"MIS PADRES ME DEJABAN ESTUDIAR TEATRO A CAMBIO DE QUE SACARA MUY BUENAS NOTAS EN EL COLE", AFIRMA LA ACTRIZ
Si ya fue la envidia de muchas adolescentes españolas al enamorar a Juan José Ballesta en Cabeza de perro , ahora Adriana Ugarte lo volverá a hacer al conquistar el corazón de Rodolfo Sancho en La Señora , la nueva serie de Televisión Española ambientada en los años veinte y la dictadura de Primo de Rivera.
A sus veintidós años, la joven madrileña compagina su carrera de Filosofía con su pasión por la interpretación. En este mundillo empezó a los dieciséis años a condición, tal y como le propusieron sus padres, de que sacara muy buenas notas en el colegio. A esa edad debutó en el cine, gracias a la oportunidad que le brindó Belén Macías en el cortometraje Mala espina . Y desde entonces, Adriana no ha parado de trabajar. También ha intervenido como episódica en algunas series nacionales como Hospital Central o Mesa para cinco , y este año, además de la serie, cuenta con tres proyectos para estrenar, como son Gente de mala calidad , El patio de mi cárcel o El juego del ahorcado .
¿Cómo te sientes siendo la señora de la casa?
Yo es que no me siento señora porque tengo sólo veintidós años, pero me siento con responsabilidad y con ilusión, pero me tengo que hacer la señora porque mi padre muere y nosotros somos huérfanos de madre.
¿El papel protagonista pesa más que ser la señora?
Más que pesa, ilusiona, porque es que es una serie muy coral en realidad. Es una serie en la que se suceden muchas historias.
¿Qué crees que tiene Victoria para que un hombre deje la fe por el amor?
Tiene que no es nada hipócrita y no entra dentro del juego de las apariencias, del interés. Ella se salta las convenciones a la torera y eso le llama la atención a Ángel (Rodolfo Sancho), que es muy tozuda, muy cabezona y no es una mujer sumisa.
¿Qué tiene la sotana para Victoria?
¡Un disgusto! Además porque yo no lo sabía. Estamos separados cinco años, yo en un internado en Madrid, llevábamos carteándonos un montón de tiempo y pienso que nos vamos a casar, y, al volver, me lo encuentro con la sotana. Rodolfo es muy guapo y le queda todo bien, pero a mí la sotana no me gusta nada.
¿Quién te ha hablado de la época para meterte en el personaje?
Yo lo estudié mucho porque hice Letras Puras y luego en la carrera, que estudio Filosofía, le metemos mucha caña a la historia. Pero también he visto muchos manuales de historia y pelis de los años veinte.
¿Cómo haces para compaginar las horas de rodaje con la carrera?
Siempre lo he sabido compaginas más o menos. Cuando empecé a estudiar en la escuela con dieciséis años lo compaginaba con el colegio, y mis padres me dejaban estudiar teatro a cambio de que sacara muy buenas notas en el cole, entonces, por esa motivación me empezó a gustar mucho estudiar. Por eso de tener que sacar buenas notas, al final le cogí el gusto.
¿Al ser una serie ambientada en los años veinte, crees que a lo mejor solamente va a atraer a un público más mayor y no a gente joven?
No lo sé, yo creo que igual llama la atención la época, porque nunca hemos visto nada de los años veinte y ahora viene como una especie de ola malasañera de pelitos cortitos, melenitas veinte, y eso nos va a gustar.
¿Cómo te llegó la propuesta? Por un casting?
No, me lo ofrecieron directamente. Yo me empeñé de todas formas en hacer un casting, porque no me gusta no hacerlo, y es que, por mucho que te hayan visto o les gustes, hay cosas que no sabes hacer.
Al tener ahora un papel fijo, ¿te asusta un poco la popularidad que puedas alcanzar?
Prefiero no pensarlo, pero yo creo que no va a pasar porque como estoy muy distinta, luego salgo a la calle, me pongo rockera y no me reconoce nadie. Eso la verdad es que no me gusta, pero es que entiendo que no hay más remedio porque es lo que tiene un trabajo de cara al público. Aunque también la gente es muy maja y no creo que haya ningún problema.
¿Te han cortado el pelo para la serie?
Sí, yo lo tenía muy largo, tenía todo un melenón.
¿Te gusta el look de los años veinte?
Sí, además así se cambia. Yo tenía un melenón de gitana, pero así también me veo bien.
¿Y en casa qué te dicen?
Que me lo tome con mucha tranquilidad, porque yo soy muy nerviosa y me lo quiero comer todo en cinco minutos.
¿Cuál sería tu meta en la interpretación?
Trabajar con verdad, que todo lo que vea la gente les llegue. Ser una actriz con recursos, independiente y divertirme.