En las nubes

Pantoja no está nerviosa

MADRID 18 Ene. (EUROPA PRESS) -

Dentro de unos meses, Isabel Pantoja compartirá banquillo con Julián Muñoz y con la ex esposa del a su vez ex alcalde de Marbella, Maite Zaldívar, en el juicio en el que los tres están imputados por supuesto blanqueo de dinero. El morbo está servido y para la cantante parece que ha comenzado la cuenta atrás.

La tonadillera está tranquila según afirma su abogada, Graciela Orondo, porque asegura que tiene las cuentas claras y unas tremendas ganas de que por fin salga a la luz la verdad. Se comenta que está tratando de llegar a un acuerdo con la Fiscalía para evitar los tres años y medio que piden para ella, pero su letrada lo ha negado rotundamente.

Hace poco, en una entrevista telefónica que le hacían en televisión a la cantante, Isabel, con tono de voz apesadumbrado, pero con mucha fuerza, reivindicaba tajantemente su inocencia. Y añadía: "Si llega ese momento en el que el señor juez dice que soy culpable, pues tengo bienes y me embargarán. Y tendré que seguir cantando para poder pagar y pagaré religiosamente. Porque yo confío en la justicia plenamente".

Dicho y hecho. En un auto, se fijó una fianza para Pantoja de 3, 6 millones de euros como garantía para asegurar las responsabilidades pecuniarias que puedan imponérsele. La cantante, cumpliendo su palabra, presentó un escrito de ofrecimiento de bienes para que le sean embargados si así lo estima el juez y poder hacer frente a esa cantidad.

Isabel, según su abogada, está dispuesta a luchar por su libertad hasta el final. Es más, la cantante está convencida de que se merece la libre absolución y así lo han demostrado sus abogados al presentar un escrito al que acompañan con un estricto informe pericial en el que se justifican todos y cada uno de sus ingresos desde cuatro años antes de que la tonadillera conociese a Julián Muñoz.

La defensa de la tonadillera solicita en dicho escrito, de 50 páginas, la libre absolución de su defendida e impugna los informes de la Unidad Contra las Drogas y el Crimen Organizado (Udyco) de 2007 que versan sobre los actos de blanqueo presuntamente atribuidos a la cantante sevillana.

Curiosamente, los letrados de Isabel Pantoja fijan en el escrito de defensa, el inicio de su noviazgo con Julián Muñoz, también acusado en este caso, en abril o mayo de 2003, casi un año después que el juez que instruyó la causa. La propia Isabel declaraba ante el juez que el noviazgo con el ex alcalde marbellí había comenzado en primavera, pero el juez, en su auto de conclusión de instrucción, apuntaba que "era de dominio público" que la tonadillera mantenía con Muñoz una relación de pareja "a partir del segundo semestre de 2002".

El primer acto de blanqueo que se le imputa a Isabel Pantoja es la compra del apartamento de Guadalpín en febrero de 2003. Por eso, la fecha en la que la pareja comenzó a salir, podría resultar clave en la defensa de Isabel. Esos meses de diferencia podrían suponer la desvinculación de la cantante de los supuestos delitos que habría cometido el ex alcalde antes de la primavera del año 2003.

Y si bien es verdad que había muchos rumores sobre el romance, el propio Julián los desmentía en una comparecencia pública junto a Maite, cuando todavía figuraban como marido y mujer a ojos de todo el mundo.

Al poco, sería la propia Maite Zaldívar la que aseguraba ante la prensa que su entonces marido se las estaba metiendo dobladas con la cantante. Pero, claro, ella creía que lo sabía a ciencia cierta, pero no tenía pruebas fotográficas porque las primeras imágenes de la nueva pareja se remontan a los primeros meses del 2003, tal y como ahora alega ante los jueces la Pantoja.

La Fiscalía sostiene también que, en un primer momento, Muñoz "se valió de su entonces mujer, Maite Zaldívar, sus hijas y su cuñado", también acusado. Aunque añade que "emplea la misma sistemática con su nueva pareja, Isabel Pantoja, escudándose en ésta para dar salida a los fondos generados y de procedencia presuntamente delictiva". Ambas, indica, "eran perfectamente conocedoras del origen ilícito de los fondos, puesto que sabían cuáles eran las fuentes de sus ingresos lícitos".

Lo dicho, de momento, Isabel reclama su inocencia con tranquilidad, pero con pruebas contundentes. Maite sigue asegurando que lo de la Pantoja con su ex comenzó en el 2002 pero no tiene pruebas y, mientras tanto, Julián da la callada por respuesta, consciente de que sus declaraciones públicas para "aclarar" que no se separaba de su mujer por entonces, le pueden jugar una mala pasada.

Continuará...