Alicia Borrachero, otra actriz española que desembarca en Hollywood

Alicia Borrachero.
Alicia Borrachero. - EP
Alicia Borrachero.

LA ACTRIZ MADRILEÑA, CASADA CON EL TAMBIÉN ACTOR BEN TEMPLE Y MADRE DE UN NIÑO DE TRES AÑOS, PRESENTA EN ESPAÑA "LAS CRÓNICAS DE NARNIA: EL PRÍNCIPE CASPIAN" EN EL PAPEL DE LA AMBICIOSA REINA PRUNAPRISMIA

Alicia Borrachero transmite fuerza y seguridad en sí misma. Será por eso que siempre ha interpretado papeles de una mujer con carácter, aunque ella confiesa que aunque no le podrían dar un papel de chica religiosa y tímida porque no se adapta a la imagen que proyecta, sí que le gustaría cambiar de registro.

La popularidad la alcanzó gracias a papeles en series de reconocido éxito nacional como Periodistas o Hospital Central , pero en los últimos años ha dejado un poco de la lado la pequeña pantalla para adentrarse en el mundo del cine. Y no le ha ido nada mal, sobre todo teniendo en cuenta que ha desembarcado en Hollywood con producciones de la talla de El amor en tiempos del cólera , y ahora presenta en España la segunda entrega de la saga de Las Crónicas de Narnia , donde interpreta el papel de la reina Prunaprismia.

Casada con el también actor Ben Temple y madre de un hijo de tres años, la actriz madrileña afirma que no es nada fácil combinar la vida profesional con la personal, pero que aún así no puede quejarse porque le queda tiempo para su familia. Para ella poder comer trabajando como actriz es un sueño

En la película haces el papel de la reina Prunaprismia, un personaje que te ha llevado a las producciones de Hollywood y que parece ser una especie de lady Matbech a medias...

Lo que yo hago en la película es una breve intervención que de hecho es más breve en rodaje porque en guión tenía más papel. La película son dos horas y cuarenta minutos cortada, por lo que no me quiero ni imaginar el metraje que tenía. Pienso que mi personaje, a pesar de que está cortado, está muy bien cortado. Lo digo porque es la historia de una mujer que es una ambiciosa, pertenece al grupo de los personajes oscuros que descienden de un grupo de piratas españoles que han conquistado Narnia por la fuerza y está casada con un hombre que está dispuesto a todo para usurpar el trono de su sobrino. Era un proceso muy bonito porque hay un momento que ella entra en crisis, y ver la crisis de una mujer tan ambiciosa y la transformación que ella tiene a lo largo de la película, era lo más interesante, a parte del paisaje de Narnia, de lo de ser reina, etc. Pero en la película sólo quedó lo esencial del personaje, no se ve más.

¿Y supone este papel desembarco en Hollywood?

Pues no lo sé, no tengo ni idea. En Amor en tiempos del cólera fue ya una experiencia y esta es otra experiencia diferente. Son trabajos que son allí y esto es lo diferente, allí hay mucho de unas cosas y falta de otras muchas. Yo lo que quiero es seguir trabajando como actriz y en proyectos que cada vez me gusten más. Pero no le pongo etiquetas a este tipo de historias, no me gusta.

Me sorprendió verte en un proyecto de fantasía porque los actores de tu escuela, como también Javier Bardem, no parece, a priori, que sea lo que vais buscando. ¿Eres fan de este género de películas o buscas otra cosas a la hora de enfrentarte a a este tipo de guiones, efectos especiales, etc?

En lo de que no buscamos este tipo de cine, te tengo que corregir porque no es así, de este tipo de películas tampoco hay tantas. También depende de quién, estás hablando de Javier que, desde hace ya tiempo, está realmente eligiendo muy bien sus proyectos. Estoy segura de que si hubiera algo, por mi fantástico que fuera, un personaje, una película que le interesara, no por ser de un determinado género lo iba a dejar. Y en mi caso, para mí, es un lujo que actores como, por ejemplo, Meryl Streep, te esté haciendo un día una película como Los puentes de Madison , otro día te está haciendo de mala malísima y ahora un musical de Abba. Creo que lo más bonito como actor es poder tocar muchas teclas. Hay proyectos que, actoralmente, son muy comprometidos y muy difíciles, son retos e historias como más profundas. Pero en este tipo de películas, detrás de Narnia, de todos los efectos especiales, detrás de todo esto, hay espíritu, hay mensajes, hay cosas que se cuentan que no se queda solamente en el puro entretenimiento, aunque sí que la película tiene esa cáscara, y a mí es eso lo que más me interesa sin ninguna duda, lo otro me divierte.

A nivel interpretativo, ¿hay un cambio entre la televisión y el cine o es sólo una cuestión técnica?

Yo creo que cuando se dice acción, estés donde estés... Yo tengo una admiración enorme por todas las personas que hacen televisión, y más aún por todos los que hacen programas diarios, porque precisamente es todo lo contrario al cine: los guiones tienen que llegar rápido, los guionistas no tienen tiempo... Lógicamente, eso se debería de valorar. Yo creo que en las series de diario se tendría que poner un rótulo donde se diga que estos señores se han estudiado el guión a las diez de la mañana y son las once, o no se lo han estudiado y lo están improvisando. Es decir, la televisión está muy denostada, no es fácil hacerla, otra cosa es meterse en contenidos, pero yo hablo de los que hacemos televisión. La diferencia con el cine es que en este se trabaja con más tiempo, y dependiendo de la película se trabaja con más medios, por lo que al final el trabajo del actor es mucho más fácil. Porque te encuentras con decorados que realmente son lo que aparentan, con vestuario que han hecho de ese color porque tenía que ser así y además le han bordado esos puños porque por ahí iba a entrar una espada. Ya han hecho el 80% del trabajo, tú ya sólo tienes que dejarte afectar y hacer lo tuyo. Pero lo que es el trabajo del actor, es lo mismo en todas partes, hay que adaptarse técnicamente, claro, pero la esencia es la misma, aunque la técnica no tiene nada que ver.

