En las nubes

Los silencios de Letizia

MADRID 16 Feb. (EUROPA PRESS) -

Si habla porque habla y si calla porque calla. El caso es que la princesa Letizia siempre está en boca de todos y no parece contentar a nadie. Me explico. Sabemos que la próxima portada de la revista "Vanity Fair" en España está dedicada a los Príncipes de Asturias: ambos vestidos de gala, ella con un vestido largo, negro, con falda abullonada de raso, cuerpo de pedrería y diadema y Felipe con traje de gala, antes de recibir, junto a los Reyes, al presidente de Vietnam en visita oficial a nuestro país. Esa foto se hizo a mediados de diciembre del año pasado. Hasta aquí, nada que objetar.

El problema se desata cuando en círculos periodísticos se asegura que la esposa del heredero ha concedido una entrevista para la mencionada publicación. Y claro, como todos queremos entrevistarla, si se la concede a otro medio y a mí no, voy y me enfado. De hecho la pareja ya fue criticada por activa y por pasiva cuando posaron para otra revista hace un tiempo.

Entiendo el esfuerzo que supone para muchos periodistas llamar cada día al gabinete de prensa de Zarzuela insistiendo, una y mil veces, para pedir lo imposible en la mayoría de los casos. Y la obligación del jefe de prensa (también cobra por eso) es responder con amables palabras que no puede ser. Es más, que la princesa no tiene el más mínimo deseo de dar entrevista alguna a ningún medio.

Pero luego resulta que ha habido entrevista para la mencionada publicación mensual.

Todos somos conscientes de que eso pasa. De hecho, muchas veces hemos perseguido a un personaje para entrevistarle y después de muchas negativas, llega un día que dice si. ¿Por qué ese cambio? Pues porque en ese momento tiene que promocionar su disco, o hace tiempo que no se habla de él y lo descubre de repente; o porque su representante, que a veces manda más que el propio famoso, ha decidido impulsar su carrera... o simplemente porque ha llamado Pepita, muy amiga de la famosa, y le ha jurado que estará ella en la sesión de fotos y durante la entrevista y que su imagen saldrá estupendamente bien parada. Eso que llamamos "contactos".

¿Debería comportarse así la princesa Letizia? Y por qué no. Al fin y al cabo, la Monarquía, como las actrices o los cantantes, viven del fervor popular. Y eso sin menoscabo de la estupenda labor social que puede llegar a hacer. Creo que la princesa lo sabe y actúa en consecuencia. La gran diferencia es que lo hace sin alboroto, sin luces y taquígrafos. Ya sale en las fotos cada día, en los innumerables actos a los que tiene que asistir, sola o en compañía de su marido. Como ella dice a menudo, es su trabajo; o sea, su deber, su obligación. Y en el trabajo, como todo en la vida cuando se es adulto, hay que ser responsable.

Y precisamente porque Letizia me parece una mujer responsable es por lo que creo cuida cada vez más su imagen. Ella, como cualquiera de nosotras, sabe que no puede salir de casa hecha un adefesio, despeinada o con lo primero que pille. Pero no hace falta ser princesa para llegar a esa conclusión. Todos y más aún todas (porque las etiquetas sociales nos lo exigen más a nosotras) tenemos claro el peso de la imagen en este mundo que nos toca vivir.

Por eso, porque es su obligación, está al corriente de la moda de la misma manera que se preocupa por los problemas de las Aldeas Infantiles SOS, pongamos por caso. Y por eso, porque es su obligación, corrige sus defectos físicos (léase brackets si es que en verdad los ha llevado alguna vez, o rinoplastia de la nariz) de la misma forma que se preocupa de fomentar la bonanza de las empresas españolas en el extranjero.

Y lo que digo no es una frivolidad. O ¿acaso no nos planteamos cada mañana qué conjunto luciremos o que zapatos combinaran con este traje que vamos a ponernos? ¿Y eso desmerece el reportaje que vamos a escribir, la gestión que tenemos que dejar cerrada a día de hoy o la captación de un nuevo cliente publicitario? Porque vivimos en sociedad y eso requiere unas normas de conducta. Y de la misma forma que nosotros tenemos libertad para elegir qué periódico leemos cada mañana, la princesa Letizia puede elegir libremente el medio que le ofrezca las garantías necesarias para publicar su reportaje.

Ya- me dirán algunos- pero ella representa a toda España... Más representativas son las ministras de Zapatero o las diputadas de la oposición y también eligieron la revista que creyeron oportuna para salir con sus mejores galas.

Creo que no hay que hacer una cuestión de Estado de eso. A Letizia, como a los políticos, hay que juzgarla por su buen o mal hacer, por su credibilidad y acercamiento al pueblo o por su inaccesibilidad. Letizia no es la princesa del pueblo como Belén Esteban. Es la Princesa de Asturias, con todo lo que ello conlleva.