MADRID 18 May. (EUROPA PRESS) -
"Voy a coger al toro por los cuernos" clamaba Luz Casal a principios del año 2007, cuando se le detectó un cáncer de mama. Recuerdo a la cantante gallega emocionada, sincera, dolorida, frágil... pero con una fuerza interior a prueba de bomba.
Ahora, cuando parecía que lo tenía superado, le acaban de detectar un segundo cáncer en el otro pecho y hoy precisamente, la operan. Un día antes se ponía en contacto con sus fans a través de un comunicado en su página web: "Sé que cuento con vuestro cariño y paciencia, estoy en buenas manos y esto es solo una cornada de la que saldré pronto"...¡Olé!
El cáncer no discrimina y cada persona lo afronta de una manera distinta. Pero Luz es una mujer valiente que, en primer lugar, ha querido ser ejemplo delante de tantas mujeres que han padecido esta enfermedad y, mejor aún, de las que pueden salvarse gracias a su arrojo.
Hace tres años, un mes de febrero nos explicó en una carta abierta cómo se hizo las pruebas habituales (ecografía, mamografía y también biopsia de un bulto en la mama derecha) y cómo, tres meses más tarde, apreció un bulto duro y diferente, cómo se enteró de que el bulto era un cáncer y cómo tenía que ser operada en la clínica Ruber Internacional de Madrid.
Luz sacó fuerzas de debajo de las piedras, desgranó cómo había sido la quimioterapia, confesó tener "las venas quemadas", los ojos vagos y llorosos y un "cerebro perezoso bajo la calva". Bajó la guardia, reconoció su debilidad y abrió su corazón a sus amigos y familiares, pero siguió adelante, informando con todo lujo de detalles a sus fans, a sus amigos, a todas aquellas mujeres que estaban en su situación...
Antes y ahora Luz necesita amor y es la primera en ofrecerlo a través de su alegría, de su ánimo, de su fuerza... porque lo que no te mata, te hace más fuerte. Quizás porque en estos momentos, cada sencilla alegría se convierte en un ciclón de amor, necesita querer y que la quieran. Una vez más, al igual que en aquel 2007, va a necesitar poesía, ánimo, fuerza, confianza en que su lucha no es vana.
De aquel sufrimiento y aquella batalla nació su disco "Vida tóxica" y el single "Sé Feliz". La música le alivia siempre, le acompaña y, en su caso, le sirvió para tener "normalidad" si es que puede decirse que el cáncer es normal.
Curiosamente, lo más duro para Luz es sentirse dependiente. No el miedo a esa enfermedad (su padre falleció de cáncer de pulmón) que en España afecta a una mujer cada 35 minutos. Ni la quimioterapia, ni la caída del pelo, ni las pelucas... Lo peor es que la vida se para, que dependes de fármacos, revisiones...
Pero la gallega y recriada en Asturias sigue aferrándose a la vida a través de su música. Antes vivió el presente y ahora lo vive también. El fin de semana pasado, sin ir más lejos, disfrutó de su status de madrileña, su ciudad de adopción desde finales de los años 70 gracias a la medalla de Oro que le entregó el alcalde de la city y presumió de coruñesa de Boimorto, al ser nombrada hija predilecta. Ya sabía que el martes iban a operarle, pero una vieja rockera como ella nunca da la espalda a quien la quiere.
Pedro Almodóvar eligió el bolero 'Piensa en mí' cantado por Luz para su película 'Tacones lejanos' por su capacidad de transmitir emociones. Porque, afortunadamente, es incombustible. Y tal como dice la letra de un bolero de su último disco, 'La Pasión', "tantas veces me mataron/ tantas veces me morí/ sin embargo estoy aquí/ resucitando".
¡Sigue luchando, Luz y vuelve pronto! ¡Te necesitamos a ti y a tu música!