MADRID 9 Feb. (EUROPA PRESS) -
Ya lo dice el refrán: Mujer legrada, mujer preñada. Y así ha sido en el caso de Blanca Cuesta, que vuelve a estar embarazada de algo más de tres meses después de perder la criatura que venía en camino el pasado mes de agosto.
Como lo primero de todo es la buena educación, vaya por adelantado mi felicitación para la pareja. Una criatura siempre es una alegría en cualquier hogar, máxime en el de los Thyssen-Cuesta, que siempre han sido muy niñeros y hace tiempo que querían dar un compañero de juegos a su hijo Sacha, que hace unos días cumplió dos añitos.
Pero esta criatura no viene precisamente con un pan debajo del brazo. Todo lo contrario. Borja y su esposa están viviendo el momento más difícil de su vida, económicamente hablando, ya que todavía no han logrado vender su maravillosa casa de Ibiza y están pendientes de un juicio por un supuesto delito de descubrimiento y revelación de secretos (que no de sustracción de documentos) interpuesto por Tita Cervera contra su hijo y su nuera.
Después de que el primogénito de la baronesa lanzara la caballería contra su madre a través de la revista 'Hola', la comunicación entre los dos desapareció. Bien es verdad que en esa entrevista acusaba a su madre de "robarle" parte de su herencia, ya que aseguraba que él era beneficiario, junto a Tita, de la colección Carmen Thyssen, lo cual le convertía en una de las mayores fortunas de España.
"Mi madre siempre me ha dicho que no tengo nada, que no tengo derecho a nada y que si tengo algo es porque ella me lo quiere dar" arremetía el hijo de la baronesa mientras aseguraba haber obrado con la única intención de luchar por su familia. Evidentemente, no había perdonado a su madre la humillación que ésta le inflingió al exigir por tres veces las pruebas de paternidad de Sacha.
Borja y Blanca se habían tragado el orgullo por conseguir dinero fresco de su madre, pero ya que se había desatado el hacha de guerra...
Su madre contestaba con una demanda y dejando caer en una entrevista, como quien no quiere la cosa, que su hijo no se ponía al teléfono nunca porque estaba abducido por una secta... Claro, luego matizó sus declaraciones diciendo que la secta era las malas compañías que le rodean (léase, su nuera Blanca y los padres de ella, que aunque siempre han sido muy discretos, se han posicionado al lado de la pareja).
Pero, ¿qué es lo que ha cambiado realmente en la vida de Borja para que él y Blanca se comporten de forma distinta y quieran alejar esa imagen de pareja pija y ricachona que no pega palo al agua? Pues ni más ni menos que han puesto su imagen en manos de una agencia de comunicación, que, por cierto, está trabajando de manera muy eficiente.
Quienes conocen a Borja Thyssen dicen que fue educado como un príncipe sin palacio, pero que Tita se empleó a conciencia en zambullir al otrora niño de sus ojos en el mundo del arte. Porque la baronesa siempre ha soñado con que sea él quien lleve directamente el patrimonio artístico que pertenece a la familia. "Quiero que se empape bien del mundo de la pintura, quiero que me ayude en todo lo que se refiere a la colección Thyssen", ha declarado en más de una ocasión Tita Cervera.
Pero Borja salió mal estudiante y mal trabajador. Cuentan que el hecho de haber sido criado por mujeres le labraron un carácter de niño mimado... hasta que otra mujer, su esposa Blanca, ha decidido ir abiertamente a por todas: reclamar la herencia en vida que creen les pertenece y un cambio de actitud delante de la prensa y el mundo laboral.
Y lo que Tita no ha conseguido, que es poner a trabajar a su hijo, lo va a conseguir su nuera. El primer paso: confiar plenamente en una agencia de comunicación recta, severa con la imagen que la pareja debe proyectar al exterior. Nada de exclusivas, de momento. De hecho, es la primera vez que la pareja celebra el cumpleaños de su hijo Sacha en la intimidad y ha anunciado su nueva paternidad a través de un escueto comunicado enviado a todos los medios (en contraste con la exclusiva que vendieron en agosto del 2009, justo dos días antes de que Blanca perdiera la criatura que esperaba).
Y en lugar de verlo conduciendo Ferraris y motos naúticas, vamos a ver a Borja trabajando en temas relacionados con el mundo del arte. Al fin y al cabo, las enseñanzas de su madre no caerán en saco roto.
¿Por qué ahora ese cambio? Simplemente, creo que Borja y Blanca empiezan a ser conscientes de que si quieren conseguir esa fabulosa herencia tienen que 'trabajársela'. Y convencer al mundo de que Borja es un hombre serio y responsable, capaz de administrar el legado de su padre adoptivo.
En cuanto a Tita... es perro ladrador, poco mordedor. Mucho más fácil de convencer con miel que con hiel.