Su larga y fructífera trayectoria profesional le ha otorgado un prestigio que sólo puede caracterizar a los actores más veteranos. Carlos Hipólito ha representado los textos más importantes del marco teatral; personajes de Shakespeare, Lorca o Calderón ya forman parte de su experiencia encima de los escenarios, donde ha conseguido interpretar a la perfección los clásicos del teatro mundial. En cine su rostro también es popular gracias a su participación en Ninette o Lola, la película . También se ha dejado ver en la pequeña pantalla, sin embargo en su trabajo televisivo más conocido no se pone delante de las cámaras, ya que hace la voz en off de Carlitos en Cuéntame cómo pasó . Ahora va a protagonizar la serie Desaparecida , donde interpreta a un padre que vive el drama de la desaparición de su hija. A pesar de ser uno de los actores más consolidados, Carlos Hipólito se muestra sencillo y nada pretencioso. Con naturalidad y carácter dicharachero el actor nos comenta los detalles de su nuevo proyecto televisivo.
Por fin se te va a ver la cara en una serie...
Cuando empecé a hacer la voz en off de Carlitos siempre pensé que iba a ser un trabajo muy anónimo, y es curioso porque no ha habido entrevista donde no me hayan preguntado sobre mi trabajo en Cuéntame cómo pasó . Independientemente de si lo hago bien o mal, creo que acerté en impostar un poquito la voz para que después no fuese tan reconocible en otros trabajos. En cualquier caso, participo en dos proyectos maravillosos: por un lado en Cuéntame cómo pasó y, por otro, en Desaparecida , una serie de la que me quedé prendado desde el principio. La serie no cae en el melodrama, ni en lo morboso... tampoco se pierde en el tema policiaco, que está tan de moda ahora, y eso no desvirtúa el tema original.
La serie se va a basar en la búsqueda de Patricia.
Exacto. Esa es la trama, tal vez parezca que en principio la trama no dé mucho de sí, pero por razones que se irán desvelando a lo largo de los capítulos, veremos cómo la serie fluye y no se estanca. Esta primera temporada versa sobre la desaparición de la niña; dependiendo de la continuidad de la serie ya se verá por qué camino sigue, hay muchas posibilidades.
¿Como ficción va a tener un final feliz?
Esto no se puede desvelar. Lo que sí puedo decir es que la serie es dura, no tiene un tratamiento amable, es decir, no intenta dulcificar las situaciones ni ser comercial en el sentido de preocupar a la gente para después dejarla contenta. La serie es dura, por eso me parece una apuesta arriesgada.
¿Haces de padre tipo en esta serie?
Si pensara que tengo que interpretar a un padre tipo realmente me volvería loco. ¿Qué es el padre tipo? Estamos en una sociedad muy diversa, los roles no son necesariamente los establecidos socialmente. Sí es verdad que puedo interpretar a un padre prototipo en el sentido de que mi personaje trabaja en un negocio y su mujer está más en casa con los hijos. Eso sí se adecúa a lo socialmente estereotipado. Sin embargo, una vez que empezamos a meternos en el terreno emocional, ahí ya empieza la diversidad. Mi personaje tiene mucho de ese padre convencional pero también tiene elementos que van a enganchar al público.
¿Cómo reacciona tu personaje?
Mi personaje es un hombre que más allá de su drama reacciona en positivo y que hace una especie de huida hacia adelante. Él dedica todos sus esfuerzos en investigar dónde puede estar su hija, se acerca a la Guardia Civil pero no se conforma con su investigación, así que decide actuar por su cuenta. En lo emocional, mi personaje es muy sensible y no esconde sus sentimientos. Un padre que puede llorar en público me parece un buen referente dentro de la televisión.
Eres un actor muy vinculado al teatro, ¿piensas que este trabajo televisivo va ha cambiar tu perfil profesional?
A mí nunca me ha preocupado demasiado la imagen que pueda dar en el plano profesional. Mi preocupación principal ha sido siempre hacer bien mi trabajo, tanto en teatro, en televisión o en cine. Cuando me ha tocado hacer episódicos en televisión he trabajado como si estuviese haciendo Hamlet. Un actor se debe preocupar de que su trabajo salga bien, si la serie tiene éxito, lo que haré será recibirlo con una satisfacción enorme.
De todas formas es diferente trabajar en teatro que en televisión, donde se está más pendiente de la audiencia.
Pero en teatro se está pendiente de la taquilla. Lo que ocurre es que el teatro es como el pariente pobre, no mueve tanta expectación mediática como la televisión. Yo he tenido la suerte de que he trabajado en obras que han tenido una gran repercusión, pero esto se ha producido con tiempo.
Además, quien va al teatro es porque quiere; en cambio con la televisión la enciendes y ya está.
La gente que te conoce por una película o por el teatro ha hecho un acto de voluntad por ir a verte, en cambio si te reconocen por hacer televisión es diferente, es más gratuito, tu apareces en la tele y la audiencia ya decide después si quiere seguir viéndote o no. Un actor no puede estar excesivamente pendiente del éxito de sus proyectos, porque sus expectativas suelen tender a ser mayores que la realidad. Mi meta con esta serie es que alguien se emocione viendo a mi personaje, que luego eso se traduzca en la popularidad, eso ya no tiene nada que ver conmigo.
¿Cómo reacciona un padre que está buscando a su hija y es sospechoso?
Con mucho dolor. Hay secuencias en esta serie donde mi personaje es interrogado y su primera reacción es de perplejidad, no se puede creer que sospechen de él. Después se enfada, piensa que cómo es posible que su hija esté perdida y que la Guardia Civil esté interrogándole sin haberla encontrado, y el tercer sentimiento que experimenta es de dolor. A posteriori mi personaje entiende que también tiene que ser investigado, para no dejar ningún cabo suelto.
¿Has hablado con familias que han sufrido un drama de estas características?
No, estoy más sensible con el tema de las desapariciones de seres queridos desde que hago la serie. Me daría mucho pudor invadir a un padre que ha sufrido este drama para preparar mi personaje.
¿Ha influido tu paternidad en la vida real a la hora de prepararte este papel?
Cuanta más vivencias tienes, más posibilidades tienes de entender a los demás y poder utilizar situaciones a la hora de interpretar. El hecho de tener una hija en la vida real me ha hecho comprender mejor el dolor que puede suponer perderla. Eso no quiere decir que cuando interpreto a mi personaje yo piense en lo que haría si mi hija desapareciera, porque no estoy haciendo de mí mismo, sino de Alfredo Marcos. Yo tengo vivencias con mi hija y sentimientos que antes de ser padre no sabía lo que eran, como la capacidad de renuncia que te da tener un hijo. Cuando no eres padre lo puedes entender de una manera cerebral, pero no lo vives de una forma visceral. Entender ese sentimiento y conocerlo sí me hace estar más cerca de mi personaje. Con él tengo una empatía enorme, a pesar de ser un personaje muy difícil porque vive momentos muy dramáticos, sin embargo hay algo de este hombre que a mí me conmueve de tal manera que puedo entenderlo e interpretarlo de forma inmediata.
¿Estás compaginando este trabajo con Cuéntame cómo pasó?
Estoy compaginando. Los días que tengo que grabar la voz de Carlitos es durísimo, porque en Desaparecida estamos trabajando diez horas y los días que tengo Cuéntame cómo pasó trabajo catorce o quince horas, así que estoy a tope.
¿Crees que llegaremos a verte en la serie Cuéntame cómo pasó?
No creo, sería un error. Habría sido mejor que nadie hubiese sabido quién hacía la voz de Carlitos, para que quedase la intriga y nadie le pusiera cara ni cuerpo.