GRACIAS A LOS GUIONES HA APRENDIDO A LEER Y A ESCRIBIR: DE ASISTENTA PASÓ A TRABAJAR EN LA RADIO Y AHORA SE HA CONVERTIDO EN ACTRIZ
No sabía yo lo dura que era la vida de la actriz comenta en broma. Está cansada, lleva ya muchas horas trabajando para la promoción de la película pero aún así saca fuerzas para ofrecer su particular sentido del humor. Cándida, la entrañable crítica cinematográfica de Gomaespuma y ex asistenta de uno de sus componentes, ha dado el salto a la gran pantalla para protagonizar la película que lleva su nombre y que es la primera de Guillermo Fesser como director.
La vida de Cándida es una tragedia y se emociona cuando la recuerda, especialmente la durísima muerte de su hijo Javier, un chico con un corazón muy grande que aparece también en este largometraje. Ahora, esta mujer de setenta y cinco años y una increíble vitalidad, está feliz de poder rendirle este pequeño homenaje, de despedirle como se merece, a pesar de que confiesa que esto de convertirse en actriz ha despertado las envidias de más de una vecina.
- ¿Qué le dicen cuando la ven por la calle?
- Que no soy Cándida porque ella es más vieja. Y yo digo que no, que me he cambiado el pelo pero que soy la misma. Soy yo la que he hecho la película, que he trabajado cuatro meses, catorce horas, mucho trabajo pero merece la pena.
- ¿Y qué tal lleva la fama?
- Me saluda todo el mundo. Hay una de mi barrio que me tiene mucha envidia, cuando me ve me dice: adiós estrella o adiós actriz . Se cree que tengo mucho dinero, pero la vida de actriz no da mucho, te da para vivir pero hay que pagar muchos impuestos porque Hacienda se ha comido más que yo.
- ¿Qué ha pensado la primera vez que se ha visto en el cine?
- Lloré y todo, porque de verme en el espejo a verme en la pantalla... me quedé asombrada.
- ¿Qué crítica haría de su película?
- Que vayan a verla, a ver si no van a ir... igual que yo voy a ver las demás, tendrán que ver la mía.
- ¿Qué hay de real en la película?
- Mi película es real como la vida misma.
- ¿Cómo ha sido la experiencia de revivir su vida?
- Me lo han recordado y me emociono. De todas formas no es lo mismo, porque si yo la cuento es más larga todavía, tengo para hacer otra más pero con esta me basta. Me da mucha pena mi hijo (se seca las lágrimas) y he llorado mucho cuando la he visto.
- ¿Se ve reflejada la historia de su hijo en la película?
- Sí, él estaba en la cárcel y como no quería seguir allí se tragaba todo lo que podía: un mechero, un reloj... así que le ataron las manos. Un día se estaba fumando un cigarro, se le cayó y se prendió fuego. Yo estaba trabajando, me llamaron y cuando llegué al hospital estaba como una momia lleno de vendas y cicatrices, igual que en la película. El juez le dijo que para que se muriera allí mejor que lo hiciese en su casa y ese mismo día se tomó la metadona y en la puerta de la cocina cayó muerto.
APRENDER A LEER
- ¿Le ha costado mucho aprender el guión?
- Sí pero a mí no se me olvida nada. Hemos estado dos meses estudiando, me lo iban leyendo y se me quedaba en la memoria. Me lo repetían una vez y a la segunda ya me lo sabía entero. Gracias a este trabajo he aprendido a leer y estoy incluso mejorando con la escritura. En Nueva York lloraba la gente de verme trabajar, se preguntaban de dónde sacaba esa fortaleza porque no me ponía mala ni nada con el frío que hacía.
- ¿Qué fue lo mejor del viaje a Nueva York?
- Manhattan. Ví a un taxista que llevaba un turbante blanco muy bonito y le dije que aquí en Madrid lo llevaban los Reyes Magos de la cabalgata, pero no le entendía porque hablaba en inglés.
- En la película dice que su sueño es tener una casa con tres gallinas, ¿sigue siendo ese su sueño?
- Sí, eso es lo que me gustaría a mí. El libro se hizo allí y yo llegué a Nueva York para terminarlo, y allí me enseñaron la casita. Allí ya lo tenía todo, me faltaba mi hijo. A mí me ha gustado siempre mucho el campo. Cuando empezó la guerra yo era muy jovencita y recuerdo que mi madre sembraba melones, tomates... y de eso comíamos porque entonces era todo muy caro.
- ¿Volvería a vivir allí, en su pueblo?
- No, mi madre me dejó aquí con tres hijos y veintidós años. Y de Madrid al cielo, nací bajo una estrella y ahora soy yo la estrella. Mi madre fue a coger aceitunas, se puso de parto y allí nací yo, bajo un olivo.
- ¿De donde saca las fuerzas?
- Es mi manera de ser de toda la vida.
- ¿Cuándo conoció a Guillermo Fesser?
- Cuando él tenía nueve años. Era un niño muy tímido. Recuerdo una vez que tenía un pantalón vaquero con un roto así que se lo arreglé con mi máquina de coser, cuando lo vio me echó una bronca... me dijo: ¿pero qué has hecho?, si a mi me gustaba así . Yo no entendía la moda esa de enseñar la rodilla.
- ¿Cómo empezó su trabajo en la radio?
- Primero empecé limpiando las oficinas y un día Guillermo me preguntó si me gustaba ir al cine, le contesté que por supuesto así que quedamos en que un día me iba a ver una película y otro día la contaba en la radio.