MADRID (EUROPA PRESS)
Los periodistas pudieron ver ayer a Raquel Mosquera, quien, como viene siendo habitual desde que dejó la Clínica López Ibor, salió por Madrid para hacer varios recados. La peluquera, favorecida por su bronceado y muy juvenil con sandalias estampadas de cuña alta, se negó a hacer declaraciones sobre su situación personal y laboral.
Así, Raquel no quiso comentar cómo se encuentra ni si se alegra por la vuelta de su marido, Tony Anipke. Asimismo, no dijo si el nigeriano estaba feliz por reencontrarse con ella y con su hija ni si tienen pensado marcharse a Nigeria. Respecto a su vida familiar, la viuda de Pedro Carrasco titubéo cuando le preguntaron si es cierto que había cambiado la inscripción de unos relojes del boxeador para regalárselos a su actual pareja, pero finalmente no hizo declaraciones, al igual que cuando la prensa le pidió que aclarara cómo van las relaciones con sus padres y sus hermanos y si va a cerrar su negocio.
Por su parte, Tony Anipke también guardó silencio ante las cuestiones de los reporteros y pidió a los cámaras que no le enfocaran. El joven eludió explicar cómo le ha ido en Nigeria y si es cierto que se está llevando todos los muebles de la casa de Madrid. Asimismo, evitó comentar cómo se encuentra su mujer y si es verdad que el hermano de Raquel Mosquera se está asesorando para demandar a la peluquera.