En las nubes

Ana merece el perdón de Cayetano

MADRID 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

"Lo siento, lo siento, lo siento". Ésa es la frase que más repite últimamente Ana Obregón. Pero, ¿qué siente tanto? se preguntarán ustedes: ¿acaso haber conocido al conde italiano Alessandro Lequio, el padre de su hijo?,¿tal vez haber dejado escapar al futbolista croata Davor Suker?, o ¿haber confiado en el stripper búlgaro Darek?.

Pues no. Nuestra bióloga más popular no hace sino pedir perdón, por activa y por pasiva al ilustre español Cayetano Martínez de Irujo, conde de Salvatierra. Le pide perdón por haberle acusado hace diez años, en el programa televisivo 'Crónicas Marcianas', de querer introducir droga en el equipaje del conde Lequio.

Y Cayetano, que ya estaba bastante hartito por aquel entonces, de su historia con Mar Flores y de la historia de Mar con el italiano... decidió que ya estaba bien, que no iba a permitir que le torearan más, ni la modelo-actriz, ni el conde ni la bióloga. El hijo de la duquesa de Alba no lo dudó ni un momento e interpuso una querella por la que solicitaba cinco años de cárcel para Ana-Antoñita la fantástica.

Y en ese momento empieza el vía crucis de expiación de la Obregón. Alarmada, al comprobar que la cosa iba en serio, Ana pidió perdón a Cayetano a través de algunos medios de comunicación, pero al tiempo intentaba retrasar el proceso a través de su abogado para lograr que se archivara el caso.

Pero el jinete, erre que erre, no se bajaba del burro y aseguraba no tener la más mínima intención de olvidar un incidente que, para él, "es una cuestión de honor". Asesorado por su abogado, Marcos García Montes, emprendió una batalla legal de resistencia para allanar todos los caminos que condujeran a Ana Obregón a la cárcel.

Anita, alarmada, decidió dar un paso adelante y quitarle hierro al asunto. Ni corta ni perezosa, concedió una entrevista al programa 'Corazón de...' de La Primera, donde lamentaba el daño que le hubiera podido ocasionar a la Casa de Alba y en concreto a Cayetano Martínez de Irujo por las declaraciones que hizo en 1999: "Le he hecho un daño a esta persona que no se merecía para nada", sentenciaba. "Por mí está todo olvidado y creo que por parte de Cayetano también. Además, yo le tengo mucho cariño a la familia de Alba", aseguraba la actriz este verano desde su retiro ibicenco.

Pero el conde de Salvatierra no daba su brazo a torcer y enviaba un comunicado en el que aseguraba que deseaba que "todo el peso de la ley recayera contra la señora Ana Obregón", amén de reiterar que la Casa de Alba no mantiene ningún tipo de relación con la creadora de 'Ana y los 7'.

Y para más INRI, le reclamaba, además de un total de cinco años de prisión por un delito de calumnias, injurias y revelación de secreto, una indemnización de 150.000 euros, intereses y costos de los procedimientos judiciales. ¡Ahí es nada! La cosa se estaba poniendo fea...

Pero como eso de los juicios entre familias bien está muy mal visto y realmente nadie cree poder ver a la Obregón entre rejas, finalmente todo se ha arreglado. Cayetano ha decidido no seguir adelante con el proceso judicial. Ana debía leer un comunicado, redactado por su abogado Miguel Bueno, pero consensuado con la otra parte. La cita: el jueves, 22 de octubre, en el hotel Santo Mauro de Madrid. La actriz pide perdón públicamente.

¿Quién gana? Ambas partes. El jinete porque, de una vez por todas, cierra su historia de amor, de noviazgo o de lo que fuera con Mar Flores y desmiente rotundamente que las grandes familias de España se dediquen a extorsionar a los amantes de sus amantes, haciendo de la defensa de este caso una cuestión de honor.

Y Anita, porque respira, al fin, aliviada y porque, con todo este asunto ha conseguido una publicidad gratuíta: ahora que su hijo Alex es ya adolescente, la actriz quiere volver a los escenarios, aquí o en Miami, donde asegura la reclaman sin cesar.

Ana se merece el perdón de Cayetano, por simpática y por fantástica y sobre todo porque siempre se convierte en la Juana de Arco de los hombres que pasan por su vida y da la cara por defenderles.

Lo que Ana Obregón y Cayetano Martínez de Irujo no han hecho público es que el acuerdo entre ambas partes tiene una serie de cláusulas por las que la Obregón debería resarcir todos los gastos judiciales, abogado incluído, que le han costado la torta un pan al conde de Salvatierra.

Después de diez años... ¡bueno si, pero tonto no! Faltaría más.