Los periodistas Luis Losada y Miguel Gil logran traspasar las barreras de la burocracia cubana para conocer, de primera mano, la vid

Los periodistas Luis Losada y Miguel Gil logran traspasar las barreras de la burocracia cubana para conocer, de primera mano, la vid

En el pasado año 2006, durante el mes de septiembre, los periodistas Luis Losada Pescador y Miguel Gil lograron traspasar las barreras de la burocracia cubana para conocer de primera mano la vida en la isla caribeña. Sus cámaras de fotos nos ofrecen una imagen fiel del legado del que ha regido con mano de hierro los destinos de Cuba durante los últimos cuarenta y ocho años: casas destrozadas, miseria en las calles, rostros hambrientos y desesperanzados, propaganda abrumadora, la omnipresencia de la policía.

"El legado de Fidel Castro" hace un recorrido fotográfico clandestino, que muestra al lector un espectáculo infrahumano que permite ver, sentir y oler al castrismo. El libro incluye más de doscientas imágenes impactantes que seguramente no dejarán indiferente al lector.

Por su parte, el diputado Jorge Moragas plantea en el prólogo la necesidad de que España impulse una modificación de la política común europea para que la Unión Europea exija a Cuba de manera contundente el respeto de los derechos humanos, la liberación de los presos políticos y acometa los pasos que permitan caminar hacia un modelo democrático.

Por decisión de los autores, los derechos de edición e imágenes de las que son propietarios, serán donados a la Asociación cubana "Movimiento Cristiano de Liberación".

Luis Losada Pescador es economista de formación y periodista de vocación. Actualmente es analista de Radio Intereconomía , editorialista de la agencia Fax Press y corresponsal económico del semanario Alba . Además, colabora habitualmente con las revistas Época y los periódicos digitales Hispanidad.com y El Foro de Intereconomía .

- Luis, ¿qué nos ofrece este libro que no conozcamos ya de Fidel?

- Nos ofrece una imagen de la calle, la realidad a pie de acción, cubanos reinventando la existencia a diario En definitiva, el verdadero legado de la dictadura castrista. No es un testimonio político, sino más bien un testimonio gráfico de lo que se está viviendo en Cuba. No se trata de un análisis sobre la personalidad de Fidel Castro, sino de la situación social que padecen la mayoría de los cubanos.

- ¿Qué tipos de diferencias establece con otros libros?

- Es un reportaje gráfico y se podrá ver el régimen de pobreza que vive el país, se podrá ver a los policía patrullando, la miseria en que se ve en las calles de Cuba. Lo que nadie ha podido ver, la otra Cuba que los turistas de las playas, de hoteles de lujo, no han visto, esto es, la realidad de la calle.

- ¿Podemos definir el libro como sentimentalmente duro por la severidad de sus imágenes?

- Hay imágenes duras porque la realidad es dura. Para un occidental que goza de los privilegios del bienestar de la clase media choca ver cosas como que un cubano sólo tenga acceso a una pastilla de jabón de mala calidad cada dos meses, que tienen una carilla de racionamiento de mala calidad, que se les caen las casas a trozos, que la publicidad para ellos es propaganda. Un cubano medio soporta esta situación con la dignidad que puede, mientras que para un occidental esto le produce una sacudida de la conciencia de lo que significa el totalitarismo y de lo que puede hacer en una sociedad.

- De todo este elenco de imágenes, ¿cuál no se le quita de la retina?

- Por ejemplo, hay una de las imágenes que se ve a una persona mayor rebuscando comida en un cubo de basura. Nos pedían por la calle continuamente para comer. Farmacias desabastecidas con basuras talludas en la calle y sin ayuda de ningún tipo. Gente buscando en la basura las veinticuatro horas del día. Gente tirada en la acera sin hacer absolutamente nada, viendo pasar la vida, porque no tienen nada mejor que hacer y prefieren estar así que cobrando doce dólares al mes.

- La prostitución es una de las grandes lacras sociales en Cuba, ¿no hay manera de erradicar esta situación?

- Una cubana en una noche puede ganar cincuenta dólares. El mismo Fidel dijo que Cuba era el país con las prostitutas más cultas del mundo. Todo esto revoca una conciencia moral en donde habría que transformar el turismo sexual en uno más cómodo, social y familiar. Muchos españoles acuden a Cuba únicamente a ejercer este tipo de turismo y resulta vergonzoso. Sirva de anécdota el ejemplo de cómo un tío, que nos encontramos en el aeropuerto, se lo montaba de tal forma que se tiraba un mes en Cuba única y exclusivamente para eso. Como este tipo de personajes hay muchos. Luego llegas a Cuba y ves a mujeres con sus hijas ejerciendo juntas la prostitución.

- ¿En qué consiste la persecución policial que existe en Cuba?

