En las nubes

Joaquín Cortés defiende su inocencia

MADRID 4 May. (EUROPA PRESS) -

El bailarín con más fama internacional del momento ha elegido Madrid, la ciudad que le lanzó a la fama, para repasar los grandes éxitos de su trayectoria artística durante estos veinte años, con el espectáculo "Calé: historias de un gitano". Y es en la capital donde el artista ha decidido hacer sus primeras declaraciones tras ser absuelto por la Audiencia Provincial de Madrid de un delito de apropiación indebida de 700.000 euros.

La Justicia, finalmente, le ha dado la razón.

Hace un año, Joaquín Cortés fue condenado en el juzgado de lo Penal número 29 de Madrid a un año de prisión, que no se haría efectivo por carecer de antecedentes, por quedarse con 700.000 euros de unos empresarios argentinos con los que iba a hacer un negocio. El bailador estaba acusado de robar, presuntamente, tal cantidad a unos socios con los que pretendía abrir una cadena de discotecas en Madrid, en las que él ofrecería su imagen como reclamo. El local no llegó a abrirse y él se habría quedado con el monto.

Había sido denunciado en el año 2003 y la sentencia, siete años después, consideraba a Cortés autor del delito y a su hermana Mariana Pedraja Reyes y a su administrador, Alfonso Durán, cooperadores necesarios en la apropiación indebida de varias cantidades, entregadas en distintos plazos.

El hecho es que los socios, "deslumbrados" por los contactos que Cortés demostró tener -en la sentencia se precisaba que habían estado con el bailaor en los carnavales de Río de Janeiro "con los Rolling Stones y con Maradona", y con Roberto Verino y con Giorgio Armani-, habrían aportado 97.300.000 pesetas entre enero y octubre de 1999, y posteriormente, otros 24.000 euros.

Para ello habrían suscrito un contrato privado con la sociedad Gaviota Morena S.L., de la que era administradora única la hermana de Cortés, Mariana, mientras el otro condenado, Alfonso Durán, figuraba como apoderado y gestor.

Pero Joaquín Cortés apeló la sentencia de marzo del 2010 y ahora, él mismo habla por primera vez para las cámaras del programa "Corazón de*":"Siempre he dicho que era inocente", sentencia el cordobés con voz templada. Pero también recuerda con amargura lo mucho que le ha perjudicado todo este turbio asunto. "Ver en todos los medios de comunicación que Joaquín Cortés iba a la cárcel y encima por algo que era mentira, causó mucha impresión en mi familia, mis amigos..."

"Me ha perjudicado en mi carrera profesional, pero sobre todo en la parte personal -añade- Por suerte, un año después, se han aclarado las cosas". Su abogado, José Luis Moreno Cela, hace hincapié también en que este asunto ha menoscabado la imagen de Cortés.

Joaquín apela a la Justicia terrenal, pero también a la justicia divina, para reivindicar su inocencia ante las cámaras de los reporteros, consciente de que sus gestos (une con fuerza ambas manos y entrelanza sus dedos) transmiten fuerza y fe en su persona.

El bailaor se muestra tranquilo: "de hecho siempre he estado tranquilo porque sabía que era inocente y siempre he tenido la conciencia tranquila". Pero aunque él no lo confiese, la procesión ha ido por dentro. Menos mal que a su lado y apoyándole en este duro trance judicial tiene, desde hace algo más de un año, a su novia Elena Maruenda, que además de hacer sus pinitos en el mundo de la moda, es actriz y bailarina y ha participado en varias series de televisión.

Ella manifiesta sin tapujos su gran ilusión por haberse enamorado de este hombre, que le ha "embrujado". Pero Joaquín se mantiene cauto en sus comentarios acerca de su vida privada. De hecho, siempre ha sido bastante remiso a hablar de sentimientos. Con su novia actual o con la anterior, la argentina Carla Pereira, a la que fue capaz de dejar plantada por teléfono, justo cuando iba a ser dama de honor en la boda de su amiga Fiona Ferrer. Aunque luego han mantenido la amistad.

Joaquín es un hombre que despierta sentimientos encontrados. O se le ama o se le odia. Su faceta artística levanta admiración incondicional, pero ha roto demasiados corazones, como el de la simpática modelo, en su vida personal. Máxime teniendo en cuenta que Carla se convirtió durante más de un año en el mayor apoyo de un Cortés que pasaba los momentos más duros de su vida tras perder a su madre y a raíz de toda la polémica levantada por su ex secretaria, Katie Asumu, que le pedía las pruebas de paternidad de su hijo.

Sea como sea, Cortés dice sentirse feliz con su vida actual y nunca se olvida de darle gracias a la vida. Esa frialdad que parece transmitir en su faceta privada se transforma en pura pasión cuando habla de baile y de flamenco. "En el teatro me desnudo en cuerpo y alma", reconoce y asegura que se siente tan cómodo en el escenario que más que imponerle le recuerda a su propia habitación.

No hay que olvidar que el cordobés se inició en el baile a los 12 años, a los 20 ya era primera figura del Ballet Nacional por su arte refinado y en el 92 creó su propia Compañía. En tan sólo tres años alcanzó fama y gloria internacional en medio centenar de países. Y así hasta la cuarentena.

No hay nadie como Joaquín Cortés que combine la tradición del flamenco con la modernidad de Armani. Con todo lo que ello conlleva.