MADRID 23 Feb. (EUROPA PRESS) -
Dos personajes mediáticos de muy distinto pelaje han coincidido en el tiempo en sus cuitas con la Justicia: el cantante David Bustamante y el profesor Javier Neira. Y, curiosamente, ambos tienen un común denominador: la violencia ¿machista? (no tengo muy claro que a la violencia haya que etiquetarla añadiendo otro adjetivo. Da igual que sea de hombre a mujer o entre personas del mismo sexo. Siempre es la utilización de la sinrazón por encima del diálogo).
El primero fue acusado hace seis años por lesiones, amenazas e injurias por su ex novia, Begoña Alonso y ahora, la Audiencia Provincial le ha absuelto definitivamente ya que no cabe recurso contra esta sentencia. Pero, durante este tiempo, Bustamante ha tenido que soportar que Begoña se paseara por los programas de televisión y saliera en la portada de 'Interviú' contando una historia sobre el maltrato que le infligió el cantante que, a la luz de la sentencia, no tiene pies ni cabeza. Es más, la supuesta perjudicada no ha sido capaz de contar la misma versión cada vez que ha declarado ante el juez y en los informes médicos ocultó a los facultativos que la lesión en el oído que le habría hecho David al golpearla, provenía del año 1997, cuando de verdad sufrió una agresión en el colegio.
En definitiva, Begoña Alonso pretendió lucrarse económicamente con su falsa denuncia ya que David Bustamante es un hombre famoso (osea mediático). Y de hecho lo consiguió. Pero en ningún momento pensó en el daño que podía ocasionarle a él y a su familia. De hecho, el artista se plantea querellarse y denunciar ahora a su ex novia por daños morales y psicológicos, por perjuicios económicos y denuncia falsa. Pero ¿quién le resarcirá de los contratos publicitarios que perdió en su momento? Y lo que es peor, ¿quién le borra los malos ratos que tuvo que soportar al escuchar a Begoña afirmar una y otra vez que era un maltratador?
Afortunadamente, David Bustamante tuvo la suerte de encontrar poco después de la denuncia a la que hoy es su mujer, la actriz Paula Echevarría, que en todo momento le creyó y se puso de su lado. Porque el cantante, que nunca ha sido una persona violenta, ha demostrado su integridad moral y afectiva, día a día, con su familia, sus amigos y sus fans.
El caso del profesor universitario Neira se sitúa en el lado opuesto. Él fue atacado en agosto del 2008 por una persona violenta, Antonio Puerta, cuando trataba de defender a Violeta Santander, la novia del supuesto maltratador (y digo supuesto porque la sentencia por la que se le condena a siete meses y 15 días de prisión por agredir a su novia, todavía no se ha hecho firme al haber recurrido su abogado) a la puerta de un hotel de la localidad madrileña de Majadahonda.
Pero el que sí fue agredido es Jesús Neira, que estuvo en coma y ha tardado un año en recuperarse de la paliza que recibió de Antonio Puerta y que todos pudimos ver en televisión por la grabación de las cámaras de seguridad del mencionado hotel.
Pero 17 meses después, Puerta sale en libertad condicional bajo fianza de 10.000 euros y su abogado se atreve a afirmar: "si el señor (Neira) no tuviera unos grandes padrinos y altavoces mediáticos propios y determinadas presiones, mi cliente no hubiera entrado (en prisión) o hubiera salido antes, ya que el pueblo quiere sangre".
¿Se referirá el letrado de Puerta como altavoz mediático al Gobierno del PSOE, cuando le concedió a Neira la Gran Cruz al Mérito Civil como 'símbolo de la defensa colectiva' frente a la violencia sobre las mujeres? ¿O tal vez a la Comunidad de Madrid del PP cuando le ofreció a Neira la dirección del Consejo Asesor del Observatorio Regional de la Violencia de Género?
Entiendo perfectamente al profesor al expresar su sentimiento de "asco y vergüenza" por la libertad provisional bajo fianza decretada para su agresor. Y no acabo de comprender por qué a Bustamante le pueden acusar de todo por ser un famoso del espectáculo mediático y a Neira en cambio le acusan de arrimar la sardina a su ascua precisamente por ser un personaje mediático política y socialmente hablando.
No entiendo de 'leguleyos', pero por encima de todo tiene que primar el sentido común, que es lo que nos une en la mayoría de los casos a los seres humanos. Y ese sentido común me indica que hay que creer a las personas por sus actitudes y por sus hechos. Y si la carrera artística de David Bustamante no se hundió hace seis años cuando fue acusado de maltratador fue porque él ha demostrado en el día a día que no es una persona violenta.
Y si Jesús Neira estuvo en coma en el hospital no fue porque tenía problemas de salud anteriores sino por las lesiones que le produjo Antonio Puerta, por defender a su novia de él mismo. Tan sólo hay que ver la trayectoria moral de uno y otro. Y yo me decanto, a pies juntillas, por Jesús Neira.