Carlos Sobera, entusiasmado ante su próxima paternidad, descarta pasar por el altar

Carlos Sobera.
Carlos Sobera. - EP
Carlos Sobera.

A SUS 45 AÑOS SERÁ PAPÁ, POR PRIMERA VEZ, EN MAYO DE UNA NIÑA DE LA QUE NOS DESVELA SU NOMBRE: NATALIA

Sólo él sabe dar emoción a un concurso. Su ímpetu y sus expresiones faciales han conseguido conquistar a los espectadores, Y ha logrado convertir su peculiar subir y bajar de cejas en un sello muy personal. Pero Carlos Sobera es más que un presentador gamberro y guasón, es un hombre simpático y educado al que en 2008 le esperan grandes emociones.

Comienza año con su ya mítico ¿Quién quiere ser millonario? , el cuál estará lleno de novedades. Y a la vez, este polifacético profesional, lo compaginará con el mayor proyecto de su vida: ser papá por primera vez. Este vizcaíno afirma que los cambios son su motor de vida, y está claro que, sin duda, Natalia lo será. Ése será el nombre que Carlos y Patricia, su pareja sentimental, han decidido poner a su peque , como él ya la llama. Un nacimiento que el popular presentador espera con gran nerviosismo e ilusión.

- Carlos, ¿cómo se plantea el 2008 que acaba de comenzar?

- Para mí fantástico porque va a ser el año en el que voy a ser padre, así que estupendo. Con eso voy a llenar el 2008 de cabo a rabo. En ese sentido estoy muy contento. Y en lo profesional va a ser un año de cambios, pero los cambios son motor de vida...

- ¿Hay algún proyecto nuevo?

- Voy a seguir con ¿Quién quiere ser millonario ? y con el programa que hago para la autonómica del País Vasco. Luego se avecinan cambios, pero a partir de agosto y septiembre. No vamos a anticipar cosas porque no es bueno.

- ¿Cómo vas a compaginar tanto trabajo con tu faceta de papá?

- Como son programas grabados no creo que vaya a tener mucho problema. Estaré algunas tardes grabando pero después me iré corriendo a casa para coger a la peque. Y si me da algún tipo de problemas me la llevo conmigo al programa, la siento en la sillita y hacemos el programa juntos (risas).

- Entonces le tendrás que enseñar a levantar la ceja que tan famoso te ha hecho...

- (Ríe) Sí, claro. Le voy a enseñar a levantar las dos (ríe) para que sea más polifacética que el padre.

- ¿Cómo recibiste la noticia de que ibas a ser papá?

- Fantásticamente. Estoy en un momento muy bonito de mi vida para ser padre y me pareció una noticia muy buena. Estoy súper contento. Tengo muchas ganas de ver al bebé, de jugar con él,...

- ¿Te has hecho a la idea de que vas a ser padre y que todo va a cambiar?

- Sí, en todos estos meses me ha dado tiempo a mentalizarme de ello. Sobre todo porque amigos y familiares me han dicho que un hijo cambia tu vida, y tengo ganas de cambiarla radicalmente. Espero que llegue el momento ya.

- ¿Cómo estás viviendo estos meses de embarazo?

- Bien. Me estoy dando cuenta de ése cambio de vida. El embarazo de Patricia nos ha cambiado la vida en muchas cosas. Tenemos que planificar todo por la criatura, desde cómo decoras el salón hasta qué viaje podemos hacer. Ya te va condicionando pero me encanta.

- ¿Cómo se va a llamar la niña?

- La vamos a llamar Natalia. Es un nombre que nos gustaba a los dos. Además es el segundo nombre de Patricia y hemos pensado que en esta ocasión pase a un primer plano con nuestra hija.

- ¿Con el nacimiento de Natalia te vamos a ver pasar por el altar?

- Es algo muy secundario, y más en un país como el nuestro. Ese tema es algo híper secundario (ríe).

- Tienes fama de ser muy gamberro por tu actitud frente a las cámaras. ¿Crees que la paternidad te va a cambiar?

- No. No tiene nada que ver ser padre con perder el sentido del humor. Yo soy una persona que tiene ese sentido del humor muy desarrollado, es mi mecanismo de defensa ante la vida, es mi forma de ver las cosas, y por eso soy tan informal y gamberro. Eso me gusta y siempre he sido así. No voy a cambiar por tener una hija o por tener cien.

