En las nubes

La auténtica Eva Longoria

MADRID 18 Ago. (EUROPA PRESS) -

Gabrielle Solís, el papel que interpreta Eva Longoria en 'Mujeres desesperadas', es una chica coqueta, desinhibida, más preocupada en mostrar sus encantos a vecinos y jardineros del barrio que en atender a su propia familia. Y, desde luego, los temas sociales o reivindicativos ni se los plantea.

Eva, en cambio, es la antítesis del papel que interpreta en la serie televisiva. Desciende de padres mexicanos y hace gala de ello porque considera que la cultura hispana ha ayudado en gran medida, desde la primera guerra mundial, a que Estados Unidos se haya convertido en la gran potencia mundial que es hoy.

La actriz ha decidido unirse a la iniciativa 'Yo sumo', propiciada por la firma Pepsi, en la que los latinos del mundo entero pueden enviar al portal de Internet su propia experiencia como inmigrantes en Norteamérica y cómo han ayudado a mejorar el país. Longoria ha elegido algunas de estas historias para hacer un documental que dirige ella misma.

La 'mujer desesperada' ha sido siempre, en la vida real, una persona concienciada con los problemas que afectan al mundo hispano. De hecho, ha producido otros documentales como 'Harvest', en el que trataba el tema de los niños inmigrantes que trabajan recogiendo las cosechas.

Tampoco se ha quedado de brazos cruzados ante la polémica ley aprobada en Arizona contra la inmigración ilegal, que obligaba a los inmigrantes legales a portar sus documentos en todo momento y prohibía a los trabajadores indocumentados solicitar trabajo en lugares públicos (afortunadamente, una jueza sensata ha dejado en suspenso esa ley). Eva ha defendido siempre a los inmigrantes en un estado con más de 400.000 habitantes sin papeles y que es el epicentro del debate sobre la inmigración ilegal en Estados Unidos.

La estrella es también la productora ejecutiva de los premios Alma, que buscan resaltar los logros de los latinos en el sector del entretenimiento en Estados Unidos. Pero, además de sentirse perfectamente integrada en la sociedad norteamericana, Longoria intenta participar en producciones que muestren la historia de su país de origen, México, como la que acaba de rodar hace poco, 'Cristiana', que habla sobre la denominada Guerra Cristera que estalló en los años 20, cuando el gobierno mexicano comenzó a limitar la participación de la iglesia católica en la vida civil del país.

Pero ahora, por primera vez, ha decidido pasar de estar delante de las cámaras a llevar la batuta detrás. De las más de 600 historias de personas procedentes de México, Colombia, Cuba, Perú, etc... que se han publicado en la web, la actriz hollywoodiense ha elegido las más tiernas y conmovedoras.

Y de ésas hay para dar y vender, como la de Carmen, peruana, que después de muchos meses, ha conseguido por fin un empleo. O la de Aurelio, un colombiano que realizó toda clase de trabajos para sacar a su familia adelante y que además logró un certificado en Artes Visuales por una universidad estadounidense. O la de Octavio, un joven mexicano que tenía 9 años cuando llegó con sus padres a Denver y que ahora sueña con ser pintor o actor.

El documental se está filmando por todo Estados Unidos y se estrenará el próximo 15 de septiembre, durante el Mes de la Herencia Hispana. En un momento en el que todos los políticos están pendientes del censo del voto hispano, que tanto influye en las elecciones norteamericanas.

Y Eva Longoria pasa a formar parte de ese colectivo de actrices -la mayoría con inquietudes sociales-que pasan de ser dirigidas a dirigir. En nuestra propia casa tenemos varios casos, como Icíar Bollaín, que antes de dirigir películas como 'Te doy mis ojos', la vimos interpretando papeles en filmes de la década de los ochenta. O la actriz Silvia Munt, que antes de hacer su primer filme de ficción titulado 'Pretextos', ya había hecho sus pinitos con el corto titulado 'Laila', con el que obtuvo un premio Goya.

En el plano internacional basta nombrar a la cantante y también actriz 'Madonna', que rueda ahora en Londres su segundo largo como directora, o a Kathy Bates, la entrañable gordita de 'Tomates verdes fritos', que ha dirigido varios capítulos de la serie televisiva de culto 'A dos metros bajo tierra', que me apasiona y nunca entenderé por qué programaron tan mal en la televisión pública.

Vamos, que Eva Longoria y Gabrielle Solís no se parecen ni en pintura. Una, comprometida socialmente y la otra, simpática y superficial, aunque ambas me parecen encantadoras.