En las nubes

La familia de Rocío Jurado, a la greña

MADRID 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

Se ha hablado hasta la saciedad de la fría relación que existe entre Rocío Carrasco y sus tíos Amador y Gloria desde que la cantante de Chipiona falleciera. Un distanciamiento que ha provocado una nueva polémica. Según el marido de Gloria Mohedano, José Antonio Rodríguez, su sobrina Rociíto vendió hace unos meses un pozo de la finca Los Naranjos, enclavada en Chipiona.

Ese terreno ya fue fuente de conflictos hace un año, ya que mantuvo en vilo a toda la familia, hasta que por fin se firmó la herencia de la tonadillera y se repartió entre Amador y Gloria, hermanos de Rocío Jurado y los tres hijos de la cantante: Rociíto, su hija biológica, fruto de su unión con Pedro Carrasco y Gloria Camila y José Fernando, que adoptaron junto al diestro José Ortega Cano.

Hace un año parecía que la familia Mohedano se iba a partir sin remisión y todos apuntaban a la hija mayor de la chipionera como la causante de la división. Pero, finalmente, todos llegaron a un acuerdo y nos transmitieron a la prensa que todo había sido casi, casi, una invención nuestra. La familia había estado siempre y seguía muy unida, conforme a la última voluntad de Rocío Jurado.

Ahora, sin embargo, se ve, que todavía quedan rencillas. José Antonio dice que su sobrina ha vendido el pozo sin consultar previamente a sus tíos, desabasteciendo de agua a una parte importante de la finca, con la consiguiente pérdida de valor en el momento de alquilarla o venderla si fuera el caso. El esposo de Gloria Mohedano declaraba que la finca "tiene agua, la de la red natural, pero que resulta muy costosa si se usa para regar".

Y la cosa debe andar realmente revuelta en la familia porque cuando le preguntamos si ha hablado del tema con su sobrina, su tío afirma taxativamente: "La cosa ya está hecha y no merece la pena hablar con ella". Pero, ¿por qué sale a la luz ahora esta polémica, si la venta de ese pozo se hizo efectiva hace unos meses? ¿Tiene algo que ver con las divergencias que también existen en la familia con el museo provisional de Rocío Jurado que se abrirá en marzo de este año?

De entrada, sus tíos acaban de enterarse en estos días que Rociíto había vendido el pozo de Los Naranjos sin ni siquiera darles una opción de compra, lo cual indica que la comunicación entre ella y los hermanos de su madre es nula. Máxime, teniendo en cuenta que la familia también mantiene diferencias por cuestiones económicas en lo que se refiere al emplazamiento del museo Rocío Jurado, primero y a la realización de la Ruta Turística "Rocío Jurado" después.

El ayuntamiento chipionero tiene tratos con los hermanos de la cantante fallecida, pero su primogénita no suele participar en los actos que el ayuntamiento y la asociación de admiradores de "RJ La más grande" organizan periódicamente en Chipiona.

Según el regidor socialista, Manuel García, los allegados de Rocío han dado el visto bueno al museo provisional que se abrirá próximamente, de forma provisional, con la condición de que el museo definitivo se instale en la avenida de Regla, junto al teatro municipal que también tendrá el nombre de la cantante. Sin embargo, todavía hay muchas dudas porque Rocío Carrasco, hija y heredera universal de los derechos de la tonadillera, todavía no ha dado permiso para equipar el edificio con la imagen y la voz de su madre.

El ayuntamiento de Chipiona quiere que el museo se convierta en un centro multimedia que ofrezca al visitante el legado de Rocío Jurado, pero su única hija biológica todavía no tiene claro qué hacer, en contra del resto de la familia.

En cambio, su cuñado parece no querer echar más leña al fuego, aunque sólo sea por el recuerdo inmejorable que todos ellos guardan de la cantante."Rocío era en vida la mejor persona del mundo con su familia. Siempre se preocupó de todos nosotros y eso se reflejó en sus últimas voluntades", asegura.

O sea, que lo que tantas veces se dijo sobre que la herencia de Rocío Jurado estaba envenenada, por las desavenencias que causó a su muerte, no es tanto por la generosidad de la benefactora como por el egoísmo de su hija mayor, según asegura su tío. "La herencia no estuvo envenenada- afirma José Antonio- sino que la envenenaron. Gracias a Dios se pudo solucionar y la voluntad de Rocío se ha cumplido".

José Ortega Cano, mientras tanto, prefiere no meterse en disputas familiares. Bastante tiene con su recuperación de los dos coágulos cerebrales que le aparecieron el pasado mes de septiembre, tras la cogida que sufrió por parte de un novillo mientras toreaba en su finca.