EL POPULAR HUMORISTA HA PUBLICADO RECIENTEMENTE UNA SEGUNDA SELECCIÓN DE LOS MEJORES MONÓLOGOS DE SU SHOW TELEVISIVO
Un tipo normal, ni alto ni bajo, ni gordo ni flaco, con gafas de pasta y una sonrisa irónica de medio lado. Fumador, sin estudios terminados, amante de la televisión, y capaz de mantener una conversación inteligente sobre cualquier tema. Así es Andreu Buenafuente, aquel que con su buen hacer consiguió desbancar de la parrilla televisiva al mismísimo Javier Sardá. El catalán sorprende ahora con una segunda recopilación de monólogos titulada Como iba diciendo , un libro que desborda humor por todos lados y del que pocos temas se escapan: la religión, el sexo, la familia, los políticos y sus leyes, la salud, los ministros, los bancos y más. Todo ello redactado con un lenguaje ágil, sencillo, sumamente descriptivo, coloquial y sin complicaciones.
-¿Cómo te sientes viendo que en el prologo del libro se te compara con personajes como Fernando Fernán Gómez o Adolfo Marsillach?
-Me abruma, Juan Cruz es un gran amigo y se ha pasado. Si me puedo parecer a la uña del dedo gordo del pie de Fernando Fernán Gómez ya quedo conforme.
-¿Qué haces para no perder el entusiasmo?
-Empecé a trabajar en esto a los diecisiete y ahora tengo cuarenta y dos, no es fácil renovar cada día tu ilusión pero cuando llego al plató el equipo me convence, mis compañeros siempre me sorprenden en positivo. Siempre hay mucha ilusión, nervios y algún sufrimiento, somos muy pasionales.
-Eduardo Soto acaba de demostrarte su fidelidad rechazando una gran serie...
-Sí, la familia. Somos una pequeña mafia que lleva cinco años luchando, mientras haya producto y ganas seguiremos manteniéndonos unidos en este gran buque. Soto es un gran actor, ahora está muy metido en el programa y le resulta muy complicado compaginarlo con otras cosas pero tiene mucho recorrido por delante y el día de mañana hará muchas cosas.
-¿Algún directivo podría hacer que se tambalease ese gran buque?
-Claro que sí, estamos en un gran mar de industria y mercado. Hasta ahora tengo una relación muy buena con mi cadena, de franqueza mutua Siempre he tenido mucha suerte en eso, mantengo una relación de padre hijo con mi gran directivo Carlotti.
-¿Qué viste en el humor para acabar dedicándole tu vida?
-Yo era un periodista aficionado al que no le gustaba preguntar por miedo a molestar. Fueron los demás quienes se dieron cuenta de que mi interpretación de la vida gustaba, con veinte años descubrí que la gente reía con lo que yo contaba.
-¿No te presionan las audiencias?
-Ahora estamos en un momento de recolocación absoluta. Estoy intentando que el pulso no se pierda porque ha cambiado mucho España, demasiado.
-¿Cómo describirías a tu público?
-Mi público está formado a base santos varones y muchas mujeres. No tengo palabras para ellos, nunca viviré lo suficiente como para agradecerles su fidelidad. Están enfermos de humor, ojerosos y la mayoría deben ser separados porque así no se puede mantener un matrimonio.
-¿Qué haría que dejara de merecer la pena seguir?
-En esto de la comunicación se hace un esfuerzo muy grande y para compensarlo necesitas un retorno. Hay que vigilar que la balanza esté compensada y si el retorno deja de ser bueno habrá que pensar en otra cosa. Pero esto es lo que más me gusta hacer y hasta ahora me compensa.
-¿El éxito llega a convertirse en una droga?
-Sí, ni tu mismo te lo puedes creer pero el hecho de ir por la calle y que la gente te reconozca o te pidan autógrafos se convierte en una forma de vida y cuando no sucede así se extraña. Lo importante es leerlo con cierto sentido del humor y con distancia, la realidad está dentro de uno, con tu equipo y en tu casa.
-¿Eres mitómano?
-Sí, pero no esquizofrénico, soy un mitómano muy sereno. Me interesa la gente que ha destacado y me gusta saber como lo han hecho.
-¿Hay algún invitado que te falte por traer?
-No me quisiera morir sin que viniera Ronaldinho al programa, es algo personal.
-¿Prefieres hacer humor sobre algún tema en concreto?
-Me encanta hablar de la lucha de sexos o la religión, pero también me divierto con las cosas más insignificantes, hemos hecho humor de todo.
-¿En qué se diferencia la vida de un cómico de las demás vidas?
-No tengo una vida corriente, cada día me fijo en todo lo que pasa a mi alrededor para contarlo en clave de humor. La información que almaceno es toda para mis monólogos, a veces me doy miedo a mi mismo
-¿Te ves emitiendo en otro horario?
-Sí pero me temo que eso será más difícil que traer a Ronaldinho al programa. A lo mejor en el futuro, quizá con otro programa. Lo cierto es que le he cogido el gusto a este horario, se conecta con un público muy especial. Estoy aprendiendo a vivir con los que me dicen ya no te veo . Ahora la gente me dice sé que estas bien pero no te veo nunca . En un mundo ideal español, que no existe, este programa se emitiría a las once y media. Todas las televisiones tendrían que comportarse igual, sino sería imposible.
-¿Es defender una causa perdida dedicarte a la televisión ahora que ves tan mal el medio?
-Sí, últimamente cuando digo que soy un romántico de la televisión me da la sensación de que me he hecho mayor y eso me sienta aun peor. A veces me veo como un pequeño barquito navegando en un mar que no tiene nada que ver conmigo pero aún tengo fuerzas para luchar por lo mío. Cuando me vea muy antiguo o muy repetitivo dejaré de decir que la tele no me gusta pero aún tengo la esperanza de que vaya mejorando.