MADRID, (EUROPA PRESS)
El joven Kiko Rivera salió de casa de su madre para acudir a un supermercado donde realizó algunas compras de última hora. A la salida del centro comercial, saltó una valla para acceder más rápidamente al coche aunque mientras saltaba tuvo tiempo de contestar a los reporteros cuando se le preguntó por cómo se encontraba su madre: "muy bien, gracias".
Más tarde, volvió a reunirse con su madre que se encuentra inmovilizada desde que sufrió un esguince en el teatro de La Latina de Madrid.
Por la tarde, abandonó la casa para reunirse con unos amigos que le esperaban en un coche. Esta vez, Kiko Rivera no contestó a los periodistas cuando le preguntaron por su madre. Una vez dentro del vehículo, saludó al conductor con un choque de manos y un beso. El hijo de Isabel Pantoja, parece que se ha adaptado perfectamente a la vida en Madrid, ya que vivió varios años en la capital y conserva a sus amigos.