¿Qué otros proyectos tienes en estos momentos?

En primer lugar tengo el estreno de Vidas pequeñas , que es una película española que se rodó hace ya tiempo y que aún no está estrenada, y con la que estoy muy satisfecha. Tengo ganas de que se vea lo que yo hago ahí porque es muy diferente a lo que vengo haciendo. Hago de una peluquera, bueno, más bien de una depiladora de barrio que vive en una roulot. Es una mujer que no tiene nada, que está sola, y se inventa que vive en la Moraleja, que su hija está estudiando Medicina... Y hay trabajos buenísimos de todos los compañeros, creo que es una película que va a gustar, eso espero. Luego también tengo un proyecto de una película independiente en Estados Unidos sobre el autismo, pero esa película está todavía muy en fase de preparación. Y después hay cosas que estoy estudiando que no sé qué voy a hacer, son cosas para aquí de teatro y de televisión, pero estoy mirándomelo mucho. En este momento lo que me apetece hacer es un personaje que sea un poco diferente a los que vengo haciendo.

¿ Y cómo estás combinando todas estas experiencias profesionales con tu vida personal?

Pues con mucha ayuda y con un marido que tengo que es maravilloso y sufriendo un montón. Sobre todo lo de Amar en los tiempos del cólera fue lo peor, mi hijo sólo tenía nueve meses. Con Las Crónicas de Narnia ha sido distinto, estaba a tres horas, estaba dos o tres días fuera, volvía, luego él se venía conmigo una semana... Pero bueno, aún así es difícil. Nos pasa a todas las que trabajamos, y yo puedo estar algunos días en casa, pero las que se levantan cada día para cumplir con un horario de oficina, lo tienen mucho peor.

¿Cómo llegaste a conseguir el papel y como fue el proceso de selección?

Me llamaron de la oficina de mi representante, yo acababa de volver de Colombia y me dijeron que hacían un casting aquí en Madrid. Me preguntó que si yo conocía Las Crónicas de Narnia y le dije que no, y me contó que era una película que había tenido mucho éxito, sobre todo entre los niños. Me dijeron que era un papel muy pequeño pero que era la única mujer que salía en la película, aparte de Tilda Swinton ( la Bruja Blanca en la película). Me mandaron la separata para la prueba y la escena era una batalla campal dentro de una habitación, con espadas y ballestas..., y yo pensé, ¿qué es esto? Luego me planteé el hecho de que la película se iba a rodar en Nueva Zelanda durante nueve meses, y que por muy pocas secuencias que tuviera, iba a tener que estar allí una larga temporada. Además, yo estaba segura de que no iban a coger porque por muchas pruebas que hagan siempre cogen a alguien mucho más reconocido, que es lógico. Así que decidí no ir, pero el día antes me dije, voy a pasar aunque sean para que me conozcan. Fui la primera que hice la prueba y después pasaron un mes, dos meses y nunca más se supo. Hasta que me dijeron que me habían cogido para el papel y cuando me llamaron además me dijeron que mis secuencias no eran en Nueva Zelanda sino en Praga, así que mejor. Pero fue todo como un poco surrealista...

¿Tuviste que entrenar para coger la ballesta?

Tuve que entrenar un poquito, no mucho. Me costó muchas agujetas porque había un plano en el que mi gran obsesión era poner cara de que toda mi vida había tenido una ballesta. Es que tienes que jugar a las películas que has visto, porque como haya un momento de duda...

¿Participar en una película de Disney es como estar en un sueño?

Para mí comer trabajando de actriz ya es un sueño, y vivir de ello, más aún, y elegir las películas que quieres hacer, más todavía. Y hacer una película de Disney es una maravilla y es divertidísimo y es volver a ser una niña..., pero lo verdaderamente maravilloso para mí es poder seguir viviendo de mi trabajo. Porque la realidad del actor es muy diferente a lo que sale en los medios, y no lo digo solo por mí, sino también por mis compañeros.

¿Quién te ha llamado más la atención en tu experiencia en esta película?

Todos. Del equipo, de vestuario, de los actores... La atención al detalle, el trabajo exhaustivo hasta el último momento... Los chicos son como una familia, estuvieron juntos en la primera película y estuvieron de gira por todo el mundo y se llevaban a sus familias con ellos. Es como un gran circo errante. Y del director qué voy a decir..., es maravilloso.

Estamos acostumbrados a verte en papeles de una mujer dura, que sabe lo que quiere... ¿Por qué quieres cambiar a otro tipo de registros?

No me importaría volver a hacer de dura, pero es que a mí no me van a dar mañana un papel de una chica que quiere ser religiosa, que es tímida... Pero dentro de mí, de lo que sé que proyecto que es como una cierta fuerza, hay muchos colores y muchas gamas y sí que me apetece hacer algo que tenga que ver menos con eso y que pueda ponerme un poco más creativa y ser menos eficaz.