MADRID 29 Jun. (EUROPA PRESS) -
¿Cómo es posible que trabajar en Tele 5 y en Al Yazira tenga algo que ver? Pues sí, si eres mujer, sí. El acoso viene de fuera o de dentro, pero siempre se hace a las mujeres y por una causa trivial, nunca por profesionalidad.
Todo el mundo sabe que Al Yazira es el principal canal de televisión de noticias del mundo árabe. Fundado en noviembre de 1996 por el emir de Qatar, la emisora cobró fama en el mundo occidental a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas de Nueva York, ya que difundía los mensajes de Osama bin Laden y otros miembros de la red Al Qaeda.
Desde entonces, a Al Yazira nunca le han faltado detractores en Occidente, pero la cadena, que se ha ido extendiendo cada vez más al lanzar un canal en inglés, en 2006, con 64 corresponsalías, ha defendido a capa y espada que es el único canal de televisión políticamente independiente en el Cercano Oriente. Independiente de los países árabes más ortodoxos, pero también de los que se alinean con el mundo occidental.
Su independencia se podría cuestionar, pero el machismo de sus cargos directivos, no. Y a las pruebas me remito: cinco presentadoras estrellas de Al Yazira han dimitido porque recibían presiones por su forma de vestir al salir en pantalla. ¿Acaso esas periodistas se habían vuelto unas descaradas y aparecían con un escote hasta el ombligo, con tremendas transparencias o en pelota picada?
A nadie en su sano juicio, sea hombre o mujer, se le ocurriría semejante insensatez. Simplemente vestían normal. Y cuando digo normal, hablo de lo que se entiende como perfecta normalidad: blusas cómodas, ni muy ajustadas ni muy anchas; vestidos por la rodilla (nada de minifaldas debajo del culo); pantalones de tela o vaqueros rectos (ni siquiera muy ajustados); jerseys de punto, americanas... y una de ellas hasta usaba hiyab.
Pero claro, como siempre a lo largo de la historia, la provocadora es la mujer. Es la culpable de desatar los instintos más bajos de algún hombre, ya de por sí bastante retorcido y de mente calenturienta. La excusa de que la cadena de televisión estrenara un nuevo "look", coincidiendo con su 13º aniversario el pasado mes de noviembre, es lo de menos.
Lo importante es que la redacción (ojo, sólo las mujeres de la redacción periodística) recibía el siguiente código de vestimenta: es preferible no llevar pantalones ajustados, las faldas deben cubrir hasta cinco centímetros por debajo de la rodilla, el escote de las camisas no tiene que bajar más de cinco centímetros de la base del cuello, el cabello suelto no debe rebasar los hombros, los tacones altos quedan prohibidos...
Vamos, que necesitas un cursillo para acordarte de todas las "recomendaciones" que te hace tu empresa si quieres salir en perfecto estado de revisión cada mañana para ir a trabajar. "Recomendaciones" hechas por hombres para las mujeres. Y si como las presentadoras de Al Yazira protestas y presentas una carta de queja a la dirección, te llaman de todo menos bonita. Solución: o armas la revolución (desgraciadamente el proceso de igualdad entre sexos es muy lento) o te vas a la calle. Como así ha sido. Resultado: esas cinco mujeres han sido las primeras perdedoras de esta batalla y, aunque ahora no se de cuenta, Al Yazira también.
A kilómetros de distancia, algo parecido sucede con el caso de Sara Carbonero y los "machos" del mundo occidental. Me da igual que el primero en organizar la marimorena fuera 'The Times', afirmando en portada que la periodista era la culpable de que la Selección Española perdiera su primer partido del mundial contra Suecia porque Sara distraía con su posición para informar, al portero y a la vez su novio, Iker Casillas.
Me da igual si Tele 5 se aprovecha o no del jaleo mediático. Y me da igual que hasta los chinos hayan hecho chascarrillo con Carbonero a la hora de calificar el segundo encuentro de España, al ganar a Honduras. Lo único que tengo claro de toda esta memez es que a un periodista hombre nunca se le va a juzgar porque sea guapo sino porque sea buen profesional.
Que Sara Carbonero es guapa... pues miel sobre hojuelas. ¡Sólo faltaba que tuviera que ocultarlo!. Pero que yo recuerde, hace unos años, nunca se habló de Pedro Piqueras, por poner un ejemplo de la misma cadena, como el chico guapo de los telediarios. Era y sigue siendo un buen profesional y además estaba estupendo. Punto.
Lo peor es que estos argumentos (o falta de argumentos) todavía se utilizan en muchos ámbitos para fastidiar la carrera profesional de muchas mujeres. Confío que no sea el caso de Sara Carbonero.