LOS ANGELES/MADRID, (OTR/PRESS)
Las desgracias nunca vienen solas, y si eres Britney Spears llegan a pares. La que un día fue bautizada como Princesa del Pop no levanta cabeza y las noticias que llegan de su vida personal y profesional no auguran tiempos mejores. La joven cantante se ha quedado en la estacada con el lanzamiento de su nuevo disco porque la agencia de management ha decidido romper el contrato. Al mismo tiempo, su hasta ahora abogada, Laura Wasser, ha abandonado el barco en medio del litigio por la custodia de sus hijos, lo que es más preocupante que su nuevo álbum.
Hace sólo un mes que Britney Spears contrató los servicios de la agencia de management 'The Firm', con la vista puesta en su nuevo álbum, que saldrá a la venta el 13 de noviembre y del que ya está sonando su primer single 'Gimme more'. Sin embargo, 'The Firm' ha decidido poner fin a sus servicios, dejando claro que cree que "Britney tiene un enorme talento y ha batido récords terribles". "Pero las actuales circunstancias nos impiden realizar nuestro trabajo adecuadamente. Deseamos a Britney lo mejor", finaliza el breve comunicado de la agencia de management.
'The Firm', que había puesto al servicio de la cantante a Jeff Kwatinetz, no es la única en abandonar el barco a la deriva que supone últimamente la vida de Britney Spears. Su abogada, Laura Wasser, ha hecho lo mismo, pero en medio de una situación mucho más delicada, la batalla legal que mantiene la cantante con su ex marido por la custodia de sus dos hijos. La letrada no ha dado más explicaciones y ha dejado a la Princesa del Pop en la estacada poco antes de que se produzca una sentencia sobre el caso Britney-Federline.
"No quiero que nadie piense que estamos tirando a la basura a Britney", se limitó a señalar Wasser, según informaciones de 'Music News' recogidas por OTR/Press, sobre su precipitada marcha, que podría estar relacionada con la debacle en la que se ha convertido el juicio por la custodia de Sean Preston y Jayden James. Las últimas noticias sobre este litigio legal tienen que ver con ese "testigo secreto" que daría la vuelta al caso, nada menos que un antiguo guardaespaldas de la cantante, de nombre Tony Barretto, y que testificaría, según explicó, por lo horrorizado que le dejó el trato de Britney a sus dos pequeños.
La abogada de Barretto, Gloria Allred, aseguró que el guardaespaldas puede aportar pruebas en torno a comportamientos "nudistas" de Britney en su hogar y frente a sus hijos, y, lo que es más grave -al menos para una moral no-estadounidense- consumo de drogas con graves consecuencias para la seguridad de Sean y Jayden. Aunque el guardaespaldas dice actuar por conciencia cívica, lo cierto es que se percibe algo de oportunismo y despecho en su declaración, toda vez que fue despedido dos meses después de ser contratado porque, según su propia versión, "no la oía cuando me llamaba para que le llevara su sombrero".