RAMÓN GARCÍA REVELA QUE SU SEGUNDO HIJO QUE NACERÁ EN NAVIDAD SERÁ TAMBIÉN UNA NIÑA

RAMÓN GARCÍA REVELA QUE SU SEGUNDO HIJO QUE NACERÁ EN NAVIDAD  SERÁ TAMBIÉN UNA NIÑA

SE HA VOLCADO EN LA RADIO RECHAZANDO VARIAS OFERTAS DE TELEVISIÓN

Ha formado parte de la vida de muchos españoles durante más de quince años gracias a sus programas televisivos de gran audiencia: El Grand Prix , ¿Qué apostamos? ... Fue pareja televisiva de Ana Obregón, participó en la mayoría de las Galas que la cadena para la que trabajaba (TVE) efectuaba, y en las Nocheviejas nos daba los pasos para tomar las uvas siempre con su larga capa negra sobre los hombros. Se trata, sin duda, de Ramón García o Ramontxu, el vizcaíno que se ha ganado un lugar preferente dentro del mundo de la comunicación.

Su carrera empezó casi por casualidad tras presentarse en 1983 a un concurso de disc-jockeys convocado por la cadena SER de Bilbao. Su conocimiento sobre el tema -gracias al rodaje adquirido con el negocio de su familia: discotecas y salas de fiesta- le dio la suficiente soltura como para resultar ganador. Desde entonces, su carrera no ha parado nunca, sólo sufrió el cambio a la televisión en 1992, aunque de nuevo a regresado a su medio original: la radio, con La tarde de... Ramón García en Punto Radio.

En el plano personal, su vida mantiene la misma estabilidad. Un matrimonio duradero junto a su mujer Patricia ha dado como fruto a su primera hija, de casi tres años, a la que van a dar una hermanita en diciembre.

¿En qué se diferencia Los domingos por la mañana a La tarde de... Ramón García ?

En que ahora trabajo más. Antes era sólo los domingos por la mañana, un programa de cinco horas. Tenía su trabajo y su esfuerzo, pero ahora es todos los días tres horas, de cuatro a siete. Es estar prácticamente todo el día en la radio. Venimos todo el equipo a las diez y salimos a las nueve de la noche.

¿Qué novedades aporta tu programa al panorama radiofónico?

Tenemos un eslógan que es la tarde de Punto Radio suena diferente , y eso no lo hemos inventado nosotros, es la gente la que nos lo ha dicho. Nos comentan que cuando zapeas por el resto de emisoras ésta suena diferente. Además, hay dos puntos importantes: Por un lado, no hablamos de política; y por otro, contamos con un espacio (de seis a siete) que se llama La merienda que está dedicado a los niños. Creo que los niños no están tratados en la radio o en la televisión, por eso, cuando empecé en la radio pensé que había que hacer algo para ellos. Tengo la suerte de llevarme muy bien con ellos y de que ellos se identifiquen mucho conmigo.

¿Son ellos los comentaristas?

Sí, sí. Tengo varios niños que vienen y nos cuentan sus cosas, sus ideas, tratamos los temas de actualidad que comparten con los periodistas de Punto Radio. Es muy divertido, edificante, instructivo... aprendemos mucho más los mayores que ellos.

Tu carrera comenzó en la radio por casualidad . Cuéntanos cómo fueron esos inicios.

Yo conocí la radio de mayor. Fue en Bilbao a través de la emisora que se escuchaba entonces y que era Los 40 Principales . En ella había un concurso, incluso creo que lo siguen teniendo, y yo me presenté al de 1983. Mis padres tenían discotecas y yo estaba relacionado con el mundo de la música, y pensé que para eso de presentar tenía que valer. Y lo gané el día de mi cumpleaños, el 28 de noviembre. Escuché: El ganador de este año es... pusieron la música, un disco de Elton John, Too Low for Zero , y me escuché a mí. Me llamaron y ahí empezó mi tema en la radio. Pero no de casualidad, sino que fue así.

Y continuaste en la radio...

Sí, luego seguí. En febrero de 1984 me llamaron para empezar a trabajar en Los 40 Principales en Bilbao, y ahí empezó todo. Han pasado 23 años. Estuve en Radio Bilbao, que era la SER, durante tres años. Aparte compaginaba eso con los trabajos de hostelería de mi familia, en discotecas y salas de fiesta en Bilbao. Luego pasé a Radio Euskadi. Me llamaron para decirme que querían contar conmigo y a mí me gusta mucho emprender cosas nuevas, por eso me vine a Punto Radio, porque algo que empieza siempre es muy bonito, cuesta y es duro, pero trabajas muy bien.

