MADRID 9 Mar. (EUROPA PRESS) -
Era de esperar que la gala de los Oscar 2010, que se emitía en la cadena americana ABC se llevaran la audiencia en Estados Unidos la noche del domingo (y eso que fue larga y más aburrida que otros años y los vestidos de las famosas no estuvieron a la altura de galas anteriores). Pero lo curioso es que, para competir, otra de las grandes cadenas, la CBS, emitiera por tercera vez (en su programa Discovery Chanel) el documental de los hermanos Rivera Ordóñez titulado 'Hermanos de sangre' (Blood brothers).
Cuando 'Blood brothers' se pasó por primera vez en el programa '60 minutes' de la CBS, en octubre del 2008, lo vieron más de 14 millones de espectadores. Curiosamente, fue transmitido de nuevo, ampliando su duración de trece minutos a una hora, en abril del 2009 y el programa contó con una audiencia de 12 millones. El domingo pasado fue la tercera vez que se emitía y hay que resaltar que se trata de un hecho único, pues las reposiciones en plena temporada están reservadas a aquellos programas que más éxito de audiencia han tenido, y por ello el número de reposiciones suele ser muy limitado.
Mientras en nuestro país, el debate de la lidia ya ha llegado al terreno político (como si no hubiese problemas más importantes), Francisco y Cayetano Rivera Ordóñez triunfan como toreros en Estados Unidos. Pero tampoco se libran de la polémica al pasarse a la página web de la CBS, donde un montón de internautas han escrito ya sus opiniones sobre el "sangriento" contenido del reportaje y su apoyo a la lucha "contra el maltrato de los animales". ¡Vaya por Dios!, hasta América ha llegado la controversia.
El guión del documental muestra el mundo de los toros desde la perspectiva de los dos hermanos, a los que han acompañado los reporteros durante dos meses por las principales plazas de España y saca a relucir el lado menos conocido de la fiesta: sus entrenamientos, sus sacrificios, los terribles momentos de las cogidas y también sus éxitos en las plazas.
El reportaje, que graba declaraciones de Francisco y Cayetano que se expresan en un más que correcto inglés, afirma que la familia Rivera Ordóñez es el equivalente a la saga de los Kennedy en Estados Unidos (¿se imaginan a Cayetano de presidente? Eso sí que iba a hacer que España se colocara en los primeros puestos... de todo).
Aparecen en las plazas baja un tono casi épico: "son hermanos de sangre y bailan con la muerte", o "la vida de un torero es muy dura: tras una corrida, al día siguiente le espera otra faena en alguna ciudad polvorienta", que se acerca a la viejas películas del oeste.
Pero Francisco y su hermano también aparecen como chicos modernos, con ordenador portátil y teléfono móvil de última generación. Y se habla de la figura de Cayetano unida al mundo de la moda...
Las cámaras de la CBS también visitan una escuela de toreros, una novillada y la dehesa donde, según el reportaje "los toros viven como reyes". Y de ahí y de la sangre que se ve correr por la muerte de varios toros en las plazas y en las cogidas que sufrieron Paquirri (cuando el padre de los diestros falleció en Pozoblanco) y la que padeció Cayetano en Palencia hace dos años, es de donde han llegado las principales críticas de los antitaurinos.
El documental aborda igualmente la polémica concesión de la Medalla de las Bellas Artes a Francisco Rivera y la devolución de ese mismo galardón que hizo José Tomás, a quien la CBS describe como "el más grande torero vivo". Pero, claro, como la cadena considera que no es tan mediático como los hermanos Rivera Ordóñez, se limita a sacar sólo a su representante.
En resumidas cuentas, podemos llegar a varias conclusiones: que en Estados Unidos sigue interesando ( o al menos produce fascinación) el mundo taurino. Prueba de ello es que una cadena de televisión intente competir con los Oscar con un reportaje de los toreros españoles que ya había emitido dos veces y con notable éxito.
Y que Cayetano-Fran o Fran-Cayetano (tanto monta, monta tanto) no tienen ni un pelo de tontos y que sus miras profesionales van mucho más lejos de lo que antes había logrado cualquier torero. Antes eran los intelectuales americanos (vease Ernest Hemingway u Orson Welles) los que se acercaban a la fiesta cuando visitaban nuestro país. Ahora son nuestros toreros los que cruzan el charco y, cual conquistadores, hacen las Américas (sea toreando en plazas de México, sea vía documental).
A Garci, Almodóvar, Antonio Banderas, Penélope, Javier Bardem y Pau Gasol, se suman ahora los Rivera Ordóñez como embajadores de nuestro país. ¿Alguien apuesta a que los americanos se hacen a la idea de lo que es España con esa mezcla?