MADRID 13 Oct. (EUROPA PRESS) -
Esta semana sale a la venta un libro sobre los Príncipes de Asturias que dará que hablar. Está escrito por los periodistas Carmen Enríquez y Emilio Oliva, después de hablar con 60 personalidades, tanto políticos, periodistas y académicos, como personas que los conocen y tratan en su vida cotidiana, lo que me parece fundamental para acercar a Felipe y Letizia a la gente.
Se titula: 'Los Príncipes. Preparados para reinar' y la revista 'XL Semanal' ha publicado un resumen interesantísimo, que me convierte en la primera aspirante a devorar el libro de un tirón. Porque es un retrato fiable de la pareja a través de sus gustos y aficiones, de su trabajo día a día, de las relaciones que mantienen con sus amigos, de la influencia de la moda en la Princesa, de su relación con la prensa...
Los autores del libro aseguran que Letizia ha hecho mejor a su marido, más cercano, más afable, más dialogante... Porque lo que nadie pone en duda es de que la pareja sigue enamorada como el primer día y entre ellos mantienen una relación de complicidad.
También, que comparten muchas aficiones, como el cine. Les gusta ver películas en versión original y cada semana procuran escaparse al cine, hacen cola y pagan sus entradas.
Los Príncipes son también adictos a la lectura y al baile. De hecho, Letizia domina bastante bien el tango y son asiduos a conciertos de Alejandro Sanz, Van Morrison o Bruce Sprinsteen, el 'boss', a los que acuden junto a sus amigos. Tanto los de ella como los que tenía él de soltero, porque como dice el libro, han llegado a una entente cordial con la máxima: 'Los amigos de mis amigos son mis amigos'.
Precisamente ahora que es Princesa, Letizia sabe muy bien que los verdaderos amigos siempre están ahí, a las duras y a las maduras. Porque además de los esfuerzos que la periodista ha tenido que hacer para adaptarse a su nueva vida, de nuera de Los Reyes, la joven tuvo que soportar que la llamaran engreída y maleducada por reivindicar su turno de palabra y 'dar un corte' a su recién estrenado prometido.
O porque cuando conoció a Felipe era una mujer divorciada y eso parecía un pecado más que una condición para la España más conservadora. Tampoco faltaron comentarios maledicentes tras el enlace, cuando se decía que no podría tener hijos porque le habían practicado una ligadura de trompas. Y más tarde, que su hija primogénita, Leonor, había nacido con una mancha que se iría extendiendo por toda la cara...
Todo eso se explica con detalle en el libro y también que, tras siete años de matrimonio y dos hijas, los Príncipes de Asturias son una familia feliz, unida contra viento y marea. Desplegando una intensa actividad para que el pueblo les conozca y preparándose para asumir la monarquía cuando al Rey le parezca pertinente o a su fallecimiento.
A Letizia le achacan ser perfeccionista a grados extremos y muy trabajadora y con ganas de aprender continuamente. Pero también le achacan estar demasiado preocupada por lo que escriben sobre ella. O más bien, que le molesta que la tengan en cuenta mucho más por los modelos que luce que por la labor que realiza. Ella no quiere ser estandarte de la moda ni quiere marcar tendencia. Pero así es y tiene que asumirlo como tal.
Y cuando la atacan desde medios considerados 'basura', es su marido el que le aconseja que no haga demasiado caso de lo que Felipe considera "información de alcantarilla". "Hay que caminar por las aceras y no por las cloacas", le repite insistentemente.
El retrato de los Príncipes en el libro es profundo acerca de su trabajo, sus costumbres, su imagen, su forma de educar a Leonor y a Sofía, o su compromiso con España y el valor de la monarquía como forma de Estado. Pero también recoge la opinión de la mayoría de los españoles (se hace eco de unos sondeos que se han hecho durante dos años) sobre la institución monárquica y de cómo ven la Sucesión al Trono y la construcción que está haciendo la Casa Real de la imagen del heredero y de su esposa.
Y en el plano mundano, el libro recoge 'el estilo Letizia', los trajes de noche y las joyas de la Corona, sus peinados, los zapatos llamados 'letizios' y hasta su operación de nariz. Y da un repaso a los medios de comunicación y su relación con los Príncipes y hasta del futuro de Internet y de las redes sociales. Y el planteamiento que existe de que tanto Felipe como Letizia tengan su propio blog, de la misma forma que ya se hace en casi todas las monarquías europeas.
Carmen Enríquez y Emilio Oliva aportan datos concretos, justo cuando el Palacio de la Zarzuela prepara su estrategia de dar a conocer la figura política del Príncipe. En la Casa del Rey son conscientes de que nadie sabe cómo es en realidad y en profundidad el heredero, qué valoración hace de la situación económica mundial, qué opina sobre el medio ambiente o el tema de la inmigración... En definitiva, qué opinión tiene Felipe como hombre de Estado, con capacidad para asumir su futuro papel de monarca.
Lo dicho, este libro dará mucho que hablar. Pero, por encima de todo, parece interesantísimo.