- Tu programa va a sufrir cambios. ¿Cuáles van a ser las novedades del nuevo ¿Quién quiere ser millonario? ?

- El cambio más significativo será la aparición de un cuarto comodín: el cambio de pregunta. Si hay alguna pregunta que no sepan podrán cambiarla por otra nueva, siempre con el mismo nivel de dificultad. También cambiará el escalado de premios. Se repartirá mejor el dinero, ya que al llegar a la pregunta diez se podrá ganar mucho más dinero, lo que dará más emoción desde la sexta pregunta.

- Un concurso ya mítico de la televisión. ¿Qué significa para tí ser la imagen de este programa?

- Para mi es todo un orgullo, esa es la palabra exacta. Es muy difícil que un mismo formato vaya tan bien durante tantos años. Estoy muy contento de que el programa aguante ése desgaste del tiempo.

- ¿Y tu aguantas tan bien como el programa el desgaste del tiempo?

- No me desgasto en absoluto (ríe), todo lo contrario. Cada año que pasa tengo más energía y mi problema es saber cómo voy a volcarla, porque me sabe a poco hacer sólo dos entregas semanales del programa. Energías me sobran. Además este programa me carga mucho las pilas, es fantástico, me viene muy bien porque exploto, doy lo mejor de mí mismo.

- Hablamos de un concurso mítico, pero de los que también están en esa lista de clásicos de la televisión, ¿cuál te habría gustado presentar?

- Sin duda, Un, dos, tres pero Chicho nunca me llamó (ríe). Me habría encantado. Tengo muy buen recuerdo de Kiko Ledgard, me pilló esa época cuando yo era niño y por eso lo recuerdo con mucho cariño. Me influyó bastante. Era un comunicador fantástico y yo siempre quise ser un Kiko Ledgard de la televisión.

- Pero ya te has convertido casi en un presentador mítico como él...

- Todavía no, estoy en camino (ríe). Lo estoy intentando. Ya me gustaría a mi que me recordaran como a un Kiko Ledgard porque era excepcional en muchos sentidos.

- Tu imagen está unida a este programa. Pero si algún día dejaras de presentarlo, ¿quién te gustaría que te sustituyese?

- Diré dos cosas... Creo que en general los nuevos presentadores son muy buenos y, en segundo lugar, que no quiero ningún sustituto (risas). Esa es una palabra prohibida en mi vocabulario, soy muy competitivo y la palabra sustituto no está en mi diccionario.

- ¿Después de tantos años sigue siendo gratificante el hacer feliz a la gente?

- Yo me caracterizo por tener mucha empatía. Lo que les pase o les deje de pasar me afecta, me influye mucho. Es muy agradable siempre verles ganar. Es la recompensa de este programa, el ver cómo la gente está tan feliz por conseguir tantos millones. Me gusta mucho la sensación de formar parte de ese momento.

- ¿Existe alguna anécdota que se te haya quedado grabada?

- Hay muchas pero todas son muy débiles en comparación con lo que es el programa en sí. El conjunto de personas que lo hacen, de concursantes que han pasado, hacen que las anécdotas se queden en cositas pequeñas. Yo me quedo con la gente.

- ¿Cómo se te daría a ti estar de concursante en tu propio programa?

- Siempre he dicho que los presentadores valemos para pocas cosas (ríe). Yo confieso que lo tengo muy crudo. Como concursante no sé si llegaría más allá de la pregunta diez u once. Probablemente me entraría el miedo y me plantaría.

- ¿Sueñas, o has soñado, con ser millonario?

- Ya he cumplido unos añitos y me he dado cuenta que hay cosas muchísimo más importantes que la pasta. Pero siempre digo que ganar un millón de euritos en una tarde, en un programa, me parece algo extraordinario. Como plan para pasar el rato y que te vayas tan cargadito a casa está genial (risas).

- Carlos, ¿te has puesto alguna meta en tu profesión?

- No soy hombre de metas. A mí me gusta ir poco a poco. Sólo cuando dejo de disfrutar algo que hago me planteo en tener un cambio. En esta profesión es complicado estar, así que el objetivo es hacer cosas y recibir pequeñas satisfacciones.