MADRID 26 Oct. (EUROPA PRESS) -
La batalla frente al televisor la ganaron los romanos, pero el gran perdedor fue el telespectador por la baja calidad de las series 'Hispania', que consiguió reunir a 4.700.000 personas, con un 22, 7 por ciento de cuota de pantalla y 'Felipe y Letizia', que alcanzo el 20,9 por ciento con 4.270.000 televidentes, en su primer día de emisión. Y el frente sigue abierto.
Empezó con una guerra sucia entre cadenas: la guerra de la contraprogramación entre Antena 3 y Tele 5, con cambios de día y adelanto de hora para ver quién se llevaba el gato al agua y pasándose la ley audiovisual por el forro. Esa horrible contienda consiguió arruinar a las revistas especializadas en televisión hace muchos años, sin aportar nada a cambio. Yo la viví muy de cerca cuando era directora de la revista Teleindiscreta primero y de TP después.
Y a la hora de la verdad, la historia de amor de los Príncipes de Asturias, que se suponía iba a ver en Tele 5 se quedó en un bodrio folletinesco en el que Felipe (encarnado por el actor Fernando Gil) se convirtió en un descerebrado, eso si, enamorado y muy cariñoso... pero mucho menos guapo que el auténtico. A Letizia la retratan como una mujer fría y marisabidilla (la actriz Amaia Salamanca borda el papel, pero nada se puede hacer ante un guión infumable).
Y lo de los Reyes no tiene descripción. A don Juan Carlos, magistralmente interpretado por Juanjo Puigcorbé, le ponen como un monarca 'gagá', que produce risa más que respeto y con una voz impostada que me recordaba más al Forrest Gump español que a su Majestad. Y doña Sofía -papel que recae en Marisa Paredes empeñada en hablar con acento francés en lugar de griego- parece más una arpía obsesionada en espiar a su hijo el Príncipe que una madre al uso.
En cuanto a 'Hispania', de Antena 3, he de reconocer que debía ganar por goleada respecto al novelón rosa de los Príncipes, pero aún así, el guión y la actuación de la mayoría de los actores no es creíble.
La serie arranca en el año 156 antes de Cristo y lo que debería ser una epopeya de los rebeldes hispanos frente al Imperio Romano se queda a mitad camino, demasiado obvio y lineal. ¡Menuda diferencia con otra serie histórica, 'Los pilares de la tierra', basada en la novela de Ken Follet que acaba de emitir Cuatro!
En 'Hispania' sólo se salvan, de momento, Roberto Henríquez, que interpreta a Viriato, Lluis Homar, el único que borda su papel de pretor romano, vicioso y cruel y Jesús Olmedo, que también actúa con credibilidad como el general romano Marco, un hombre sin piedad.
Y si los televidentes perdimos al apostar a cualquiera de los dos bandos, los que ganaron fueron los internautas: la red social Twitter hervía ante los comentarios que se iban sucediendo mientras se emitían las series en 'prime time'. De allí he recogido frases tan ingeniosas como ésta: "Si Viriato llega a ver Felipe y Letizia, se alista con los romanos para ayudarles a conquistar Hispania". O esta otra: "Nadie en 71 años ha hecho más por la República que Tele 5", describiendo en su mayoría a la serie de la cadena de Fuencarral como 'la parodia del año'.
Evidentemente, ante semejante esperpento, la auténtica Letizia aseguraba el pasado 12 de octubre, en la Fiesta de la Hispanidad, que no sabía nada de la serie de Tele 5: "Ah, la serie en la que sale esa chica tan guapa... Amaia Salamanca". Pero aunque la Casa del Rey tuviera conocimiento con antelación, se habría guardado muy mucho de confersarlo visto lo visto.
Lo único que se salva de la quema es el reportaje documental posterior, al que reconozco haberme enganchado sin sentir una pérdida de tiempo por verlo. Pero, después de todo, me pregunto: ¿vale la pena esta guerra entre cadenas?
A mí, que soy una televidente asidua de C.S.I. los lunes, me parece ridícula la batalla.
La guerra se gana con productos dignos y no con contraprogramadores que deben justificar su abultado sueldo en tiempos de crisis. ¡Viva la creatividad!