SE DIO A CONOCER GRACIAS A LA INVESTIGACIÓN DE LA "OPERACIÓN MALAYA".
Cuarenta y cuatro años y un currículum envidiable. Albert Castillón, el famoso periodista de investigación seguidor del caso Malaya, debuta como presentador de Los más buscados , un espacio inspirado en el exitoso Quién sabe dónde . El periodista catalán, que se ha convertido en la peor pesadilla de los fugitivos, confiesa ser muy hogareño y aunque ahora vive en Madrid - debido a su trabajo -, viaja a Barcelona cada fin de semana, donde se reune con su mujer y sus hijos, su gran debilidad. Albert Castillón reconoce que nadie le ha regalado nada y que lleva trabajando desde que tenía quince años para cumplir su sueño: el de ser un periodista que cause efecto.
- ¿Qué tal ha ido el primer programa?
- Muy contentos porque ya hemos tenido una llamada de desaparición muy importante y la búsqueda de un nuevo fugitivo. Hemos recibido multitud de llamadas. Es esperanzador y estamos muy contentos. La gente ha entendido el mensaje. Es un programa que necesita mucha colaboración ciudadana.
- ¿Has estado nervioso?
- Lo clásico de un directo que en un primer programa te provoca una sobredosis de nervios añandida a la propia lógica del momento.
- Ya tienes mucha experiencia.
- Ha tenido que haberla. Ellos confiaban en mí, yo en ellos. Estoy muy contento porque se acerca a lo que queremos hacer, un programa de servicio para el público y la gente lo ha entendido, ha sabido distinguir lo que es la búsqueda de un fugitivo de lo que es la ayuda a una familia que tiene un desaparecido.
- ¿Qué consejos te ha dado Paco Lobatón?
- El mayor y mejor de todo los consejos que me ha dado ha sido que sea yo mismo, el no sólo buscaba un periodista que sepa salir de los problemas y que entreviste a un invitado, sino también a una buena persona. Un periodista incisivo para los fugitivos y una buena persona que sepa tratar con delicadeza a las familias de los desaparecidos.
- ¿Vas a ser la peor pesadilla de los fugitivos?
- El equipo del programa va a ser la peor pesadilla de los fugitivos. Yo insisto en que hasta ahora han vivido muy bien, hay cientos de fugitivos de los cuales no sabemos ni qué cara tienen. Esto se ha acabado, van a salir en televisión varias veces al día y ellos van a empezar a cambiar su actitud, tendrán que empezar a protegerse y esconderse, y esperamos que esos movimientos sean lo suficientemente erróneos para pillarlos.
- ¿Vas a compaginar el programa con algún otro proyecto?
- Por ahora no. Si la operación Malaya da alguna noticia tengo el acuerdo con En antena para seguir ofreciéndola.
- ¿Te han propuesto otros proyectos?
- No.
- ¿Qué te atrajo de Los más buscados ?
- Paco Lobatón, él me llamo un día, salía yo del cine, me preguntó que si tenía posibilidad de trabajr en Madrid, le contesté que si estaba él sí y no me lo pensé dos veces.
- Sigue la línea de tu trabajo.
- Claro, aunque yo he hecho hasta ahora investigación periodística, no como lo que estamos haciendo ahora de búsqueda de fugitivos. Sólo lo había hecho de forma esporádica.
- ¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?
- Que cada día no sabes lo que harás al día siguiente. Yo nunca he entendido el periodismo sólo para distraer y pasarlo bien. No quiero hacer periodismo sólo para entretener sino para buscar un efecto. Con esa intención lo he hecho en la radio y ahora lo estoy haciendo en la tele. Así que si esto no funciona, si de verdad no encontramos desaparecidos ni fugitivos yo dejo el programa. No estoy aquí para llenar unas horas.
PERIODISTA VOCACIONAL
- ¿Te gusta que te sorprendan?
- Me gusta que la actualidad me sorprenda. Me gusta que a los cinco minutos de empezar me digan por el pinganillo: Albert, tenemos a una mujer maltratada que ha denunciado... , eso me gusta, que el programa está llegando, que es útil, que vale para algo.
- ¿Te gustaría volver a la radio?
- Me gusta la radio y volveré, no puedo dejarla. Lo único es que ahora necesito unos meses de concentración en el proyecto y espero que llegue un momento en el que ruede por sí mismo y en ese momento seguramente haré algo de radio. De hecho me gusatría llevar el proyecto de Los más buscados .
- Le faltaría la imagen del fugitivo.
- Sí pero tenemos la voz. La radio toda la vida ha sido el primer medio y el único para buscar desaparecidos en este país.
- A pesar de lo joven que eres llevas muchos años ya en la profesión.
- Estoy empezando. Con quince años publicaba artículos en un periódico. Tengo ahora cuarenta y cuatro años y llevo toda la vida dedicado a esto. He tocado todos los medios que me han gustado pero es la primera vez que llego a una televisión nacional con un proyecto diario. Estoy aprendiendo a hacer televisión.
- ¿Lo tuyo fue vocación o fue surgiendo por casualidad?
- Vocación, mi padre es mecánico de coches ahora jubilado y mi madre es ama de casa, no tengo a ningún familiar periodista pero desde niño ocurrían inundaciones cerca de mi casa y yo salía con una cámara de fotos.
- ¿Cómo es Albert en su vida cotidiana?
- Soy muy hogareño, me gusta ir a recoger a los niños a la escuela y a llevarlos cada mañana, cosa que ahora no puedo hacer porque tengo a la familia viviendo en Barcelona y estoy yo sólo en Madrid. Soy muy curioso, me gusta mucho conocer gente nueva con historias distintas, y muy trabajador, yo no he conseguido nada ni por enchufe ni fácil, todo en mi vida me ha costado mucho y ha sido por esfuerzo. Mi mayor virtud es la constancia.
- ¿Qué te gusta hacer durante el poco tiempo libre que te queda?
- Ahora mismo estoy terminando mi segundo libro así que el poco tiempo libre que tengo lo ocupo en ello. De lunes a viernes no tengo tiempo libre, cuando llega el fin de semana intento desconectar completamente, me voy a Barcelona, me dedico a estar con los niños y todo lo que hago es con ellos y con mi mujer. Por ejemplo este fin de semana he estado esquiando todo lo que he podido, me gusta mucho.
- ¿De qué trata tu segundo libro?
- El primero fue El libro negro de las mafias y este segundo se llama Top secret , un montón de informaciones que normalmente no dejan divulgar en ningún medio de comunicación de este país.
- ¿Un adelanto?
- (Risas) eso es un poco peligroso. No se puede, prefiero esperarme.