En las nubes

El hijo de Cayetana se vuelve simpático

MADRID 26 Jul. (EUROPA PRESS) -

Monta a caballo, boxea, viaja, habla con campechanería y es hasta chistoso. Cayetano Martínez de Irujo, el quinto hijo de la duquesa de Alba ha decidido aparcar sus rencillas con la prensa del corazón para "desnudarse" en un documental que el pasado domingo se emitió en el cano de pago Bio. De hecho, él mismo comentó a la prensa en la presentación de este trabajo, al que asistió acompañado por sus dos hijos, Luis y Amina "espero que esto sirva como una gran reconciliación".

¿Ángel o demonio? "Es una persona que nació en un palacio, pero toda la vida ha querido ser una persona normal" dice de él su amigo y ex futbolista Emilio Butragueño.

Habla su madre, la duquesa de Alba y dice de su hijo pequeño: "Tiene un carácter fuerte y le molesta mucho que le persigan. Entonces deja de ser amable", refiriéndose a las salidas de tono que en más de una ocasión ha tenido el jinete con los "paparazzi".

Mientras, su hermana menor ratifica que Cayetano en la intimidad "es súper cariñoso", pero también confirma que Cayetano pierde enseguida los nervios cuando los fotógrafos le persiguen. "Aunque ahora le veo más tranquilo", asegura Eugenia Martínez de Irujo.

En el documental se muestra el día a día del aristócrata. Las cámaras han seguido al conde de Salvatierra, con su permiso, claro está, durante dos meses y medio, a sus actividades diarias como jinete, al gimnasio y hasta a sus paseos en coche. También muestra sus aficiones, entre ellas su pasión por el fútbol y, en concreto, por el Atlético de Madrid.

Cayetano sabe que es una persona que cae mal a primera vista. De hecho, decidió hacer este documental sobre el día a día de su vida cuando una mujer tan inteligente como Eva Armenteros, la directora del programa, le dijo: "En las imágenes siempre te vemos malhumorado, estirado e increpando a los periodistas. Eres hermético y distante... pero detrás de todo eso tiene que haber algo más".

Y en el documental sobre su vida cotidiana, en el que ha participado de forma totalmente desinteresada, Cayetano confiesa sorprendido: "Todavía hora hay gente que me dice: "oye, qué diferente eres de la imagen que te ponen". Y hace una reflexión en voz alta: "Hubo una época en la que probé a ver si funcionaba que me dejaran vivir (dice refiriéndose a los fotógrafos de prensa), pero al final dices, ¿qué me importa lo que piense la gente?. He rechazado dos veces fortunas (por contar su vida) y no he cobrado nunca. Por eso tengo una fuerza moral para mi libertad y quiero mi libertad". El abogado y también amigo Emilio Ramírez reafirma esta idea: "la gente tiene una idea equivocada de él.

El tenista Feliciano López, también amigo de Cayetano, asegura que "en Cayetano he descubierto un tío genial". Y el periodista Luis María Ansón es rotundo: "Antes que nada es un hombre muy, muy inteligente". Pero el conde de Salvatierra se considera una persona y un jinete incomprendido que, ahora, lo asume: "Que no crea en ti nadie es normal, pero que no crea en ti ni tu familia es muy duro", se queja sin rencor por la falta de entusiasmo familiar que sufrió en propia piel durante los once años que estuvo aprendiendo todo sobre la hípica en el extranjero.

En el documental, sin embargo, su madre reconoce que Cayetano "es muy tenaz cuando quiere conseguir algo. Nunca deja nada a medias. Lucha hasta conseguir lo que quiere".

Su entrenador en el ring de boxeo, Manel Berdoncé, es el primero que aprecia el cambio que ha experimentado el hijo de la duquesa de Alba: "Es un hombre cercano, un hombre sencillo". Y el propio Cayetano, con voz de chico bueno confiesa ante las cámaras: "Cuando llegué aquí me tomaron por lo que no soy, ¿sabes?. Por un niño de palacio, tonto... Se equivocaron, claro".

El boxeador habla como un buen amigo y con toda confianza se explaya: "Conocí a Cayetano hace siete años y entonces era un hombre inseguro y triste también. Cuando empecé a entrenarle tenía menos flexibilidad que un muñeco de futbolín, pero su evolución ha sido grandísima".

Capítulo aparte merecen también los puntos de vista de Margarita Cayarga, la nana a la que el aristócrata considera su segunda madre y la cocinera del Palacio de Liria, Casimira Arroyo, que habla de los gustos sencillos del conde de Salvatierra: "Las tortillas de patata le vuelven loco".

Y mención especial cuando Cayetano explica su "fracaso matrimonial". El conde se pone serio y muy triste habla de cómo su separación de Genoveva le ha "costado mucho de encajar porque quiero a la madre de mis hijos y la valoro mucho. No hemos sabido gestionar nuestros problemas".

Pero el que nos descubre un Cayetano diferente, bien alejado del hombre serio y malhumorado al que estamos acostumbrados es el torero Fran Rivera, amigo personal y ex cuñado. Fran está separado de Eugenía Martínez de Irujo, pero ambos mantienen una buena relación, además de una hija a la que adoran. Y el diestro siempre se ha entendido estupendamente con su suegra (se piropean mutuamente) y con Cayetano, del que dice: "Tiene mucha gracia y cuando imita a alguien está "sembrao". Le encanta imitar a la gente y al que imita, lo clava".

Entre las confesiones, Cayetano se "moja" claramente cuando habla de la relación de su madre con Alfonso Díez: "Me parece muy bien, pero mi madre no puede casarse porque no se puede hipotecar el futuro de la Casa de Alba", dice.

El conde de Salvatierra es contundente y, evidentemente, no cuenta con la tozudez de Cayetana. Pero eso es otra historia.