¿Qué te motivó a cambiarte a la televisión?

Parte del equipo de Radio Euskadi comenzó a trabajar en ETB, y me llamaron. Fui coordinador de televisión durante muchos años. Un día me pusieron delante de la cámara, me dijeron que había un programa que querían que presentara yo. Yo les dije que no podía, que tenía el trabajo de mi familia, la radio, la coordinación del programa... pero me insistieron tanto que al final decidí intentarlo. Aún hoy, aquel programa con el que empecé, Tal para cual , sigue siendo el más visto. En una entrega de premios me propusieron hacer No te rías que es peor , después el Qué apostamos , y así ha sido una carrera imparable hasta ahora.

¿Qué recuerdos te llevas de esa larga etapa en la televisión?

Todo. Yo me acuerdo perfectamente de cuando empecé en la radio y han pasado veintitrés años, me parece que fue ayer. Hablar de el Grand Prix es hablar de hace media hora, han sido once veranos con la vaquilla intentando divertir a toda España, y estoy muy orgulloso de haberlo hecho.

¿Por qué no se ha hecho este verano?

Eso tendrías que preguntárselo a la dirección de TVE. Este año sé que se intentó hacer, yo estaba dispuesto a hacerlo porque tenía tiempo para ello, pero no se hizo. Ya sabes que TVE está en un momento de cambio complicado y se decidió no llevarlo a cabo. Creo que fue un error, se podría haber hecho perfectamente, económicamente era un programa bombón, costaba muy barato, la producción estaba hecha, había cola de patrocinadores... pero bueno, estos son cosas que ya te digo, no soy yo quien debe contestarlas.

Un error, porque un verano sin Grand Prix no es verano...

Bueno, eso no me lo digas porque no es así, nadie es imprescindible. No ha habido Grand Prix y no ha pasado nada. Queda el recuerdo en la memoria de todos, que es lo bonito.

¿Qué te aporta la televisión?

La tele me ha dado mucha popularidad y la oportunidad de estos últimos años, que han sido, sólo en TVE, quince, pero también he estado en autonómicas, en Antena 3 cuando nació. Todo eso me ha enseñado mucho. Como yo venía de estar detrás de la cámara, todo lo que aprendí lo volqué delante, y eso me ha hecho ser un profesional bastante completo, pero no porque yo lo diga, sino porque soy un eterno aprendiz. Cuando hacía televisión, hasta el último día preguntaba cosas a los cámaras... Me ha aportado mucho, muy buenos momentos, y sé que la tele está ahí y que voy a volver cuando sea el momento.

¿Qué te aporta la radio?

La radio me aporta todo eso que no te da la tele, que es más libertad de trabajo, porque en la tele tienes un formato prefijado, una fórmula de presentar. Siempre Ramontxu, pero si lo analizas verás que no es el mismo Ramontxu. La radio te da la libertad de ser más tú, de aportar más cosas. En este caso, aparte de presentarlo, soy el director y el productor. Toda la gente que está aquí depende de mí. Aquí es más mío el producto. Y eso también es más duro, porque cuesta más hacerlo, pero también tiene más premios personales.

Además de producir tu propio programa, eres socio de la empresa Europroducciones...

Europroducciones ahora ha sido comprado por Vocento. Sigo siendo socio de Europroducciones, pero este programa lo hace Ramón García. Es un proyecto personal, lo bueno y lo malo que tenga este programa es mío. Los sopapos son míos y las medallas son de mi equipo.

¿Cómo se trabaja en un proyecto que es tan tuyo?

Bien, lo que pasa que tienes más responsabilidad. Yo ya lo había hecho, pero hacer radio a nivel nacional en una franja de tarde es lógicamente lo más serio que he llevado a cabo en la radio. Cuando ya sabes más o menos cómo hay que hacerlo no es tan complicado, es reunirte con un buen equipo y a partir de ahí todo sale bien.

Desde 1992, cuando te fuiste de la radio, hasta hoy, ¿qué cambios aprecias? ¿Cómo ha evolucionado el medio?