- Los occidentales no nos lo imaginamos porque nunca hemos convivido bajo un estado policial. En Cuba hay uno cada cincuenta metros. Un policía español nos decía que una persona con traje también era policía. Los taxistas manejan la seguridad del Estado informando a las autoridades de todos los movimientos. Los hoteleros son previamente seleccionados por el aparato del estado. Internet es como si no existiera porque se controla absolutamente todos los canales de información. Nosotros realizamos nuestro trabajo entre la clandestinidad de turistas. Uno de estos hombres que trabaja para el Estado nos desveló que no éramos turistas. Es una sensación de agobio, de asfixia. Están completamente controlados por el aparato del Estado.

- Ante este control policial, ¿cómo pudieron realizar su trabajo de investigación?

- Sabíamos que podíamos estar vigilados. Para ello vestíamos como turistas. Tratábamos de tomar el sol a las horas que lo hacían los turistas. Las entrevistas que teníamos con miembros de la disidencia las pasábamos rápidamente del bloc de notas al correo electrónico por si nos confiscaban esta información.

- Raúl ha empezado a introducir mayor racionalidad en la economía y administración de la isla, pero ¿llegará la democracia a Cuba?

- Raúl Castro seguirá a medio plazo, pero estamos hablando del propio régimen castrista transformado como modelo único. No puede haber ni libertad de prensa ni política bajo un régimen castrista. La verdadera libertad se alcanza si es total. Para ello, Cuba debería afrontar unas elecciones libres, una reconciliación nacional, porque hay demasiada gente que tiene algo que recobrar. No es una tarea fácil, pero el pueblo cubano tiene creatividad y ganas de vivir.

- Algunos analistas comparan la actual situación política de Cuba con la que sucedió en España con la muerte de Franco. España pasó de una dictadura a un régimen democrático. ¿Puede suceder lo mismo en Cuba?

- No. Veo diferencias notables. España pasó de la ley a la ley, con todas las deficiencias, que tenía la dictadura franquista, era un estado de derecho. Se perpetuó todo lo que había. En el caso de Cuba, hay una perversión del sistema partidario de las propias Cortes. Cuba necesita una revolución y no una reforma. Cuba tan sólo tiene un periódico de ocho páginas mal maquetado y controlado por el Estado. Se necesitan reformas más amplias desde el primer momento. Se debería respetar la sanidad y educación y que no se persiga a los funcionarios que han colaborado con el régimen. Ese modelo que no se produjo en Chile.

- Fidel Castro engrosa la nómina de dictadores del siglo XX Hitler, Stalin, Mao, Pol Pot, Sadam Husein, Rafael Videla o Augusto Pinochet. Pero ¿cómo pasará Fidel Castro a la historia?

- Como un loco visionario que llevó a su pueblo a la ruina. Eso se ve muy claro. En Cuba se veía riqueza y espíritu emprendedor. La historia debe reaccionar. La izquierda ha construido la figura de Castro como la de justicia social y la redención de los pobres. No ha levantado a los humildes sino que los ha agobiado mucho. Fidel empobreció hasta la miseria a su pueblo.

- ¿Cómo podemos calificar la disidencia que hay actualmente en Cuba?

- Realmente bastante doméstica porque el sistema no permitía florituras en este sentido. Ya hay grupúsculos movimientos consistentes en salvaguardar los Derechos Humanos, pero no tienen mucha fuerza. El que tiene más fuerza es el Movimiento Cristiano de Liberación, con Payá al frente. Ha creado un ambiente de transición y de reforma política. Además es el único de los disidentes que no tiene pasado comunista. Lleva en la disidencia desde el año 59. Es el único que no ha defendido una transición hacia la libertad económica bajo un control político. Payá dice que eso no sólo es perverso sino, además, pervertidor y subraya que el comunismo es un cuento chino.

- Con la muerte de Fidel, ¿desaparece gran parte de la izquierda revolucionaria en América Latina?

- Yo creo que no. Acabará el fidelismo, pero no el castrismo. No desaparecerá ni a medio plazo. Fidel Castro es una autoridad moral entre el populismo, pero el precio del petróleo es el que mantiene el populismo. No solamente en Venezuela, en donde está a 50 dólares el barril de crudo. Combinan miseria e injusticia social para encontrar aliento económico.

- ¿Qué será de Hugo Chávez sin Fidel?

- En realidad no pasará demasiado. Chávez se apoyó en él como icono de la izquierda. Pero, en realidad, buscaba el apoyo de los petrodólares. Fidel es un icono de la izquierda ideológica y cultural. Pero si tú te das un paseo por la Habana, la gente pelea por salir de la pobreza. Hacen verdaderas piruetas para salir del país. No comen y no se quejan. Por la calle, circulan coches de los años cuarenta porque no hay más. Médicos, de los más prestigiosos, acudiendo a su consulta en bicicleta porque no tienen dinero. Éste es el resultado de la Cuba de Fidel.