EL POPULAR PRESENTADOR NOS HABLA DE SU HISTORIA DE AMOR CON ESTA JOVEN PERIODISTA DE 23 AÑOS
La diferencia de edad (Ilaria 23 y Antonio 40), no ha sido un obstáculo para esta pareja. Con mucho humor, el presentador Antonio Hidalgo nos cuenta como conoció a su joven novia italiana en el restaurante que regenta junto a su gran amiga Ana Rosa Quintana, La Escaleta. Una historia de amor que comenzó por casualidad hace dos años y que se mantiene viva gracias a la confianza y, sobre todo, al gran sentido del humor, como ellos mismo afirman.
¿Sois una pareja romántica, de las que le gusta celebrar las fechas señaladas?
Antonio: Sí. Nosotros celebramos San Valentín todos los días... (Ríe) Somos de los que nos inventamos fechas señaladas. Un día cualquiera decimos de celebrar nuestro décimo quinto mes ...
Ilaria: El día de San Valentín no lo solemos celebrar, la verdad, pero sí el día en que nos conocimos. Fue un día 22, y cada mes, cuando llega el 22, lo celebramos.
¿Cuándo llegan esos días especiales sois más de tener un detalle o de salir a algún sitio especial?
A: Somos más de comer, nos encanta (ríe). Sobre todo el descubrir restaurantes nuevos.
I: Comer es lo nuestro, pero también somos de regalitos. Yo le regalo cositas pero no le gusta recibir regalos, así que yo recibo más de su parte. Es muy detallista.
¿Cuál es el regalo que más ilusión os ha hecho, por parte del otro?
A: No hay un regalo especial. Sí me gusta mucho cuando ella va a su tierra, a Italia, me trae muchos regalos y eso me encanta, porque aquí no hay las mismas cosas.
I: He tenido muchos regalos que me han hecho ilusión. Recuerdo un anillo que me encantó, o los viajes que hacemos. A Antonio le gusta sorprender con viajes. No tengo ni idea de ello y de repente me dice de irnos a cualquier sitio. Hemos hecho unos viajes muy bonitos. Aunque tengo un regalo que me ha gustado muchísimo, nuestro perro. A él no le gusta mucho pero yo ya estoy intentando ir a por el sengundo, como los niños (ríe) pero creo que no va a caer.
A: Sí. Ese fue el mejor regalo que le he hecho, por la gran gran ilusión que le hacía a ella, y la poca que me hacía a mi (risas). Luego me he habituado, y le tengo cariño, pero los perros es igual que los niños, me gusta que los tengan los demás...
I: Eso ha sido un antes y después entre nosotros (ríe).
ANTONIO: "NO HAY BODA, SEGUIREMOS COMO ESTAMOS, VIVIMOS JUNTOS Y ES COMO UN MATRIMONIO"
¿Tenéis algún momento especial en vuestra relación?
A: Cuando fui a Budapest... Fue un momento muy especial.
I: Sí. Yo creo que ese ha sido el momento más especial de nuestra relación. Allí viven mis padres, y una semana santa, al poco de conocernos, él fue allí a dar la cara (risas). Nos fuimos todos a cenar y no parecía él... El es muy extrovertido y ése día estaba súper cortado y muy nervioso. Fue un momento de mucha unión.
Lleváis ya un par de años. ¿Recordáis el día en que os conocisteis?
A: Le llamamos el día de San ven y verás ... (Risas) Por un amigo íntimo mio, que es socio del restaurante que tengo con Ana Rosa. Yo no estaba ese día en el restaurante, mi amigo sí, y también estaba ella con un grupo de amigas. Al verlas llegar, mi amigo me mandó un mensaje al móvil y me ponía: Ven y verás . Nada más... Me llamó tanto la atención que, según él, cuando estaba dándole al botón de enviar, ya se oía mi coche frenar en la puerta... (risas) Cuando entré me dijo que en la mesa 27 había una chica que me iba a gustar. Disimulé en otras mesas y cuando llegué a la suya pregunté qué tal la cena y me senté...
I: Esa noche estuvo hablando con mi cuñada muchísimo, y yo pensaba que estaba ligando con ella, que está casada. Después de eso, por medio de amigos en común, me empezó a mandar mensajes y comenzamos a quedar...
A: Al poco tiempo de comenzar a hablar y quedar se fue a Argentina, durante dos meses, y yo le dije que la iba a esperar...
¿Esa noche hubo mucha química...?
A: Por mi parte sí pero por la suya...
I: (Ríe) Por la mía no hubo nada de química. No sabía ni quién era él, pregunté a una amiga quién era el prepotente que se sentó allí con nosotras sin más. No le había visto en la vida y mis amigas me dijeron que salía en televisión, pero yo no veo la televisión de aquí sino la italiana. Al principio pensé que iba a por mi cuñada pero después de varias indirectas me di cuenta que iba a por mi (ríe).
Antonio, ¿qué es lo que más te gusta de Ilaria?
A: Me encanta su sentido del humor. Normalmente para reírme, no es cuestión de machismo, como con un amigo nunca me he reído con nadie... Ahora me he encontrado con una persona con la que me río como con mis amigos. A veces somos como dos amigotes. Todo lo que puedo necesitar lo tengo en ella, tanto la diversión como el romanticismo.
¿Y a ti, Ilaria, de Antonio?
I: Lo que más me gusta es que tenemos muchísima complicidad. Nunca la había tenido con nadie. Tiene mucho humor, desde que se levanta hasta que se acuesta. Es muy transparente. Me encanta todo eso en un hombre. Puedo hablar de todo con él. Antonio es mi amigo, es compañero, es amante,...
A: Lo de amante me ha encantado... (ríe)
¿Y lo que menos os gusta del otro?
A: Tiene un pronto muy malo. Cambia un día bueno, a un día tormentoso. Como buena italiana tiene una explosión de primeras brutal. Además es un poco celosa, aunque eso de vez en cuando me gusta.
I: Lo que menos me gusta de él es que, al haber una diferencia de edad, siempre quiere que no cometa los mismo errores que ha cometido él. Quiere estar muy encima mia, y tener una imagen muy paternal. Yo siempre quiero descubrirlo por mi misma las cosas, luego tiene razón cuando me confundo y termina diciéndome que él tenía razón (ríe). Eso me fastidia mucho... ¡Y él también es muy celoso!
¿Tenéis proyecto de futuro? ¿Habrá boda?
A: No. Nuestro proyecto de futuro es seguir como estamos. Estamos muy bien y no necesitamos un siguiente paso. Vivimos juntos... Es como un matrimonio.
I: Hacemos vida de casados...
A: Algún día, a lo mejor, nos apetece casarnos. Sobre todo por la fiesta y los amigos, porque sus padres son del siglo veintiuno y mi madre ya está acostumbrada a mi libertad...
¿Y los niños?
A: Yo tengo un hijo, de mi anterior matrimonio. Pero nunca se puede decir de este agua no beberé... Además ella nunca ha tenido hijos y seguro que le apetecerá dentro de un tiempo. Si ella quiere, algún día los tendremos.