En las nubes

Los problemas de la hija de Lolita

MADRID 28 Jun. (EUROPA PRESS) -

La propia Lolita ha desmentido rotundamente que su hija tenga pánico escénico, pero los comentarios de varios compañeros de Elena Furiase, que tuvo que suspender su actuación el sábado pasado en el teatro Zorrilla de Valladolid, contradicen esta versión.

Hace unos días y en plena gira de la obra de teatro 'Crimen Perfecto', la obra de Hitchcock que en su día inmortalizase James Steward y Grace Nelly, Elena Furiase hablaba de su "partenaire" en la obra, Jorge Sanz, de lo contenta que estaba por trabajar con él y por lo mucho que estaba aprendiendo. "Jorge es para besarlo, es un amor. Estoy feliz de haber conocido a una leyenda del cine español", decía la joven.

Además, la hija de Lolita hablaba de sus no vacaciones, "pero muy contenta por la gira de esta obra" y de su próximo proyecto, una película que en teoría empezará a rodar a finales de año, en la que trabajará con otros jóvenes actores del panorama nacional.

Teatro, cine, televisión, la joven no para. ¿Pero es realmente estrés y cansancio emocional y físico lo que realmente padece o es miedo escénico? Aunque su madre asegura que fue una bajada de tensión, fuentes del propio teatro y de la productora del espectáculo confirman que el viernes de la semana pasada Elena tuvo que hacer un descanso de diez minutos porque tenía síntomas de ansiedad y ante la amenaza de suspender la función y gracias a la profesionalidad y el buen hacer de Jorge Sanz y al ánimo que le dieron sus padres entre bastidores, decidió continuar hasta el final.

Pero después de la función, sus padres decidieron que era mejor llevársela a Madrid. Parece que Lolita vió a su hija tan desencajada que fueron directamente a un servicio de urgencias donde, después de una revisión, le hicieron un parte médico que dice que Elena sufre dificultad muscular, sensación de mareo, agotamiento físico y mental y estrés. Y la propia Lolita aseguraba que los médicos han aconsejado a su hija que repose de mes y medio a dos meses. Eso supondría que Elena no podría seguir con la gira de la obra.

Por su parte, el productor teatral Enrique Cornejo, dueño del teatro vallisoletano se ha mostrado molesto con Elena, en una entrevista que publica 'El Norte de Castilla'. Y es lógico, nadie debe extrañarse porque si hay actores que son capaces de subir al escenario tras la muerte de una hija, como es el caso de Toni Cantó o Lara Dibildos, a los cinco días del fallecimiento de su padre, no es de recibo que un simple "agotamiento" pueda torcer el rumbo de un buen número de personas que conforman el espectáculo.

Cornejo, que dice sentirse desilusionado con todo lo ocurrido, afirma: "El certificado que ha presentado es de risa y hay que pagar a las 11 personas que trabajan en el teatro, gestionar alquileres, la publicidad perdida y, sobre todo, la gente que viene al teatro, a los que hay que devolver el dinero y dar una explicación ya que no entiende eso del estrés". Y aunque no se pronuncia sobre el futuro de la gira, ya se sabe que otra actriz está memorizando el guión a marchas forzadas porque hoy mismo, martes, tiene intención de representar la obra en Mungía (Vizcaya).

Pero yo entiendo perfectamente la actitud de Lolita y de Guillermo Furiase, como padres preocupados por la salud física, pero sobre todo psíquica de su hija mayor. El quid de la cuestión es analizar qué le pasa a Elena y por qué no puede cumplir sus compromisos.

Dicen que no es la primera vez que le entra el miedo escénico. Tal vez por esa responsabilidad que tienen todas las Flores de pertenecer a una saga de artistas que ya ha hecho historia en nuestro país gracias a la abuela Lola y a su marido, 'El Pescaílla'. Y que continuaron Antonio, tristemente fallecido, su hermano Rosario y en menor medida, Lolita.

Recuerdo declaraciones de la joven en las que es consciente del peso del apellido Flores en España y cómo habla de su tía con admiración y de su madre con cierto aire de tristeza porque considera que no está suficientemente valorada. Pero, por encima de todo, Elena Furiase ha dicho por activa y por pasiva que no quiere ser la hija de Lolita, que tiene que ser ella misma.

Y cuando algunos pensábamos que la joven era la "fuerte" de la familia y la que más había ayudado a su madre, además de Rosario, para que Lolita pagara las deudas en las que se había metido por mala gestión de un negocio textil, resulta que ahora es Elena la que ha caído en ese pozo en el que todo se ve negro. La presión mediática que ha tenido que aguantar su madre (quien ha confesado que pasó por momentos depresivos) ha hecho ahora mella en ella.

Espero de corazón que la joven supere este bache y tenga la fortaleza necesaria para encontrar su propio camino. "Allá arriba tengo muchos ángeles que siento que me ayudan" ha declarado Elena en alguna ocasión hablando de sus seres queridos y en especial de su abuela, a la que casi no conoció porque la gran Lola falleció cuando ella tenía sólo siete años. Y aquí en la tierra, el productor de 'Crimen perfecto', Javier Aguirre, asegura que "todos sus compañeros la quieren mucho y que están a saco con Elena Furiase".

Tiene sólo 23 años y este 'bajón' debería quedar en la memoria de Elena como el que necesitaba para proclamar y hacer efectiva su independencia. De padre, de madre y hasta del clan Flores. A esa edad, lo primero que hay que hacer es afirmarse como individuo, como actriz en este caso y gracias a su ya extenso currículo si lo comparamos con su edad, puede hacerlo sin dificultad.

Una vez conseguido, debería volver al seno de los Flores. En buenas condiciones, el clan puede ayudarle a crecer, como persona y como artista.