MADRID 16 Nov. (EUROPA PRESS) -
¡Por fin tiene un poco de suerte María José Campanario!
Después de estar en el candelero tras cuestionarse si los estudios de Odontología que hace durante los fines de semana en una Universidad madrileña son válidos o no y de que todo el mundo especule y asegure que se separa en breve de Jesulín, aunque ambos lo nieguen... por fin, digo, será juzgada por jueces profesionales.
Claro que esto de la suerte es muy relativo. Porque me estoy refiriendo a la decisión del Tribunal Supremo sobre la Operación Karlos, en la que están imputadas 24 personas, entre ellas la Campanario y su madre, acusadas de estafar a la Seguridad Social por intentar obtener una pensión de incapacidad o invalidez para su madre a cambio de dinero. A María José, en concreto, el fiscal le pide cuatro años y medio de prisión.
Como el delito principal es el de estafa, el Tribunal ha considerado que el caso no será juzgado ante un jurado popular como pidió en su momento la Audiencia Provincial de Cádiz, sino por tres magistrados. De esta manera María José podrá ser juzgada con todas las de la ley. A mi entender, no se hubieran dado las mismas garantías si ciudadanos normales y corrientes (y sin conocimientos de Derecho) tuvieran que sopesar los actos de una mujer tan mediática como es la esposa del diestro de Ubrique.
Ella ha reiterado por activa y por pasiva que no se siente culpable en absoluto de la imputación que se le hace y que tiene la conciencia muy tranquila. Incluso llegó a confesar que le daba igual que un jurado popular la juzgase, pero fue ella junto a otros implicados, a través de sus abogados, los que presentaron un recurso al Tribunal Supremo para que el juicio se celebrase ante una sala de jueces profesionales.
María José fue detenida el 6 de abril del 2006 (y puesta en libertad con una fianza de 12.000 euros) por supuesta implicación en la Operación Karlos, en la que figuran como cabecillas de la trama Carlos Carretero, ex jefe de la policía local de Ubrique y Francisco Casto, inspector médico.
A Campanario se le acusa concretamente de haber entregado a Carretero 18.000 euros a cambio de que facilitase a su madre, Remedios Torres, una pensión de incapacidad laboral. La madre de María José, que no trabajaba y vivía en Castellón, se habría dado de alta en dos empresas de Carlos Carretero y se habría empadronado en Cádiz.
Más tarde consiguió una baja laboral de 18 meses por haberse torcido un tobillo y por esguince discal y el inspector médico Francisco Casto le habría dado el visto bueno a su incapacidad, pasando el expediente a la Delegación Provincial de la Seguridad Social.
El propio Carlos Carretero ha asegurado en un programa televisivo que nunca tramitó una invalidez fraudulenta a la madre de la Campanario. Según sus propias palabras: "Nunca le aseguré una pensión de 1.200 euros, sólo le dije que revisaría el caso de su madre". Pero claro, él es arte y parte en el juicio y tampoco es cuestión de autoinculparse.
"Si tengo que ir a la cárcel, iré", afirma rotunda la mujer del torero. "Pero quiero dejar claro que Jesulín siempre ha estado junto a mí en los momentos más duros". Por eso no le da miedo que llegue el día del juicio: "Estoy deseando que llegue, ojalá fuera mañana".
Y con estas declaraciones llenas de fuerza, lo que intenta dejar claro es que ella sigue contando con el amor y el apoyo de su marido, pese a quien pese. Mucha gente considera que el carácter opuesto entre ella y el diestro de Ubrique desembocará en una ruptura de su matrimonio, pero para María José eso es un punto de atracción.
Como confesaba en el programa de Ana Rosa Quintana: "Jesús tiene un punto machista, al igual que yo tengo un punto borde. Pero eso es lo bueno de nuestra relación".
El juicio se espera para principios del 2011 y se cree que la Audiencia tendrá que remodelar una sala de vistas para acoger a los 24 imputados, sus 24 abogados defensores y los dos defensores (de la Junta de Andalucía y la Tesorería de la Seguridad Social).
Pero sea inocente o culpable, lo que está claro es que la Campanario, que ya ha sido juzgada y condenada por sus detractores y absuelta por sus fans, podrá disfrutar de una sentencia mucho más justa con la correcta decisión que acaba de tomar el Tribunal Supremo.