MADRID 2 Feb. (EUROPA PRESS) -
Acabo de repasar los datos de la última encuesta de población activa (la que dice que el número de parados ha aumentado en el último trimestre de 2009 en 203.200 personas y que ya tenemos 4.326.500 desempleados en nuestro país) y he recordado un estudio que acaban de publicar los norteamericanos sobre la nueva economía del matrimonio. La conclusión es que, en los últimos diez años, las parejas han logrado un nivel de vida notablemente superior gracias a la incorporación de la mujer con estudios al trabajo.
El informe, publicado el pasado mes de enero por el 'Pew Research Center' se refiere a la población estadounidense entre 30 y 44 años y la diferencia de vida que hay entre 1997 y 2007, pero puede aplicarse perfectamente a las parejas españolas, aunque los porcentajes en nuestro país no lleguen al nivel de que disfrutan en Estados Unidos.
"La institución del matrimonio ha experimentado cambios significativos en las últimas décadas porque las mujeres han superado a los hombres en nivel educativo y en aumento de salarios". Con esta frase tan lapidaria empieza el resumen de citado informe. Pero no pretendo hacer un discurso feminista, ni barrer para casa, no. Lo que de verdad me choca de este estudio es la constatación de que dos iguales, juntos, tiran del carro mucho más y mejor que separados. Me explico.
El análisis de marras hace un balance del progreso de las mujeres: cada vez hay más mujeres que tienen estudios superiores, que se incorporan al mundo laboral y que, por ende, cobran más de media que lo que cobraban las féminas hace diez años. Pero no porque ahora se gane más salario, sino porque el nivel educacional de la mujer ha subido y trabaja cada vez más en puestos de responsabilidad que están mejor pagados que, pongamos por caso, hacer las tareas del hogar para un tercero.
Es más, añade que hay una proporción mayor de hombres en 2007, en comparación con sus homólogos de 1970, que están casados con mujeres cuya formación y nivel de ingresos son superiores. Y que una mayor proporción de mujeres están casadas ahora con hombres con menor formación y menos ingresos que hace diez años. Pero en lo que realmente incide el informe es en que el hombre gana más, en líneas generales, casándose que siendo soltero. Y ahí es donde el tópico de 'chica busca novio para casarse' se deshace en mil pedazos, rompiendo los esquemas tradicionales.
Desde una perspectiva económica (que, además del amor, es la que más influye a la hora de establecer relaciones sentimentales estables, con o sin matrimonio) contribuye a un cambio de roles de genero. "En el pasado, cuando relativamente pocas mujeres trabajaban fuera de casa, el matrimonio mejoraba su situación económica respecto a los hombres. En las últimas décadas, sin embargo, los beneficios económicos asociados con el matrimonio han sido mayores para los hombres que para las mujeres", continúa el informe.
Y añade: "Hoy en día, la esposa del hombre casado le aporta un mayor poder adquisitivo que la mayoría de hombres solteros no disfrutan".
Según estos datos, los ingresos de las mujeres norteamericanas crecieron un 44 por ciento de media desde 1970 hasta 2007, en comparación con un crecimiento del 6 por ciento para los hombres. Aunque el total de los ingresos medios del trabajo femenino en 2007 fueron el 71 por ciento de los ingresos de los hombres.
Curiosamente, las tasas de nupcialidad han disminuido drásticamente, tanto en Estados Unidos como en nuestro país. Y también los divorcios. ¿Por qué? Por algo tan simple como la recesión económica mundial. Si la tasa de desempleo que soportamos en España es del 18,83 por ciento (o sea, que en el último año hay 1.210.800 personas más paradas) y sólo 68, 14 de cada cien hombres y 51,70 de cada cien mujeres trabajan... ¿Quién es el guapo que vive solo?
Tal vez haya menos bodas, pero no menos parejas que comparten casa, ganando más él, ganando más ella, ganando lo mismo o no entrando ni un euro en el hogar porque se han quedado en el paro. Por eso, porque la necesidad impera, las mujeres se mueven hacia un nuevo frente en el que constituyen la mitad de los asalariados. Es, simplemente, un hecho.
Ahora sólo hace falta que las obligaciones de ambos cónyuges sean realmente equitativas. ¡¡¡¡Porque conozco algunos casos!!!!