En las nubes

Boda de Príncipes... o de Reyes

MADRID 13 Abr. (EUROPA PRESS) -

Va a ser, sin duda, el acontecimiento social del año. Me refiero a la boda del Grande de España, Rafael Medina con su novia bilbaína, Laura Vecino, en la catedral de Sevilla y ante 500 invitados. En la ciudad hispalense no se habla de otra cosa- me asegura una amiga que vive en la ciudad andaluza y que siente verdadera devoción por los enlaces reales "o similares". Casi, casi ha eclipsado a la Feria de Abril. Porque esta boda, prevista para el 16 o el 23 de octubre (dependerá de la disponibilidad del Arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo, aunque los novios preferían la primera fecha) acudirá lo más granado de la jet española.

Casarse en el Altar Mayor es un privilegio sólo al alcance de unos pocos, que deben ser miembros de la Realeza y Grandes de España y depende exclusivamente de la decisión del propio Arzobispo. Pero éste ya ha dado el sí al hijo mayor de Naty Abascal, que prepara esta boda con la misma ilusión, o mayor si cabe, que si fuera la suya. De hecho será el propio Arzobispo el que oficiará la misa, junto a dos sacerdotes amigos de los novios.

Para ver la importancia de este enlace, cabe destacar que en el siglo XX sólo ha habido cuatro bodas que se han podido realizar en el Altar Mayor de la Catedral de Sevilla: la de la tía del Rey Juan Carlos, Esperanza de Borbón, con Pedro de Orleáns, en el 44; la de la Duquesa de Alba con Luís Martínez de Irujo, en 1947; la del duque de Huescar (el hijo mayor de Cayetana y heredero de la Casa) con Matilde Solís, en el 88 y la de la Infanta Elena con Jaime de Marichalar en el 1995.

Rafael ya ha anunciado que irá vestido de chaqué y que será de su firma de moda, Scalpers, mientras que Laura, que es arquitecta de profesión, todavía no ha hecho pública su decisión. Aunque medio Sevilla apuesta por un Oscar de la Renta, uno de los mejores amigos-modista de Naty Abascal, tradicional, discreta y perfeccionista, como sus amigos íntimos dicen que es la novia, aunque su imagen parece la de una chica más moderna y atrevida.

Se conocieron de adolescentes, durante unas vacaciones de verano. Ya entonces se hicieron muy amigos y siguieron manteniendo el contacto. Pero no hablaron de amor hasta hace unos siete años y desde entonces están juntos, aunque la suya ha sido una relación con altibajos porque Rafael parecía remiso a comprometerse de forma definitiva. Y las rupturas y las ausencias sirven para meditar. Él se lo pensó dos veces y decidió que estaba mucho mejor junto a Laura que sin ella.

Los dos tienen fama de emprendedores. Laura ha estudiado Arquitectura técnica en la Universidad de Navarra y trabajó durante cinco años en un estudio de Arquitectura en Madrid. Después se fue a Nueva York a hacer un Máster y ella solita tiene ahora su propio estudio y, además, es directora de estilismo de la firma Mango, donde también trabaja la que pronto se convertirá en su suegra.

Rafael Medina, desde el fallecimiento de su padre, ostenta el título de duque de Feria y pertenece a una de las familias aristocráticas más importantes de España, la Casa de Medinaceli. Pero él, además de guapo, es junto a su hermano Luís, socio de la cadena de moda masculina Scalpers y este mismo año ha montado un restaurante en Madrid junto a Fonsi Nieto y Guti.

Los hermanos Medina han sido los únicos que han aparecido en una lista internacional como los hombres más elegantes del planeta, por detrás de George Clooney, eso si. Y aunque yo los encuentro demasiado atildados y conservadores en su indumentaria, lo cierto es que cuando hablo de ellos a alguna amiga, enseguida sale aquello de que están cañón, de que si visten estupendamente, de que el mayor resulta todavía más atractivo que el pequeño, de que si esa nariz aguileña hace estragos... En fin, que todas coincidimos en que, sobre todo Rafael, es guapo a rabiar.

Su abuela Victoria Eugenia le ha cedido su mansión sevillana, la Casa de Pilatos, para la celebración posterior. En el patio central cabrían los 500 invitados que se dice acudirán al evento, todos ellos entre la crême de la crême de la aristocracia, como la propia Duquesa del Alba y sus hijos; del mundo empresarial como Fefé, los Cortina, Carlos Boyer, acompañados de sus respectivas esposas*O prestigiosos diseñadores como Valentino y Armani, además del ya mencionado Oscar de la Renta y modelos de talla internacional.

Lo dicho, está boda pasará a la historia como si fuera la de un príncipe... o un miembro de la Casa Real.