MADRID 12 Abr. (EUROPA PRESS) -
Todas las miradas se centran esta semana en Cádiz, concretamente en la Audiencia Provincial, donde el lunes, a las cuatro de la tarde, comenzaba el juicio por el caso Karlos en el que María José Campanario, imputada por supuesto fraude a la Seguridad Social, se enfrenta a una pena de cuatro años y medio de prisión.
Era una de las citas más esperadas y mediáticas del momento, precisamente porque se trata de la mujer del diestro Jesulín de Ubrique y por las continuas alusiones que ha hecho contra ella la musa de Telecinco, Belén Esteban.
El juicio, que está previsto que dure hasta el 10 de junio, fecha en la que quedará visto para sentencia, va a ser una dura prueba para el torero y su pareja, aunque el primer día se saldó con el apoyo incondicional del diestro a su mujer.
Más de un centenar de periodistas de agencias de comunicación, revistas, periódicos y cadenas de televisión acreditados, presencian en vivo y en directo cómo se sienta María José Campanario en el tribunal de los acusados.
La futura odontóloga llegó hacia las tres y media de la tarde del lunes a la Audiencia Provincial de Cádiz, bien pertrechada por su marido y, a su vez, protegiendo a su madre, Remedios Torres.
Lo que nadie esperaba es que una muchedumbre de medio centenar de personas se lanzara a degüello con insultos de todo tipo, gritos y una ola de encendidos abucheos. "Choriza, ladrona, vete a robar a otra parte", fue lo más coreado contra Campanario y Torres.
A su lado y junto al resto de los 30 acusados, Remedios Torres, madre de María José, es la presunta beneficiaria de una pensión de invalidez por la que su hija, según la Fiscalía, habría llegado a pagar 18.000 euros.
La esposa del torero respondía con una media sonrisa e insistía en que confía plenamente en la justicia y por eso se ha negado a pactar con el fiscal. Quiere demostrar su inocencia ante el juez y ante todos aquellos que -según ella- le han juzgado antes de tiempo.
María José siempre ha defendido que fue engañada y que es inocente. "Yo no pacto mi dignidad. Sigo adelante porque soy inocente" asegura su abogado Francisco Baena Bocanegra que le dijo su defendida.
La propia María José ha declarado estos días que ha tenido que "tragarse muchas cosas que no eran verdad" y aún así se ha mantenido callada ante los medios de comunicación. Ella decidió no decir ni "mú" si no era ante el juez.
Insiste en que está tranquila, pero cuando se le pregunta por su madre se le encoge la garganta y a punto está de ponerse a llorar.
Su pesadilla judicial comenzó hace cinco años, concretamente el 8 de abril del 2006 y ella lo recuerda como el momento más duro de su vida, pero ya en el 2004 y sin que lo supiera, estaba siendo investigada. La policía estaba trabajando en otro caso cuando se topó con una trama de compra y venta de informes médicos para estafar a la Seguridad Social.
La operación Karlos se inició cuando los agentes de la Guardia Civil tuvieron conocimiento de que Carlos Carretero (ex jefe de la Policía Local de Ubrique, Cádiz) podría encontrarse implicado en una trama organizada dedicada a la concesión de pensiones por incapacidad laboral. Y contaría con la connivencia del inspector médico Francisco Casto para expedir bajas e informes médicos falsos.
Si impactante fue la noticia de la detención de María José Campanario, más aún verla entrar y salir de la comisaría. Al igual que ver cómo esta semana se sentaba en el banquillo de los acusados, en primera fila, entre su madre y el inspector médico Francisco Casto. Siempre en permanente foco de cámara, al estar situada justo a la izquierda del micrófono donde deberán hablar los acusados. Pero María José proclama que no le importa especialmente este momento porque "lo peor lo he pasado ya en estos cinco años de juicio mediático".
No es la primera vez que la mujer de Jesulín se queja de que le están haciendo un juicio paralelo. Hace poco afirmaba que ella no tenía que demostrar que era inocente sino que era la Fiscalía la que tenía que demostrar que era culpable. "Como cualquier español", apostillaba. Pero no puede evitar ser la comidilla de todos los programas televisivos.
Lo curioso del caso es que, según la propia Guardia Civil, algunos de los beneficiarios de la invalidez (no sabemos todavía si está incluida la madre de la Campanario) desconocían el mecanismo de obtención de una pensión por incapacidad laboral, ya que muchos de ellos están realmente enfermos y lo podrían haber solicitado al Ministerio de Trabajo a través del Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI).
En cualquier caso, entre el caso Karlos y el tema de los ERE de la Junta, Andalucía se ha convertido en el centro de todas las miradas. ¡Menos mal que tenemos a Antonio Banderas en su Málaga natal ejerciendo de buen samaritano!