creces que el drama está hecho para ella y es que en la vida real también es muy dramática. A su edad está estupenda, pero se muestra muy pesimista con las nuevas generaciones de actores y con los valores de la sociedad moderna. Añora otras épocas en donde había más vocación, la gente se preocupaba por los sentimientos y disfrutaba con las pequeñas cosas. Los que todavía disfruten con los buenos espectáculos y con las actrices llenas de fuerza y energía, aún están a tiempo de ir a verla al teatro.
¿Qué significa para ti este proyecto y trabajar con Paca Gabaldón?
Es una obra muy difícil, en un teatro muy pequeño y Paca Gabaldón ya ha representado la obra, pero yo me acabo de incorporar y estoy muy asustada. A pesar de la experiencia sigo sintiendo miedo cuando me incorporo a una obra. Nunca dejo de aprender y el teatro sigue siendo tan importante para mi como siempre. Puedo ensayar algo mil veces pero en momento determinado tengo que darlo todo.
Te muestras muy pesimista con la actual situación del teatro en España, ¿por qué?
Soy muy pesimista con la vida, con lo que está pasando. Hay cosas positivas, las ganas de vivir que tiene la gente joven y lo guapos que son. Pero me parece que les están robando muchas cosas, sobre todo sentimientos comparando con mi generación. Cualquiera hoy en día puede ser actor. No hay tanta disciplina como antes, no hay tanta vocación. Ahora se dedican a esto para ganar dinero y se dejan deslumbrar por lo que creen que es. Es una profesión muy dura, muy sacrificada. No siempre triunfas y el actor tiene que dejar todo por Su trabajo, incluyendo a la familia. Hay mucha soledad.
¿Te pareces al personaje que interpretas en esta ocasión?
Se parece a mí en el sentido de que yo también tengo odios, pero no a ese nivel. Es un personaje nuevo para mí que lo voy a enfocar más a la comedia que al drama. Lo que pasa es trágico, pero lo vamos a contar graciosamente.
¿Con qué género teatral se queda una actriz de tu categoría?
A mí me da igual el género, pero sin lugar a dudas lo que más me gusta en esta vida es cantar. De momento en España no tengo posibilidades de cantar, porque mi estilo no gusta tanto como antes. Canto en Argentina o México que allí sí lo siguen apreciando.
¿Por qué sientes tanto amor por Hispanoamérica?
Porque guardan muchos valores que hemos perdido nosotros, como ser educado, ser amable, amar al prójimo, creer en la familia y en la patria.
¿De dónde te vino ese don para ser actriz? ¿Qué te dijeron en casa cuando dijiste que querías dedicarte a esto?
De ningún sitio. Te da Dios el don de interpretar y me he formado mucho para llegar hasta aquí. He estudiado mucho baile, canto y música. Creo que he nacido para esto y estoy muy contenta de poder dedicarme a ello. A mi padre no le gustó la idea de que fuera actriz, pero mi madre me apoyó muchísimo.
¿Qué obra de todas las que has hecho te ha marcado más?
He hecho La Celestina , La mal querida , Divinas palabras . Creo que cualquier actriz que se precie tiene que haber hecho esas obras de teatro.
¿Qué te queda por hacer después de tantos años de experiencia?
Me queda morirme ¡Y tengo unas ganas que no te puedes imaginar! Esta función de la vida ya la he visto. Estoy en un momento en el que me da todo lo mismo, no me gusta como está la vida. Añoro todo lo que viví, estoy viuda y sola. No tengo hijos, Dios no me los quiso dar, y amigos tengo los justos.
No puede ser todo tan negativo...
Estoy muy bien en mi casa. Leo, viajo, coso, veo televisión y voy mucho al cine. Vivo la vida perfectamente pero la vivo un poco tristemente. Hay mucha tristeza ahora con tantas malas noticias, antes no pasaban tantas cosas. Antes te conformabas con ir a un merendero los domingos. Hoy las chicas tienen que tener coche, novio, lavadora y de todo para poder casarse. Antes el amor era otra cosa, era 'contigo pan y cebolla' y todo era alegre y compensado. Tu madre te hacía un traje nuevo con el traje viejo de tu padre y te emocionabas. Hoy la gente joven tira la ropa porque se pasa de moda. Lo que no cuesta trabajo no se aprecia nada.
Si no hubieras sido actriz, ¿a qué te hubieras dedicado?
Nunca me he arrepentido, pero me hubiera gustado ser misionera en Hispanoamérica. Lo que ha pasado en Perú ha sido horrible, pero podía haber sido aún peor.
¿Tienes alguna especie de ritual antes de salir al escenario?
No tengo ningún ritual, pero me sigo poniendo nerviosa. Me suelo santiguar.
¿Qué es lo más bonito que te han dicho a lo largo de tu carrera?
En Argentina me dijeron un día: no te mueras nunca". Le dije que lo intentaría...
¿Crees que la forma de vivir ahora es diferente?
La gente no es feliz, sólo espera que llegue el fin de semana para el botellón. Así pasa en el mundo entero. Lo que lo rodea a los niños es terrible, esos muertos que hay todos los fines de semana. Antes no había coches y no había esos problemas. La gente tampoco valora poder desplazarse. Yo iba al Escorial con mi coche y lo disfrutaba muchísimo. Ahora se hacen muchas películas llenas de muertes y no se puede aguantar ver tantas cosas malas. La escala de valores ha cambiado para mal. La gente está muy amargada. Nuestras madres usaban sólo un pañuelo en su vida y nosotros usamos cientos por no lavarlos y sacrificamos el medio ambiente.
¿Qué recuerdos te quedan del que fue tu marido?
Mi vida ha sido maravillosa. En mi época tuve a muchos hombres en mi puerta y elegí al más estupendo y guapo de todos. Me hizo muy feliz. Pero ahora los hombres son diferentes.