Antonio y Emma ozores, un padre y una hija cómplices en el trabajo y en la vida

Antonio y Emma ozores, un padre y una hija cómplices en el trabajo y en la vida

EL ACTOR DE 167 PELÍCULAS ACABA DE ESTRENAR LA OBRA QUE DIRIGE, "EL ÚLTIMO QUE APAGUE LA LUZ"

La lengua más rápida e incomprensible del cine español que hacía reír a carcajadas, la voz cantante del Un, dos, tres... responda otra vez del concurso más conocido de la esfera televisiva, un guiño al humor en casi 170 películas... Todo eso es Antonio Ozores quien lleva tintando de comedia la gran pantalla desde 1950. Vivió el destape y la transición siempre desde la risa, buen temperamento e inquietud artística tan característicos de su figura. Hijo de padres actores, Antonio ha dirigido largometrajes y participado en series de televisión, pero, aparte de ese mundo audiovisual, existe una tercera dimensión a la que pone mucho ahínco y en la cual está volcando todos sus esfuerzos: el teatro.

El miércoles, 26 de septiembre, ha estrenado El último que apague la luz , una obra escrita y dirigida por él donde el reparto son su hija, Emma Suárez, que fue la popular dependienta en la antigua serie de Farmacia de Guardia , y Daniel Huarte, uno de los adolescentes de Al salir de clase . Y no es la primera vez que este dúo pone en marcha la maquinaria padre-hija en la escena teatral. Achipe, achipe y Una pareja de locos son algunas de las obras donde Antonio ha asumido el papel de director antes que de padre.

Esta comedia es un misceláneo de las técnicas antiguas y modernas del teatro, una mirada cómica a las relaciones personales y sus maneras de sobrevivir el aburrimiento de años de convivencia, además de una crítica al cine y a la televisión de hoy. Todo ello de miércoles a domingo en el Nuevo Teatro Alcalá.

-Eres el actor español con más películas filmadas...

-Llevo cerca 167 películas, pero Fernando Fernán Gómez me supera en dos. Obras de teatro he hecho como 210.

-¿Qué ofrece esta obra al público?

-Es una comedia trepidante que narra las relaciones personales de distintos personajes interpretados por mi hija y Daniel Huarte, pero siguiendo un hilo conductor. También utiliza elementos teatrales olvidados de mi época. Pasan muchas cosas lo que la hace difícil de catalogar. No es como en Romeo y Julieta donde la historia gira entorno a una historia de amor imposible y ya está.

-Estrenasteis hace unos meses en Barcelona, ¿cómo fue recibida la obra?

-Tuvimos que prorrogar la función dos meses más de lo previsto. Llegó a ser la segunda obra de mayor recaudación en los teatros barceloneses y eso que es una obra en castellano.

-¿Cómo ha funcionado la incorporación de Daniel Huarte en el equipo padre-hija?

-Me ha sorprendido. Es un chico joven, pero parece que tuviera mi experiencia. Me ha costado entender cómo alguien puede conjugar ser tan listo y tener tal sentido del humor con ese gran sentido común que lo caracteriza.

-Además que dicen que la comedia es un género difícil.

-En el género dramático es más fácil llamar a las emociones del espectador. Basta con decirles que no tienes penisilina para tu hijo. Salir al escenario y hacer reír es mucho más difícil. Recuerdo cuando el director de una película que estaba rodando me dijo que fuera a la barra, pidiera una cerveza e hiciera reír. Fui, pedí una caña y me bajé los pantalones.

-¿Qué recursos utilizáis en El último que apague la luz ?

-La gente joven desconoce los recursos teatrales que se utilizaban en mi época. En la función devolvemos el pateo al teatro, por ejemplo, que consiste en que el público patee el suelo cuando está a disgusto con la obra. En una de las escenas, Emma recita un verso mal e invitamos al público a patear. Casi rompen las butacas.

-El lazo que os une parece ser muy fuerte...

-Es que mi hija, por circunstancias especiales, está conmigo desde los siete años. Conoce todos mis líos amorosos y yo los suyos.

-Como director debes ser exigente...

-Como director tengo la ventaja de tener años de experiencia en actuación lo que facilita el trabajo. Interpreto a Emma y a Daniel cómo quiero que lo hagan.

-¿Mantienes ese buen humor a lo largo del día?

-No me enfado nunca ni con los actores ni con nadie. Las pocas veces que levanto la voz me hago gracia a mí mismo y me río.

-¿Echas en falta el mundo del cine?

-No. Me han ofrecido guiones que he rechazado porque hoy en día son todo insultos que no conducen a nada. He hecho películas en calzoncillos, pero de una manera inocente y graciosa. Hoy el cine es poco sutil.

-¿Y el mundo de la televisión? Podría ser una puerta a abrir.

-Escribí una serie de televisión que se titulaba Mi hija y yo para hacerlo con Emma. El guión está muy bien por lo que no lo aceptaron. Si hubiera sido malo lo hubieran emitido por dos semanas para luego desecharlo por falta de audiencia.

-¿Piensas de manera tan negativa sobre el cine español, también?

-No existe. Había unos actores que ya no hay. Poca gente toma nota y aprende como lo hace Daniel Huarte. Él podría llegar a ser uno de ellos. Los de antes caminaban por la calle y la gente los reconocía y llamaba por su nombre. Hoy al que hace de bombero en una serie le gritan bombero cuando lo ven fuera de escena. La gente no se identifica con el cine de hoy. Hice el primer divorcio cuando salió el primer divorcio y una de socialistas cuando llegó Felipe González al poder. Eran problemas nuestros. Ahora los problemas que representamos son los de los americanos.

-¿Por qué no escribes un guión con los de antes, con Tony le Blanc, López Vázquez y Manuel Alexandre?

-Antonio: ¿Y quien nos daría el oxígeno?