EN SU NUEVA PELÍCULA "LA CAJA" INTERPRETA A ELOISA, UNA MUJER MALTRATADA QUE RETOMA LAS RIENDAS DE SU VIDA TRAS LA MUERTE DE SU MARIDO
Posee unos rasgos hermosos y unos expresivos ojos que muestran sin pudor lo que se esconde dentro de su alma, y es que Ángela Molina, la veterana actriz española, es una persona sincera, comprometida y natural. No le incomodan ni los cicuenta y un años ni las canas, que más que entorpecer su belleza, lo que hacen es dotar de personalidad su rostro. En conjunto, Ángela es una mujer de contrastes, una mujer enigmática y sencilla, trabajadora y tranquila.
Esta vez, la hija de Antonio Molina nos sorprende con La caja . La acción se desarrolla en un pequeño pueblo pesquero de las islas Canarias donde se suceden una serie de situaciones rocambolescas en torno a un difunto. Esta comedia de neorrealismo negro -como define la misma Ángela- no escatima en el nivel de los actores que participan en ella. Junto al de la veterana actriz, pueden leerse nombres de la talla de Elvira Mínguez, María Galiana, Antonia San Juan y Vladimir Cruz, el atractivo joven de Fresa y Chocolate , con el que Ángela vive un apasionado romance en esta película.
¿Cómo es el papel que interpretas en esta película?
La fuerza de esta película es el poder femenino. Mi personaje es Elosia, una mujer maltratada, sometida, que ha sufrido una enorme desgracia en su vida. El marido es un torturador e incluso ha llegado a matar a su hijo único recién nacido. Y esta mujer se queda con este alma absolutamente arrasada, desvalida, enferma, y no reacciona ante tal situación.
¿Te sientes identificada con tu personaje?
Sí, pero a veces es muy difícil identificarse con Eloisa. Es una mujer demasiado buena, yo no sería capaz de ser tan buena. Tiene una gran pureza y confía tanto en los demás como en sí misma. Eso es una gran hermosura de la que todos somos capaces, pero hoy en día es difícil ser así.
¿De qué habla la película?
La pelicula empieza con que el marido muere, y Eloisa solo puede sobrevivir pidiendo ayuda a los vecinos. A partir de ahí, mi personaje se va desarrollando en función de lo que los demás la van aportando de una forma casi instintiva, porque de una forma racional no la hubieran hecho caso. Ella llega a ser tremendamente egoista para sobrevivir. Es un neorrealismo negro, muy español. El público se ríe mucho en la película, pero es dura. Es una historia muy compleja y muy bien desarrollada. Es muy española, muy de nuestra forma de ser, de nuestros defectos, virtudes...
Viendo tu trayectoria profesional, salta a la vista que lo que más te gusta es el cine. ¿Qué es lo más interesante de este medio?
No es que me guste, es que es mi vida. Yo he empezado a trabajar con dieciseis años, tengo cincuenta y uno. No he hecho otra cosa en mi vida que crear mi familia y mi trabajo. No es que ni me guste ni me atraiga, es que es mi misión, mi vida, amo lo que mi trabajo me devuelve, que es la relación con la gente. Lo que hacemos en esta vida es fascinante y merece la pena siempre.
"HE VISTO A MI HIJA OLIVIA EN TODO LO QUE HA HECHO EN EL TEATRO Y CREO QUE TIENE UNA LUZ Y UNA PRESENCIA EN EL ESCENARIO FABULOSA"
¿Recuerdas lo que sentiste la primera vez que te pusiste delante de una cámara?
Sí, la primera vez que me puse delante de una cámara me sentí como un pez en el agua. Dije: ¡Era esto lo mío! ¡Qué felicidad! . Fue así.
Quizá porque el arte de la interpretación lo llevas en los genes...
Sí, el arte. Yo desde niña me sentaba en el palquito a oír a mi padre y me emocionaba con lo que hacía, sentía el calor del público, sentía la vida de todos esos artistas juntos en el escenario. Es lo que he vivido, no tiene mayor misterio.
¿Cómo sientes ahora ese calor del público?
Yo me siento igual que los demás, me siento parte de la gente. Es muy hermoso cuando compartimos lo que es el trabajo que yo hago, es una especie de complicidad. Eso lo logra solo el tiempo y la sinceridad.
Ese don en la interpretación los están heredando las nuevas generaciones de los Molina, como tu hija Olivia. ¿Qué consejos le has dado?
Ella es una apasionada y una estudiosa del teatro. Yo la he visto en todo lo que ha hecho en el teatro y creo que tiene una luz y una presencia en el escenario fabulosa. No sólo lo digo yo porque sea su madre, sino que me lo dicen a mí, que es mejor. Puedo tener la debilidad como madre, pero aún así no me casaría con nadie porque amo este trabajo, lo respeto, sé lo que me llega. Siento un respeto inmenso por mi hija. Ella no lo ha tenido fácil, pero se ha consagrado a ello porque es lo que siente. Me gusta mucho su criterio, lo que elige, lo que hace y su consejo.
¿Qué otros proyectos tienes?
Estoy rodando en París La comuna , un guión muy fuerte que trata sobre el problema de los inmigrantes y la desigualdad que reina en las grandes ciudades. Son unos textos brutales, un trabajo que estoy haciendo de una manera muy distinta, porque todos los personajes son gentes de diferentes etnias, estoy trabajando con actores orientales, negros, chinos... de todas las nacionalidades del mundo. Interpreto a una abogada que los defiende a todos ellos frente a la sociedad. A parte, he terminado de rodar una película con Luciano Odorisio, con el que había hecho una película hace veinte años, y se llama Yo no olvido . Y dentro de poco empiezo el primer largo de Antonia San Juan en Madrid. Es un guión escrito por ella que se llama Tú eliges . Hay otras cosas que están muy verdes, pero que haré.