LA POPULAR ACTRIZ NO TIENE NADA QUE VER CON LA HISTÉRICA MADRE FRUSTRADA DE "ESCENAS DE MATRIMONIO"
Como integrante del dúo cómico de las Virtudes se hace raro ver a Soledad Mallol sin la peluca a la que nos había acostumbrado pero a juzgar por los siete millones de espectadores que han llegado ha dejar su mando quieto ante las regañinas que protagoniza cada día junto a David Venancio Muro, todo parece indicar que la Marina de escenas de matrimonio quedará también en el imaginario colectivo de nuestra pequeña pantalla. Su simpatía es innegable, Soledad tiene un don especial para hacer reír pero en lo que se refiere a Marina la actriz no tiene nada que ver con su personaje, para ella el respeto es la clave de los más de catorce años que lleva con su pareja y si algo le llena de orgullo es su hijo Guillermo.
-Tu que has estudiado Sociología, ¿en qué crees que reside el éxito de Escenas de matrimonio ?
-No la terminé pero lo cierto es que por muchas carreras que se tengan eso no se puede saber, nunca se sabe porque unas cosas funcionan y otras no, tal vez sea porque conecta de manera especial con el público o porque se creen la existencia de estas tres alocadas parejas, nadie sabe el secreto del éxito.
-¿Lo esperabas cuando te ofrecieron el proyecto?
-Moreno se lo esperaba pero los demás no sabíamos lo que podía suceder. En esto nunca se sabe, yo llevo veinticinco años en esta profesión y te llevas muchas sorpresas, cosas que parece que van a ser un boom no funcionan y otras que sólo las haces por divertirte resultan ser grandes éxitos.
-¿Agradeces un boom como este que estas viendo o prefieres la tranquilidad de las tablas?
-Me voy dejando llevar, el año pasado disfruté mucho haciendo teatro en Mérida pero ahora lo que toca es esto y me gusta disfrutarlo. Nunca he tenido las riendas de mi profesión, siempre me he dejado llevar por ella. Sólo con Virtudes cogí las riendas.
-¿Qué es de Helena?
-Seguimos haciendo radio y actuando, ahora mismo nuestro dúo está un poco aparcado pero yo le tengo mucho cariño a Virtudes y espero que no se acabe así de pronto.
-¿Vais a aguantar el ritmo de trabajo que lleváis?
-No creo, se tiene que hacer con un poquito más de tranquilidad porque ahora mismo estamos emitiendo casi en directo pero es una queja mínima porque estamos todos muy contentos de que este funcionando.
-¿Es el sexo un problema matrimonial?
-Sí, claro que sí, si a mi me fuera igual de mal el sexo que a Marina ya me hubiera divorciado.
-¿Te pareces a Marina?
-Nada, es un personaje insatisfecho, un poco histérica y trata demasiado mal a su marido a pesar de quererle. Espero no parecerme pero entiendo muy bien a una mujer insatisfecha con su vida, con su marido y con su cama, cuando nos pasan esas cosas a las mujeres nos dejamos llevar por la histeria, los nervios y la locura.
-¿Cómo te defines?
-Soy buena persona, me tomo las cosas con humor y supero los baches rápidamente. Suelo olvidar lo malo y quedarme siempre con lo bueno.
-¿Qué tipo de esposa eres tu?
-Bastante más liberar que Marina, soy una mujer comprensiva y sobre todo respetuosa con mi pareja y ese mismo respeto me gusta recibirlo de la otra persona.
-¿Qué quejas recibes de tu pareja?
-No demasiadas, me da toques con que soy demasiado exigente con la casa.
-¿Estas de acuerdo con eso de que son siempre las mujeres las que abogan por tener hijos dentro de la pareja?
-En el caso de Marina sí, ella es una madre frustrada pero hoy en día hay muchas mujeres que no quieren tener hijos. Espero que sean las menos porque yo he tenido un hijo y para mi ha sido lo mejor que he hecho en mi vida, ojalá hubiese tenido más.
-¿Qué te dicen por la calle?
-Tengo mucha suerte porque me ven como la vecina de al lado, la gente se acerca con mucha naturalidad y siempre para decirme cosas agradables. Se creen que estoy casada con Roberto o me dicen lo mucho que me parezco a sus mujeres. Esta serie tiene mucho más que ver con la realidad de lo que pensábamos en un principio.
-¿Es tan difícil la convivencia como la pintáis?
-Muchas veces hablamos idiomas distintos, cuando una mujer ve una casa sucia un hombre la ve limpísima. A ellos les parece absurdo ordenar un armario y nosotras no sabemos vivir con él desordenado. Soy una persona muy ordenada y convivo con un gran desordenado, en eso marina y yo sufrimos de la misma manera.