Carmen Machi inicia la cuarta temporada de su popular "Aida"

Carmen Machi inicia la cuarta temporada de su popular "Aida"

ES DESDE HACE OCHO AÑOS LA HEROÍNA DE SU BARRIO EN UNA DE LAS SERIES CON MÁS ÉXITO DE LA TELEVISIÓN.

Comenzó siendo la camarera del bar de Gonzalo en la exitosa serie Siete Vidas y ya va a cumplir ocho años interpretando al mismo personaje. La entrañable Aída consiguió tener su propia serie y, como dice ella, pasó de ser una friki entre pijos a una friki entre más frikis . La gente la reconoce por la calle, se acerca y se refiere a ella como Aída. Sin embrago, en la vida real es Carmen Machi, una actriz que interpreta su papel pero que no tiene nada que ver con él. Por eso, reconoce que a veces tiene que ocultarse para poder vivir su propia vida.

- ¿Qué novedades hay esta temporada?

- Más que novedades es más el rol de esta mujer, que las cosas no acaban de arrancarle bien en la vida. Sé que habrá una trama general durante toda la temporada y es que vuelve a tocar fondo. Está en los cuarenta años y pasa por una fase de su vida diferente, aunque ella intenta lo mismo de siempre pero no llega a encontrar al hombre. Ya le pasaba lo mismo en Siete vidas , no sé por qué es tan desgraciada. A pesar de que está metido en un rol de comedia, tiene un fondo muy dramático. Aída tiene una vida muy triste y representa la de muchas mujeres.

- Siempre será la eterna desgraciada.

- Estoy totalmente de acuerdo porque sino se acabaría la serie. Estoy aventurando, que luego me regañan (risas). Lo que se quiere contar es un homenaje a un tipo de mujer que es la gran mayoría: la sufridora en silencio, la gran trabajadora de una casa que mantiene a sus hijos, psicológicamente destrozada, despreciada... y eso es lo que queremos contar, la gente que tiene muchas dificultades para alimentar a sus hijos todos los meses, y aún esforzándose les dan palos por todas partes.

- ¿Se enamora Aída de nuevo?

- Picará de todas partes. Ella tiene muchísimas relaciones sexuales de siempre. No sé por qué está tan amargada (risas). El problema es que no encuentra el amor. Creo que tocará fondo ya que la vida se le pone cuesta arriba y será difícil acarrear con todo.

- ¿Cómo ha sido el reencuentro con Amparo Baró?

- Muy bonito. Amparo y yo somos amigas así que a nivel personal no hay reencuentro, pero sí lo hay entre Sole y Aída. A nosotras nos gusta muchísimo trabajar juntas, nos queremos mucho. Aunque el equipo es el mismo que el de Siete Vidas , el entorno es diferente y fue muy divertido y emotivo.

- ¿Te ha comentado si le apetece volver a trabajar en un proyecto que tenga una continuidad?

- No hablamos de eso, no sé cuáles son sus inquietudes. Ella se está tomando un tiempo de descanso, que bien se lo merece. Siete Vidas fue muy grande y muy inolvidable para todos los que lo hicimos y para hacer otra cosa te lo tienes que pensar mucho.

UNA 'FRIKI' DENTRO DE MÁS 'FRIKIS'

- Después de cuatro temporadas incluís cameos en la serie.

- Sí, esta bien porque son series de actores. A lo mejor a otro tipo de series no irían porque la comedia hay que cuidarla mucho, puedes quedar muy mal, pero aquí se trabaja con mucha verdad. Para nosotros es un orgullo que quieran participar aquí.

- ¿Crees que va camino de Siete Vidas ?

- Pienso que puede estar muchos años porque el equipo y el formato son muy parecidos. Se cuida todo mucho. Además hay algo insólito y es que llevamos muchas temporadas el mismo equipo de actores. No hay protagonistas, la gente quiere a todos.

- ¿Te esperabas el éxito que habéis tenido?

- No, pero nunca lo esperas porque tampoco sabes como va a ser. Sacar a un personaje de una serie, no sabes si todo el mundo lo va a entender. No es lo mismo tu relación con tus amigos que tu relación en tu casa. Antes el personaje caía bien porque era un friki rodeado de pijos, pero ahora es una friki dentro de más frikis . Cuando lo haces no esperas que haya éxito, sino que lo que quieres es que el trabajo quede digno, que la gente lo acepte y que las cosas se mantengan.

- Después de cuatro temporadas, ¿vuelves con el mismo ánimo?

- Sí pero con un ánimo diferente. El vértigo de cuando se empieza una serie te tiene más tenso y por lo tanto más vivo. Ahora parece que te relajas porque esto funciona pero en realidad no es cierto, no hay que relajarse. Sí que vienes con cierta tranquilidad porque hay una aceptación del público, te lo manifiestan...

- Entre Siete vidas y Aída ¿cuántos años llevas ya con este personaje?

- No sé si contestar a esa pregunta porque yo misma lo digo y me deprimo (risas). ¡Ocho ya! Voy a entrar en el octavo año. Mucho tiempo.

AÍDA EN LA CALLE

- ¿Algún síntoma de agotamiento?

- Más que agotamiento... esto se escribe muy bien y no te aburres pero podría caer en eso. Sólo he hecho dos series en mi vida y las dos con el mismo personaje. Llega un momento en el que vivo más tiempo con él que conmigo y tengo que controlarlo, para que no me pueda, y creo que lo consigo, al final me olvido. Además tenemos mucho tiempo de descanso.

- ¿Te llaman Aída cuando vas por la calle?

- Por supuesto.

- ¿Y eso te molesta?

- Te molesta la ignorancia de la gente, no porque me llamen así, no tienen porqué saber mi nombre, sino por las maneras, como consideran que eres el personaje no respetan tu espacio mínimo, lo sobrepasan porque ellos quieren mucho a ese personaje. Podrían tener en cuenta un poquito que no eres un muñeco, que eres un personaje que no tienes nada que ver con él. Me gustaría que entendieran eso para que mi vida fuese más cómoda. Llega un momento en el que te ocultas porque te apetece vivir tu vida, no la otra.

- ¿Te has puesto un fin?

- De momento no lo pienso pero supongo que llegará, por ahora no lo tengo nada claro.

- ¿Hay algo de Aída en Carmen?

- No, no tengo nada que ver. Es mucho más fácil hacer personajes cuando están lejos de ti, cuando están cerca no sabes como encajarlos porque no sabes cómo actúa él. Es un personaje fácil de ver. Son tantos años que sale sólo.

- ¿Qué es lo que más te cuesta a la hora de meterte en el papel?

- Es que llevo tantos años que nada. Va sobre ruedas, está muy bien escrito y es muy palpable. Los personajes que se parecen a uno no existen porque se escriben otras cosas.