Más que irme, no podía seguir con ella, tuve que dejarla diciendo un hasta luego . En cuanto a los cambios, he notado sobre todo los técnicos. Comunicar es igual, al final hay un micrófono por el que hay que hablar. Quizá lo que más ha cambiado es lo que está al otro lado del cristal, es decir, yo me expreso de la misma manera que lo hacía en 1992, pero la técnica no es la misma. Yo era de la época donde se ponían discos de vinilo, donde había aparatos rebox con cintas grandes, y ahora veo a los técnicos con un ordenador, no hay ni discos ni CD's. ¡Eso me parece ciencia ficción! Yo creo que ha perdido un poquito de encanto, porque en eso soy un romántico, pero ha ganado en calidad técnica de sonido.

En la televisión, una de tus grandes parejas ha sido Ana Obregón...

Sí, Ana Obregón y Ramón García fue la pareja de los noventa. Empezamos a hacer ¿Qué apostamos? en 1993 y estuvimos trabajando cinco años seguidos en los que hacíamos todo: las campanadas, las galas, los programas... fue una época muy bonita.

Tú que la has tratado de cerca, ¿podrías definir a esa Ana que no todos conocen?

Yo soy de los privilegiados que conoce a Ana de verdad. Ana tiene dos caras: la pública, que es la Antoñita la fantástica que le han puesto de mote, esa persona pizpireta, a veces locuela, que dice cosas raras; pero luego está la Ana madre, la Ana hija, la Ana compañera, la Ana amiga, que es una mujer excepcional. Parece que Ramón se ha vuelto loco, cómo puede hablar así de ésta que siempre dice tonterías. Pues sí, hay dos Anas.

En la cámara sí se veía esa química que existe entre los dos.

Por eso nos llevábamos muy bien. Ana y yo nos mirábamos y no había guión, había muchas cosas que con una mirada ya sabíamos lo que teníamos que hacer. En aquella época ella pasó momentos difíciles, siempre se llevaba muy bien conmigo, y yo la intenté ayudar en todo lo que pude.

¿Te ha pedido consejo sobre algo?

Hemos hablado mucho. Pero como cualquiera con un amigo, exactamente igual. Esa relación es muy bonita. Y si luego encima la puedes llevar a lo profesional, mucho mejor. Por eso fuimos una pareja estupenda en la tele. Yo me acuerdo que intentaban copiar el formato, buscar otras parejas, pero esa complicidad que teníamos la Obregón y yo no ha vuelto a existir en la tele.

Recuerdo cuando de niña veía tus programas que nos presentaste a Patricia, por entonces tu novia, que estaba entre el público, luego nos anunciaste que era tu mujer... ¿Creer que tus telespectadores te hemos visto crecer?

Gracias, me has llamado viejo... (risas). Es que os he contado mi vida en la tele, además que siempre digo las verdades. He contado en la tele todo lo que me pasa. Hablaba de mi madre, de mi tía que tocaba la batería, cuando estaba soltero mis tonterías con las chicas, luego apareció mi novia y la presenté, y luego fue mi mujer. Ahora es la madre de mis hijas. Yo he crecido con la audiencia, ese crecimiento ha sido bonito porque ha sido parejo y ha sido real. La gente siempre pregunta si yo soy así, pues sí, porque, primero, no sabría ser de otra manera, y segundo, es lo más fácil, porque no tienes ni que engañar a nadie ni hacer algo que no eres.

¿Tu mujer te ha acompañado siempre a todos los programas?

Y lo sigue haciendo. En televisión ha ido a todos, ha ido embarazada, incluso cuando perdimos nuestro primer niño, que fue un día muy emocionante, me acuerdo. Siempre, Patricia ha estado siempre en los programas, siempre, siempre. Y a mí me gustaba porque de vez en cuando la miraba, y enseguida sabía por los gestos que ponía cómo estaba yendo. Ella y mi madre han sido las mejores espectadoras que tengo. Mi madre por más tiempo, lógicamente, y mi mujer luego. Son las mejores críticas que tengo. He llevado también a mi hija al último Grand Prix , se lo pasó bomba. Después lo ha seguido viendo porque lo tengo grabado en DVD's y disfruta como todos los niños que disfrutaron en su época.

Y tu niña, ¿tiene indicios de seguir tus pasos?

