MADRID, 31 Mar. (CHANCE) -
Aunque no están siendo momentos fáciles por el fallecimiento de su hermana, consejera y fiel escudera Irene de Grecia el pasado 15 de enero, la Reina Sofía se ha sobrepuesto a la tristeza para disfrutar de la primera parte de la Semana Santa en Mallorca. Y no lo ha hecho sola, ya que en su regreso al palacio de Marivent tras haber perdido a su fiel compañera, las infantas Elena y Cristina, y sus nietas Victoria Federica de Marichalar e Irene Urdangarín han querido estar a su lado.

Y cumpliendo con una tradición que comenzó en 2007 y a la que no ha fallado ningún año -exceptuando durante la pandemia del Covid-19-, la Emérita ha presidido este Lunes Santo en la Catedral-Basílica de Santa María de Palma el concierto de Pascua 'Réquiem de Verdi' a beneficio de "Projecte Home Balears", entidad dedicada a la prevención, tratamiento y reinserción de personas con problemas de adicción en la sociedad balear.

Una cita tan señalada como emotiva, ya que su hermana pequeña -apasionada de la música- solía acompañarla en este compromiso que marca el inicio de su Semana Santa, en la que ha estado arropada por sus hijas y dos de sus nietas, que en un discreto segundo plano se han mostrado especialmente pendientes de Doña Sofía en todo momento.
En medio de una gran expectación de público que no dudó en brindarle una calurosa bienvenida entre aplausos, la madre del Rey Felipe VI -seguida a pocos pasos de las infantas Elena y Cristina- ha sido recibida a su llegada por algunas autoridades entre las que pudimos ver a Margalida Prohens, presidenta del Govern balear; el presidente del Parlamento, Gabriel Le Senne ,y la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, que también disfrutaron del concierto interpretado por la Orquesta Sinfónica y la Coral de la Universidad de las Islas Baleares desde la primera fila del Altar Mayor.

Todavía de luto por la muerte de Irene de Grecia, pero luciendo la mejor de sus sonrisas cumpliendo a la perfección con su papel institucional, Doña Sofía ha escogido para la ocasión una elegante combinación con pantalón y chaqueta en color negro que ha combinado con una camisa 'joya' satinada en color champagne con aplicaciones en la parte del cuello. Como es habitual, la abuela de la Princesa Leonor ha completado su estilismo dando una gran importancia a los complementos, y ha lucido a un broche dorado en la solapa además de varios collares de abalorios.