LA POPULAR ACTRIZ CÓMICA HA PRESTADO SU VOZ A UN DIBUJO ANIMADO EN "LOCOS POR EL SURF"
A sus cuarenta y cuatro años se ha convertido en una de las caras más conocidas de la pequeña pantalla pero Carmen Machi empezó en el teatro, allí se ha formado y ha desarrollado su carrera antes de darse a conocer como Aída en 7 Vidas . El nivel de popularidad que alcanzó esta carismática asistenta hizo que los guionistas le diesen una serie propia. Así conocimos la complicada y divertidísima vida de Aída, una chacha divorciada que tiene que sacar adelante a su hermano yonki, a un hijo delincuente juvenil y a una hija bakala y algo golfa. Esta exitosa comedia, que ha sobrevivido a la serie madre , comenzará pronto su cuarta temporada pero mientras tanto Carmen gira por toda España con Auto un montaje teatral de Ernesto Caballero en el que comparte reparto con Eva Santolaria, una de sus compañeras en la ya mítica Siete Vidas . Entre tanto Carmen ha tenido tiempo para prestarle su voz a una entrañable mamá pingüino en Locos por el Sur .
-¿Es tu primera experiencia como actriz de doblaje?
-Podríamos decir que sí, en realidad es la segunda pero me considero absolutamente inexperta en este tema. Estoy acostumbrada a actuar y no poder expresarse con el cuerpo es algo que me da mucho vértigo pero por otro lado trabajar en algo que no domino me excita mucho más. Ha sido una experiencia muy positiva verme convertida en un pingüino.
-¿Has podido ver el resultado?
-Sí, me ha encantado, supera todas mis expectativas. Siempre es extraño oírse, sorprende ver tu voz sobre el cuerpo de un pingüino pero he de decir que no me he sorprendido para mal, ha quedado muy bien. Esta película es espléndida, tiene todos los ingredientes necesarios para atraer a todo tipo de público, emociona mucho.
-No paras de trabajar, la serie, un montaje teatral de gira por España y ahora doblaje...
-No me lo recuerdes, ahora he parado un mes y pico pero en septiembre empezará el tirón más fuerte, cuando volvamos a rodar la serie y retomemos la gira.
-Háblanos de ese nuevo montaje teatral en el que estás inmersa....
- Auto es un texto que escribió Ernesto Caballero hace quince años, son cuatro personajes que tienen un accidente de tráfico al regresar de una de sus salidas domingueras y quedan en un lugar indefinido en el que no saben muy bien quienes son ni cual es su papel. Interpreto a una ama de casa pero se tarta de una mujer muy diferente a Aida , una mujer que a pesar de tenerlo todo vive en la más absoluta soledad. En septiembre llegaremos a Barcelona y en octubre estaremos en Madrid.
-¿Te está costando hacer entender al público que tus registros van más allá de Aida?
-No, he llegado a la conclusión de que no es un problema para mi, nunca es un problema que te llamen para trabajar. Sigo haciendo cosas muy diferentes a Aida. Es difícil hacérselo entender al gran público pero dentro del mundo del espectáculo conocen toda mi trayectoria y me siguen llamando para hacer diferentes cosas.
- ¿Hay algo de Aída en Carmen?
- No, no tengo nada que ver. Es mucho más fácil hacer personajes cuando están lejos de ti, cuando están cerca no sabes como encajarlos porque no sabes cómo actúa él. Es un personaje fácil de ver. Son tantos años que sale sólo.
"MANTENERTE DENTRO DE TU CUERPO SIN VOLVERTE LOCA CUANDO LA GENTE TE QUIERE TANTO ES DIFICILÍSIMO"
-¿Eres buena ama de casa?
-Nada, cero, soy la peor ama de casa del mundo. No soy madre y tampoco tengo problemas con las parejas como los personajes que tiendo a interpretar, a mi me cuidan bien.
-¿Qué recuerdos guardas de Siete vidas ?
-Ese ha sido el trabajo que más pena me ha dado acabar, tuve que salir antes de que se acabara la serie y recuerdo que les odiaba por ello, no podía ver la serie sabiendo que ya no estaba allí, congeniamos muy bien.
-¿Te esperabas este éxito televisivo?
-No, cuando lo haces no esperas que haya éxito, simplemente quieres que el trabajo quede digno, que la gente lo acepte y que las cosas se mantengan. En mi vida pensé que iba a hacer televisión, ni era mi propósito ni lo es, he encajado en este tipo de series porque se trata de un formato con público, con una factura muy parecida a la del teatro.
-¿Fue un shock para ti la popularidad?
-No, la gente lo siente de golpe pero tu lo vives poco a poco, trabajas día a día y vas viendo cómo la cosa aumenta. La popularidad es una cosa horrorosa, dificilísima de vivir y agotadora, no se la recomiendo a nadie. Mantenerte dentro de tu cuerpo sin volverte loca cuando la gente te quiere tanto es dificilísimo, no tienen suficiente dentro de ti para darles y agradecerles tanto cariño.
-¿No te preocupa lo que pueda pasar después?
-No, no es algo que me de miedo, no creo que deje de trabajar cuando se acabe Aida. Los actores no tenemos fecha fija de jubilación.
-¿Te gustaría jubilarte con las botas puestas?
-No creo pero eso lo digo ahora, cuando llegue el momento no sé que pasará.
-¿Qué opinas de lo que se dice de que a partir de que no hay papeles para mujeres de 40 años?
-Eso está cambiando bastante. Mi Aida es una señora de cuarentra que tiene mucho tirón y como ella está empezando a haber muchas más. En teatro nos hemos quejado mucho de que todo girara en torno a las niñas de veinte pero ahora está pasando al revés, el tema de los cuarenta empieza a cobrar interés para muchos guionistas, muchos espectadores, muchos directores. Las mujeres de cuarenta estamos pidiendo paso. A los cuarenta empieza una vida buenísima, te quitas de encima casi todos los problemas de antes. Yo no me puedo quejar, me empezó a ir muy bien a partir de los 35, que fue cuando entré en 7 Vidas .
-¿Siempre será Aida la eterna desgraciada?
-Es un homenaje a un tipo de mujer que es la gran mayoría: la sufridora en silencio, la gran trabajadora de una casa que mantiene a sus hijos, psicológicamente destrozada, despreciada... y eso es lo que queremos contar, la gente que tiene muchas dificultades para alimentar a sus hijos todos los meses, y aún esforzándose les dan palos por todas partes.
- ¿Te llaman Aída cuando vas por la calle?
- Por supuesto.
- ¿Y eso te molesta?
-No, el único problema es que quieren tanto al personaje que te tratan como a un muñeco.
- ¿Te has puesto un fin?
- De momento no lo pienso pero supongo que llegará, por ahora no lo tengo nada claro.