Mira a cámara increíble. Recuerdo el primer día que la llevamos a la tele, lo típico, fuera del programa la enchufaban con la cámara, y la seguía perfectamente. De hecho, si la grabas en vídeo y mueves la cámara, luego ves el vídeo y te das cuenta de que mira a cámara que traspasa, y eso no es fácil. Serán los genes, porque eso yo no se lo he enseñado, todavía no me ha dado tiempo...

Y al que viene de camino, ¿apunta maneras en las ecografías?

(Risas) Todavía no, pero si Dios quiere, en diciembre, a ver lo que hace. Por ahora sabemos que va a ser niña.

En los tiempos que vivimos parece que es un reto tener un matrimonio estable, más aún en el mundo de la comunicación donde parece que es todo más frívolo...

Hay de todo. El mundo de la comunicación no es frívolo. Habrá frívolos en el mundo de la comunicación. Es un trabajo muy duro, muy serio, y muy importante. Por eso los que somos serios en nuestro trabajo no nos gusta que la gente frívola entre en nuestro trabajo. Pero la culpa es nuestra, porque se ha permitido que esa gente o gentecilla entre en los programas y manche un poco lo que es la profesión. En el siglo XX, creo que la televisión es uno de los grandes inventos de la historia, sin duda alguna. Comunicar con imágenes fue algo increíble. No mezclemos, yo creo que la televisión es extraordinaria, cómo la utilicemos hace que no sea tan bonita.

¿Qué te parece el término telebasura ?

No me gusta, porque entonces habría que hablar de prensa-basura y de radio-basura . Muchas veces se critica desde la radio o la prensa a la televisión, tú imagínate si desde la televisión nos empezasen a criticar a los que hacemos radio o prensa. Si lees la prensa diaria, verás la cantidad de faltas de ortografía que hay en muchísimos periódicos; y muchos programas de radio, dentro de sus contenidos, hablan de gente o tienen a gente que luego están en esos programas de televisión, pero siempre lo más criticable es la televisión. Por eso yo la defiendo, porque es un medio esencial en nuestra vida y un excelente medio de comunicación. Se hacen programas malos, se hacen programas que quizá no deban estar nunca en la televisión, pero ¿ telebasura ?, no me gusta el adjetivo.

¿Cómo vives la fama?

Yo no soy famoso, soy popular. Famoso es Fran Sinatra, Alejandro Sanz... Yo soy una persona popular, sencillamente porque he salido en la tele, que es un medio que ven muchas personas y porque he tenido la suerte de que mis programas los ha visto mucha gente. Además, gracias a Dios, soy una persona muy querida, cuando salgo a la calle siempre noto cariño. Nunca en la vida he tenido ningún problema con nadie, nunca jamás he tenido una palabra malsonante, siempre -y son muchos años estando ahí- siento a la gente con muchísimo cariño. Y es bonito.

¿Cuál es tu secreto para conectar con el público de esa manera?

No lo hay. En la televisión hay una cosa que la tienes o no la tienes, y eso no se aprende en la Facultad ni en ningún sitio. Si tú traspasas la pantalla vales. No es que seas guapo o feo, sino que la forma de contar las cosas tiene que traspasar la pantalla. Si tú consigues eso, ya tienes la mitad ganada. Y luego que la gente vea que eres así, que eres de verdad.

¿Cómo es Ramón García de verdad?

Eso es muy difícil, primero porque es feo, y diga lo que diga, dirán: mira lo que se cree éste . Soy una persona muy puntillosa con mi trabajo, muy exigente conmigo mismo, el que más, soy mi peor y más duro crítico. Cuando me meto en un proyecto, me meto al mil por cien, me vuelco. Si no sale bien es porque más no he podido hacer o porque ha fallado otra cosa. Nunca será por mis ganas de trabajar. Soy un enamorado de mi trabajo, me encanta hacer lo que hago, soy muy feliz además haciendo lo que hago en cada momento, que eso es muy bonito.

¿Tienes algún otro proyecto a parte de la radio?

No. Estoy recibiendo muchas y muy buenas ofertas de televisión, pero curiosamente estoy diciendo a todas que no, y se quedan sorprendidas todas las personas que me lo ofrecen. Ahora estoy feliz en la radio. Seguro que haré televisión dentro de poco, pero bueno, yo quiero hacer esto ahora.