Assumpta Serna está preparando la segunda parte de su libro "El trabajo del actor de cine" y tiene tres películas pendientes

Assumpta Serna está preparando la segunda parte de su libro "El trabajo del actor de cine" y tiene tres películas pendientes

LA POPULAR ACTRIZ CATALANA ESTÁ CASADA CON EL TAMBIÉN ACTOR SCOTT CLEVERDON

Su capacidad para meterse en la piel de una actriz que es a la vez amante y madre le valió el reconocimiento interpretativo a nivel mundial, acumulando así una cincuentena de películas en todo el mundo. Y es que, a pesar de ser catalana, Assumpta Serna se ha convertido a sus cuarenta y nueve años en una de nuestras actrices más internacionales.

En 1981 protagonizó Dulces Horas , película de Carlos Saura, año en el que comenzó a trabajar en la serie Falcon Crest . Filmó bajo las órdenes de Pedro Almodóvar, Zalman King, Luis García Berlanga, Mario Monicelli y los argentinos María Luisa Bemberg ( Yo, la peor de todas ) y Oscar Barney Finn ( Momentos robados ), entre otros.

Habiendo cumplido ya los cuarenta y tras tantos años de inequívoca experiencia, Assumpta Serna decidió crear, junto con su marido -el también actor Scott Cleverdon-, la Fundación First Team, donde alecciona a diferentes profesionales del mundo de las artes interpretativas sobre los entresijos de la técnica cinematográfica. Además, ha publicado varios libros sobre la profesión del cine.

Dada su gran experiencia en el medio, su aportación sobre la situación actual del cine español dentro del marco Madrid e Cine no ha pasado inadvertido.

A su juicio, ¿qué es necesario para conseguir un cine de calidad?

Yo creo que si se quiere conseguir un cine de calidad, hay que tener una serie de principios. Por ejemplo, que se ofrezca una diversidad cultural, que los profesionales estén preparados, que se desarrolle un alto nivel artístico con unos presupuestos de excelencia. Creo que es necesaria la participación de todos, que en este proyecto de ley los actores sean considerados creadores. Yo apuesto porque hasta que se haga la ley, ese apartado sobre formación de profesionales se extienda a los actores. Sería una actividad pionera, algo que daría bastante medalla política, y al mismo tiempo ayudaría a equiparar y a solucionar tensiones en el momento de trabajo entre directores y actores.

Su propuesta se basa, entonces, en la educación.

Si, pero en varios sentidos. También en el sentido de tener el cine como asignatura obligatoria en las escuelas. Eso ayudaría a que la opinión del público fuera más formada, válida y competente. Yo apuesto por tanto, la formación de los profesionales y la formación en las escuelas.

Precisamente, su marido Scott Cleverdon y usted trabajan juntos en la Fundación First Team...

Sí. La Fundación no se hace por ningún alter motivo, sino simplemente porque creemos que algo así debe existir, y por eso, mostramos puntos de vista diferentes, esa es una de nuestras virtudes en el sentido de que creemos que la educación y la formación es el diálogo que te hace crecer, y es muy interesante que haya dos voces en vez de una.

¿Cómo valora el hecho de compartir trabajo con su pareja?

Me parece que su mundo es muy interesante, porque es distinto al mío, a veces incluso contradictorio, entonces pienso que eso es muy divertido. Estar siempre con una persona que hace cosas de distinta forma es muy enriquecedor, sobre todo porque una misma fuerza puede ser un tipo de debilidad. Esa acción que yo tengo comparada con ese estado reflexivo de Scott nos hace complementarnos muy bien. Hay veces que sí discutimos por algo, pero reconocemos la parte de razón de otro.

¿Cree que el trabajo como actriz es más completo a partir de los cuarenta años? Creo que después de los veinte y los treinta, se está más atento a todo lo que te ofrecen, pero después de los cuarenta lo bonito es tener actividades que también le gusten a uno y que refuercen la propia personalidad, que abra más caminos, es decir, sentir que no se necesita tanto algo en concreto, que se puede compaginar con varias cosas.

Trabaja más fuera de España que dentro, ¿cómo lo ha conseguido?

Supongo que los idiomas me han ayudado mucho, porque hablo seis y he rodado en los seis. También me ha ayudado el hecho de que no he tenido familia en España que me haya atado, aparte de mis padres y de mi hermano. No he formado ninguna familia. También he tenido siempre muchas ganas y curiosidad de saber lo que se hacía fuera del país.

¿Por qué cree que siempre ha tenido más ofertas fuera del país que dentro?

No lo sé, pero el hecho de trabajar tanto fuera ha creado una imagen de mí que no es la real, porque yo siempre estoy en España y nunca he dejado mi apartamento en Madrid. Se ha creado una imagen muy extranjera de mí.

Actriz, profesora, escritora ¿dónde se siente más cómoda?

Todo es muy bonito, hay cantidad de cosas que son interesantes. Yo primero me considero actriz y luego profesora. Lo de escritora lo hago en momentos muy precisos, escribo cuando vivo cambios cruciales, como una necesidad, pero no lo considero como una profesión mía. Cuando tenía trece años me gustaba mucho escribir, pero luego me ha parecido más interesante el tener siempre una cierta interacción con la gente. Para mí la observación de los otros me encanta, tengo ese músculo más desarrollado.

¿Qué proyecto tiene ahora entre manos?

Estoy preparando un libro, la segunda parte de El trabajo del actor de cine , espero que lo publique también Cátedra. Estoy cada tarde dando clases con mis programas de formación de la Fundación. Estoy en la película La conjura de El Escorial , de Antonio del Real, que vamos a empezar a rodarla este verano. Para septiembre comienzo el rodaje de otra película italiana, y acabo de terminar una francesa.