MADRID 24 Mar. (EUROPA PRESS) -
Madre, yo al oro me humillo, él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero es don Dinero.
El poema de Francisco de Quevedo viene que ni pintado cuando hablamos de los problemas que tienen algunos de nuestros famosos con la justicia: Herencias, blanqueo de capitales, estafas...
Joaquín Cortés ha sido condenado a un año de cárcel por apropiación indebida de 700.000 euros de unos supuestos socios argentinos que se fiaron de él e invirtieron en uno de sus espectáculos, pero nunca vieron ni un duro de beneficios... ni explicación alguna de dónde había ido a parar su capital.
El bailarín, que ha recurrido la sentencia, tiene además otro frente abierto con la justicia porque sigue sin hacerse las pruebas de paternidad que le reclama Katie Asumu, su ex asistente y madre de su hijo Samuel. Tiene que pagar 600 euros mensuales para la manutención de su supuesto hijo, pero el artista todavía no ha ingresado ni un duro y su deuda asciende, según la representante de ella a 14.000 euros. Suma y sigue.
Es curioso que salgan a relucir todos los trapos sucios del bailarín en el mismo momento que una de sus ex, la modelo Naomi Campbell, con la que Joaquín vivió un sonado romance con desencuentro casi trágico (dicen que ella intentó suicidarse en el hotel en el que se alojaba la pareja tras una riña a grito pelado) hace recapitulación de su vida a punto de cumplir los 40 años y confiesa sus errores asegurando que ha cambiado o que, al menos, está en ello.
Otro caso que también dará mucho que hablar en los próximos días es el de Isabel Pantoja, que compartirá banquillo con Julián Muñoz y su ex mujer, Maite Zaldívar. Los tres serán juzgados por una causa de blanqueo de capitales derivada del caso Malaya. El juez instructor ha hallado indicios de delito por parte de la tonadillera en varias inversiones y movimientos sospechosos de dinero en las sociedades patrimoniales de la Pantoja, como la adquisición de un apartamento en el hotel de lujo "Guadalpín" , la compra del chalet "Mi gitana", la repentina explotación ganadera en "Cantora" o el aumento de ingresos de la artista, justo al iniciar su relación sentimental con Julián Muñoz. Durante varios días seguidos se ingresaron en su cuenta tres mil euros, justo en el momento en que ella se encontraba descansando de sus actuaciones y, por tanto, no ingresaba ni un duro por ese concepto.
En el caso de Sara Montiel se da la vuelta a la tortilla y la famosa resulta ser la estafada. Sara acaba de cumplir 82 años y está en tratamiento médico por el disgustazo que ha sufrido al saber que su administrador de toda la vida le ha salido rana. Era su hombre de confianza, pero se ha merendado, de la noche a la mañana varios millones de euros de la artista. Ella se ha apresurado a decir que no está en la ruina, ni mucho menos (todavía tiene varios pisos en las mejores zonas de Madrid), pero como Sara es buena, pero no tonta, el pasado 25 de febrero presentó una querella por estafa y apropiación indebida contra el que ha sido su gestor durante décadas. A ver si la primera española que consiguió triunfar en Hollywood consigue recuperar su patrimonio...
El drama de Junior y sus hijos indica que la familia sólo permanece junta cuando hay un elemento fuerte que la une como era el caso de Rocío Dúrcal. Pero una vez fallecida, su viudo sólo ha conseguido alejarse más y más de sus retoños a causa del dinero. Y después de muchas disputas y muchas decepciones, Junior ha desheredado a sus dos hijos mayores, Carmen y Antonio y ha nombrado a su hija menor, Shaila, heredera universal. Lo único que recibirán éstos el día que desaparezca su padre será la legítima que estipula la ley, pero Junior les niega el tercio de mejora y el de libre disposición. ¿Conseguirán ellos demostrar que su padre tiene dinero sin declarar en supuestos paraísos fiscales?
El caso va para largo, lo mismo que el que enfrenta a la baronesa Thyssen con su hijo Borja. Tita denunció a su hijo por adueñarse de unos documentos que no son de su propiedad durante una visita a su casa de Madrid. Cinco días después, Borja y su esposa Blanca acudieron a declarar ante el juez y negaron todas las acusaciones... Pero la guerra ya está servida.
Ante el vil metal no hay amores ni afectos que duren. Y del más pobre al más rico, del popular al desconocido, todos le rinden pleitesía. ¡Qué razón tenía Quevedo! Poderoso caballero es Don Dinero.