MADRID (EUROPA PRESS)
La catedral de la Almudena de Madrid se abarrotó ayer de simpatizantes y admiradores de Rocío Jurado, que quisieron estar presentes en su funeral. La cantidad de personas fue tal que muchas de ellas se tuvieron que quedar fuera del templo al inicio de la ceremonia. Al final de la misa los que se congregaban en el exterior de la catedral se habían multiplicado hasta convertirse en una multitud. Durante la homilía, el deán de la catedral de la Almudena, Antonio Astillero, recordó la devoción que tenía Rocío Jurado por la Virgen de Regla, "con quien sin duda ya se ha reunido".
José Ortega Cano y Rocío Carrasco llegaron al templo con 45 minutos de antelación y fueron recibidos con una ovación por las personas que se agolpaban en la calle porque la catedral se encontraba ya llena. En el interior y en su camino a la primera bancada, recibieron el pésame de todos los que quisieron acercarse a mostrarles sus condolencias.
Entre ellos, gente anónima y además numerosos rostros famosos que una vez más acompañaron a la familia en estos difíciles momentos. Así, se vio por ejemplo a la mujer de Raphael, Natalia Figueroa y a su hija, a Terelu Campos, a Karina, María José Cantudo, Remedios Cervantes, Arévalo, el actor Pepe Rubio, Massiel, Belén Esteban...
En la primera fila, compartiendo banco, de riguroso luto y en silencio, Rocío Carrasco, Fidel Albiac, José Ortega Cano, su madre, Doña Juana, y dos sobrinos del diestro esperaron el inicio de la misa durante más de 20 minutos. Amador Mohedano, de pie, se les unió al inicio de la misa.
La ceremonia fue oficiada por el deán de la catedral, Antonio Astillero. El mensaje central de su homilía, después de leer el pasaje en torno a la muerte de Lázaro, giró en torno a la transformación que supone la muerte para los cristianos. "Humanamente, la muerte es lo más duro y lo más hiriente que nos puede pasar tanto para el que muere como para sus personas más cercanas. Sin embargo, para los que gozamos de fe todo es distinto, porque la muerte es dolor, pero ante todo vida. Morir no es morir sino vivir y vivir para siempre", dijo.
"ROCÍO VIVE"
"La muerte no es terminación y menos aniquilación sino transformación y cambio. Se sigue siendo y viviendo". Por eso, aunque Rocío haya muerto, vive. Vive en el Señor", explicó con contundencia.
El deán recordó la devoción que la artista tenía por la Virgen de Regla. "Ya habrás comprobado, Rocío, que aunque la muerte te impida rezar ante su imagen, en Chipiona, te habrás encontrado con ella", dijo en un emotivo pasaje de su discurso.
Al finalizar la misa, una multitud esperaba en la calle la salida de los familiares, a los que dedicaron un aplauso. Visiblemente emocionados y con dificultades para atravesar la riada de personas, Rocío Carrasco y José Ortega Cano agradecieron las muestras de cariño. "Echo mucho de menos a mi mujer", dijo el torero con mirada ausente.
Este no es el último acto que se hará en memoria de la artista. Está previsto otro funeral en Miami y otro más en Sevilla el día 30 de junio.